PSOE federal para salvar el PSC

Poco ha durado la aparente sintonía y unidad entre PP y PSOE para hacer frente a la proclama secesionista de Artur Mas, lo que prueba que los dirigentes políticos de este país no están a la altura de estas graves circunstancias que afectan a la unidad nacional, y en las que se incluye la no menos importante crisis económica y social del país, mientras crece la bola de nieve de la protestas de los ciudadanos a lo largo y ancho del país.

Es en estas circunstancias en las que el PSOE, por boca de su secretario general, Alfredo Pérez Rubalcaba, acaba de proponer una reforma constitucional para convertir las autonomías en un Estado Federal. De esa manera aumentaríamos la centrifugación del Estado subiendo el rango de las Autonomías a unos diecisiete Estados federales. Y ello con el solo objetivo de moderar a CiU y a Artur Mas en su deriva independentista -que ya ha superado el modelo federal-, pero sobre todo para evitar una crisis profunda en el socialismo catalán, el PSC-PSOE. Un viejo problema de los socialistas que tarde o temprano acabaría por estallar.

El Partido Socialista de Cataluña (PSC-PSOE) tiene mucha culpa en la crisis de la unidad de España que ahora plantea Artur Mas (CiU) desde Cataluña, primero con Maragall, su Estatut soberano y la presencia de ERC en el gobierno de la Generalitat que acabó radicalizando a CiU, y que luego rehízo Montilla. Y ahora es CiU la que radicaliza al PSC con el discurso independentista y la que obliga a Rubalcaba a pronunciarse a favor de una España federal, que tampoco tiene clara, pero con la que intenta dar una salida al PSC para evitar la ruptura del partido, cazado a mitad de camino entre el españolismo del PP y la independencia de CiU.

En el PSOE crece la confusión entre lo unitario y lo federal, poniendo en entre dicho la “solidaridad”, y la obligada reforma federal de la Constitución, mientras desde el PP Cospedal llama “irresponsable” a Rubalcaba y aboga por dejar las cosas y la Constitución tal y como están.

Los políticos parecen lanzados a un concurso de ocurrencias ni más ni menos que sobre la identidad y la unidad de España, mientras el deterioro económico y social del país crece a pasos de gigante. De entrada, Mas y su partido Convergencia no saben lo que quieren -ni lo que le permiten sus empresarios financiadores- y van desde la independencia pura y dura al Estado asociado, tipo Puerto Rico. Sus compañeros de Unió, del inefable Durán Lleida, van de la manifestación independentista a proponer un Estado “confederal”. El PSOE quiere un modelo federal y el PP que no se toque el vigente modelo autonómico, mientras el PNV está a la espera de sus elecciones para intentar aumentar su cota soberana, ya veremos por dónde.

Naturalmente, sin acuerdo entre el PP y el PSOE no hay reforma de la Constitución y por lo tanto todo queda como está, que es lo que quiere y lo que más le gusta a Rajoy, no hacer nada. Y sobre todo no tener que pactar con nadie, porque para eso tiene el PP su mayoría absoluta. O sea que todo sigue como está, de mal, y que no se atisba la menor oportunidad para el consenso o la cohesión nacional.

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