La indecisión de Rajoy empeora a España

Mientras en Alemania y otros países europeos crece el malestar contra los gobiernos de Grecia, Portugal y España por causa de sus incumplimientos en el ajuste del déficit e indecisiones y en Berlín se abren debates sobre la posible salida del euro de Alemania -como los subraya Martin Wolf en Financial Times- en Nueva York el presidente Rajoy ha vuelto a dar muestras de su inconsistencia política en la visita que realizó al diario The Wall Street Journal, donde volvió a plantear dudas sobre si España pedirá o no el rescate financiero de su deuda a la Unión Europea diciendo que todo dependerá de ver si los tipos de interés de la deuda y la prima de riesgo se disparan. Como si el presidente español no supiera que no existe alternativa al rescate, no conociera la gravedad de la situación española o pretendiera darse importancia ante el diario neoyorquino que, al igual de lo que le ha ocurrido al Rey con The New York Times, ahora tiene la oportunidad de dedicar un editorial muy duro con España hablando incluso de la ceguera o de la “incompetencia política de Rajoy”.

Le basta al WSJ con analizar lo ocurrido ayer con los tipos de interés de España a 10 años, que subieron por encima del 6 %, la prima de riesgo que ya se acerca a los 500 puntos y la Bolsa de Madrid que se desplomó más de 4 puntos. Todo ello gracias a las dudas de Rajoy y también las advertencias de Alemania y de otros países europeos sobre el rescate de la banca española -que aún está por comenzar, el viernes saldrán las notas de los bancos- señalando Berlín y sus aliados que la capitalización de la banca de España deberá estar avalada por el Estado, lo que incrementará el déficit español.

La incapacidad del presidente para tomar grandes decisiones en esto de los rescates de la UE, la crisis bancaria (por ejemplo con el cierre fulminante de Bankia ante el cúmulo de escándalos de la entidad), o en dar la cara ante el desafío constitucional de Artur Mas -solo dijo eso de cuidado con “el vuelo corto”-, empieza a ser un problema añadido para España y está causando estragos ante nuestros socios europeos, empezando por Alemania donde la portavoz de Merkel y el ministro de Economía, Schaüble, han declarado con cierta indignación que a Rajoy le falla “la comunicación” porque no da información y no dice lo que quiere. Lo que no parecen saber los alemanes y otros países de la UE, la Comisión Europea y el BCE, es que, además del secretismo -frente a su cacareada transparencia- que invade el palacio de la Moncloa, lo que le pasa a Rajoy es que le da miedo, pavor, el decidir y dar la cara. Y ello lo sumerge en un mar de dudas y un sin fin de aplazamientos de las decisiones importantes y urgentes que se acumulan a su alrededor. Le pasaba en la oposición y le ocurre ahora en el Gobierno. Y ahí tenemos reciente la prueba en cómo le obligó el Eurogrupo a pedir urgentemente el rescate de la banca española en una jornada dramática en la que Rajoy, tras negarlo primero tuvo que pedir dicho rescate en un sábado donde se escondió, para aparecer al día siguiente diciendo que había sido él quien había “presionado” a la UE (sic), y acto seguido anunció que se iba a ver el arranque de la Selección de España en la Eurocopa de Polonia porque ya “estaba todo arreglado”. Pues sí que está arreglado.

El aplazamiento de las decisiones de Rajoy empeora la situación de España, como ocurre con los indicativos más importantes de la deuda española, que ahora se disparan una vez que se extinguió, como era de esperar, el efecto disuasorio del anuncio de Draghi de la disposición del BCE de comprar deuda hispana -algo que sí había pedido el Gobierno de Madrid- siempre y cuando nuestro país solicite el rescate. Y todo esto ocurre en las vísperas de un mes de octubre en el que el Estado debe de emitir deuda por valor de casi ¡40.000 millones de euros!, que pueden alcanzar tipos de interés prohibitivos para España que se acerca a los 40.000 millones de intereses de deuda para el año 2013.

Rajoy y su Gobierno están desbordados por los cuatro costados y no saben qué hacer ni por donde tirar, solo quieren ganar tiempo e intentan a la desesperada evitar el rescate financiero del Estado por el fracaso político que ello incluye para el presidente, su partido y Gobierno. Pero no tienen escapatoria y lo tendrán que pedir cuando antes, no vaya a ser que cuando lo pidan sea demasiado tarde porque Alemania y otros países de la Eurozona ya estén en otro escenario y entonces sí que habremos entrado en un túnel infernal.