Rajoy acata las exigencias de la UE

El presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, ha pedido el rescate de la banca española a la UE y aceptado las condiciones y los controles políticos y económicos que la UE impone a España a cambio del rescate financiero de la banca de nuestro país (como lo han recordado los comisarios europeos Almunia y Rehn) y de las posibles ayudas de financiación a la deuda pública del Estado español. Y Rajoy hizo bien porque no existe otra salida y porque ello ayudará a España a crear un ámbito de estabilidad financiera y permitirá contar con el cortafuegos de la UE frente al imparable ataque de los mercados que ayer han vuelto a atacar a España.

Sobre todo si todo esto se completa con importantes acuerdos del Consejo Europeo de la UE del fin de semana en el que se apruebe un plan concreto de la UE para consolidar los vigentes objetivos de déficit (la unión fiscal), iniciativas a favor del crecimiento (los 130.000 millones acordados en Roma) y un calendario preciso y mecanismos para avanzar hacia la unión bancaria.

Esta es la “real politik” en la que estamos a pesar que son muchas las voces autorizadas de expertos y sabios que dicen a Merkel y a la UE que se equivocan con la dura cabalgada de la austeridad que nos sumergen a todos en la recesión cercana a la depresión. Y creemos que a estos analistas y a destacados dirigentes políticos, como Obama, Hollande y Monti, les asiste la razón y que sería deseable otro camino un una senda menos dura y espinosa para salir de la crisis. Pero al día de hoy pintan bastos de austeridad y no parece que exista otra alternativa viable ni que España puede, desde su actual situación de debilidad, imponer una alternativa.

O sea, las cosas están así y como tales deben ser admitidas por el Gobierno de España y apoyadas por el PSOE, salvo que el primer partido de la oposición tenga alguna alternativa viable y realista a esta situación que, dicho sea de paso, ha sido admitida como tal por Francia, Italia y las instituciones europeas, el BCE y el FMI. A pesar que algunos habían intentado, sin éxito, relajar todos los objetivos de déficit de la UE que ha impuesto la canciller Merkel en la Unión Europea causando estragos en la creciente recesión.

Lo más que se ha conseguido frente a Merkel son las ayudas al crecimiento y abrir la caja de los fondos europeos (pero sin los famosos eurobonos) de ayudas a la liquidez de los bancos y a la financiación de la deuda de los Estados por parte del FESF y el MED, y suavizando y reformando sus mecanismos actuales. Pero sin suprimir ni renunciar a las exigencias de control, reformas, ajustes y vigilancia de los bancos rescatados (y del propio sistema financiero español) e incluso de la deuda del Estado tal y como lo exige Alemania y lo apoya la mayoría de la UE y las instituciones europeas, así como el FMI.

Y Rajoy ha aceptado, por fin, estas condiciones por muy duras que sean, aunque lo ha dicho a media voz ante los empresarios (debió decirlo ante el Parlamento), y siempre con ese disimulo que a él le caracteriza en un intento tan inútil como innecesario de ocultar el acatamiento por España de las exigencias de la UE. Sobre todo una vez que fracasaron las iniciativas meritorias de Rajoy que pretendían lograr tanto liquidez para la banca como financiación para la deuda pública de manera directa, sin pasar por el Estado -para no contaminar una y otra deuda y no llevarse el sambenito de rescatado- y sin las contrapartidas de económicas, políticas y fiscales que exigen Bruselas y Berlín. Las que ahora incluyen las subidas del IVA, y la edad de jubilación, bajada de salarios públicos, renuncia a las deducciones por vivienda, etc.

Medidas que no nos gustan, que dañan el Estado del Bienestar, que reducirán el consumo y nos meterán mas en recesión, pero que al día de hoy son condiciones sin las cuales no habría para España ni liquidez para los bancos ni financiación para nuestra deuda pública. Y está bien que Rajoy haya pretendido frenar todo esto y se haya batido el cobre en la escena internacional, quizás con cierta inocencia y demasiado optimismo, pero a la vista está que se ha topado con otro muro de Berlín y que no hay otra salida (ni la tienen el PSOE, ni Hollande, ni Monti) por lo que no queda más remedio que hacer lo que nos obligan y además hay que decir a los españoles toda la verdad. Sin embargo Rajoy permanece en el sueño de un rescate de la banca directo sin pasar por el Estado o el Frob, y en la carta de petición del rescate bancario que ¡por fin! llegó a Bruselas deja abierta la puerta a otros mecanismos o vías de financiación que la UE no aceptará.

Rajoy empieza a aceptar la realidad eso incluye asumir una cierta derrota política y llamar rescate al rescate, reconocer que se paga un precio político, económico y fiscal por todo, evitar discursos prepotentes o pretendidos y falsos éxitos, etcétera. Y sobre todo no hay que perder más tiempo para evitar un verano angustioso y un otoño que podría ser demencial. Si esta Cumbre de la UE de finales de este mes sale bien, Rajoy deberá acudir al Parlamento a decir la verdad y nada más que la verdad. Y a anunciar sin trucos las nuevas medidas que nos imponen desde la UE y que Rajoy ya ha comenzado a aceptar con sus habituales discursos eufemísticos sobre la salvación del euro y sobre los compromisos que España cumplirá con Europa, cuando de lo que estamos hablando no es de otra cosa que de salvar a España de la quiebra general. Ahora empezando por la banca y luego siguiendo por todo lo demás.