Mas amenazó a Rajoy

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha revelado ayer en el Senado que fue amenazado en el palacio de la Moncloa por el presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, el pasado día ocho de octubre, diciendo que o aceptaba el “pacto fiscal” que el exigía para Cataluña o que se atuviera a las consecuencias. “Atente a las consecuencias”, declaró Rajoy en el Senado al reproducir el incidente y las palabras de Mas en su respuesta a la senadora de CiU, Monserrat Candini, la que para colmo le acusaba a Rajoy de haber rechazado y roto el diálogo con la Generalitat.

Esta revelación de Rajoy es de la máxima gravedad por cuanto revela una desafiante y chantajista actitud del presidente de la Generalitat de Cataluña y el máximo representante del Estado en dicha Comunidad Autónoma, Artur Mas, ante el presidente del Gobierno español y en su despacho oficial. Al tiempo que demuestra, una vez más, que todo lo que dijo Artur Mas en Madrid y Barcelona tras el encuentro con Rajoy era falso dado que Rajoy no se negó a negociar el modelo fiscal vigente sino que le respondió que lo del “pacto fiscal” no era una decisión de su competencia sino de las Cortes Generales.

Y si grave es todo esto no menos grave ha sido el silencio de Rajoy y la falta de una respuesta contundente a Mas en la Moncloa, renunciando a su obligación de defender la dignidad del cargo de presidente del Gobierno de España que ostenta y luego a informar de todo ello a la opinión pública. Una vez más Rajoy que arredró. Primero ante Mas y luego negándose a informar a los españoles y a decir las verdad de lo ocurrido en ese encuentro.

Entonces ¿por qué lo cuenta ahora Rajoy? Da la impresión de porque al presidente le han pillado en el Senado en un día de cierta euforia por la victoria de Feijóo en las elecciones de Galicia o, simplemente, porque se ha cansado de disimular una vez que en España ya conocemos todos las consecuencias con las que amenazó Mas a Rajoy en la Moncloa: el inicio de un proceso independentista que comienza con la cita electoral del 25 de noviembre, que seguirá con el intento de conseguir una mayoría absoluta de CiU en el parlamento catalán para convocar un referéndum ilegal de autodeterminación, o para declarar (con apoyo de ERC) la independencia del Estado de Cataluña en el citado Parlamento.

Naturalmente ya sabíamos que Artur Mas vino a la Moncloa solo a escenificar la ruptura con el ultimátum de: o aceptas el pacto fiscal -que además es inconstitucional- o nos vamos a la independencia, aunque luego ante la prensa no contó nada de semejante y amenazante disyuntiva presentada a Rajoy en el despacho del presidente del Gobierno de España. El lugar de donde, quizás, Mas se esperaba una dura respuesta o incluso la suspensión de la entrevista tras poner él la amenaza y el chantaje encima de la mesa, por ello declaró después eso de “es imposible pelearse con Rajoy”.

Sin embargo la revelación hecha por el presidente Rajoy en el Senado constituye un hecho políticamente relevante y a la vez destapa unos modales chulescos y casi “mafiosos” de Mas, de un cargo público del Estado frente a su superior jerárquico, lo que no se puede consentir en una democracia, como ayer un tanto tarde lo dijo ayer Rajoy en el Senado. Como tampoco se debe soportar las otras advertencias que Artur Mas ha hecho desde la Generalitat, anunciando un referéndum ilegal, o que creará estructuras de Estado para Cataluña, etc.

Naturalmente, Rajoy dirá eso de “cada uno es como es” pero un presidente del Gobierno de España no puede aceptar que nadie le hable así en su despacho, y menos un jefe autonómico que representa al Estado en su Comunidad y que solo por ello está descalificado para ejercer ese cargo. Y menos aún para solicitar a Madrid un día sí y otro también prestamos y ayudas del gobierno central, que además le salva así a diario la cara a Artur Mas por su catastrófica gestión de la crisis en Cataluña.

Lo peor de todo esto es que la crisis catalana va subiendo de tono y que el 25-N puede que esté en unos niveles imposibles, o muy difíciles de controlar, ante la debilidad de Rajoy y su falta de decisión para abordar el problema con la firmeza que bien merece. La amenaza “institucional” que Rajoy reveló en el día de ayer deja al político catalán por los suelos pero no le quita a Rajoy su parte de responsabilidad.