Merkel pierde terreno

Si España se mantiene firme en su negativa a pedir el rescate de la UE para nuestro sistema financiero, Madrid correrá graves riesgos pero esas dificultades serán compartidas por otras naciones y el riesgo se extenderá conjunto de la UE y el euro. Al mismo tiempo el vuelco que se ha producido en Francia con la presidencia de Hollande -una bendición para España- ha empezado a dar alas a otros dirigentes europeos y a la Comisión para, poco a poco, ir segando la hierba (del crecimiento y de la apertura de los grifos de financiación de la UE) bajo los pies de la canciller Merkel.

La misma canciller que va perdiendo influencia y liderazgo en la UE al tiempo que su país empieza a cosechar un creciente rechazo de los ciudadanos de la UE por su inflexible actitud en la defensa de la austeridad por encima de todo, lo que ha provocado oleadas de recesión en varios países y el peligro de que ese retroceso se convierta den depresión. Una Merkel que, por primera vez, parece entrar por el sendero favorable a una “unión bancaria”, para lo que hace falta facilitar dinero a los bancos europeos que tienen problemas y que no solo son españoles como bien saben en la UE.

Ayer mismo, el duro de la Comisión Olli Rehn se declaró a favor de abrir el mecanismo de financiación de la banca sin tener que pasar por el rescate de los Estados. Posición que defiende Rajoy y que apoya Francia e imaginamos que Italia por la cuenta que les trae. El problema ahora es encontrar, a corto plazo, el mecanismo para facilitar esa financiación que antes rechazaba Alemania y que da la impresión que empieza a contar con muchos adeptos, siempre y cuando España se mantenga firme en su posición. Y ese mecanismo, como parte de una futura unión bancaria que apoye y complete la pretendida unión fiscal, será objeto de propuestas que van a ser debatida en la cumbre europea de los días 28 y 29 de este mes de junio.

Y buena prueba de que Alemania empieza a perder peso está en la caída de su Bolsa –mientras otras europeas suben, la española incluida- y en pérdida de fuerza del famoso bono alemán que es el que fija la prima de riesgo de otros países. Aunque a cambio de estas concesiones de Berlín, que por ahora son incipientes, Merkel ha exigido más contrapartidas de rigor fiscal, de nuevas reformas estructurales y de servicios de supervisión financiera y bancaria como las que Rajoy propuso en Sitges para tranquilizar a Merkel.

Una canciller que está jugando la partida con España y la UE con las cartas marcadas porque primero sugiere a España que acepte el rescate, llenando de buenas palabras a Rajoy, y por otra parte hace llegar a influyentes diarios internacionales la versión de que el rescate español es irreversible porque no hay mecanismo para evitarlo y porque de esa manera la troika de la Comisión, el BCE y FMI tendrán el control económica y financiero de nuestro país.

Pero en la Moncloa da la impresión que, por el momento, Rajoy aguanta y rechaza el rescate, mientras despliega una ofensiva diplomática –en Europa y EE.UU.- para buscar aliados que le permitan la financiación de los bancos de España (y de otros países) sin acudir al temido rescate. Y en ese sentido el paso que dio ayer la Comisión por boca de Rehn y apoyado por Francia, fue una buena noticia para España que animó el mercado bursátil español y relajo algo la prima de riesgo en vísperas de la emisión de bonos que el Banco de España lanzará este jueves.

Eso sí, Rajoy se cuida muy mucho de no hablar de los eurobonos que indignan a Merkel e insiste en el ritmo de reformas españolas y su objetivo de déficit hacia el 3 %, que ahora se puede aplazar hasta el año 2014, si España acepta las propuestas de Bruselas de subir el IVA y la edad de jubilación, entre otras nuevos ajustes y subidas de impuestos que el Gobierno español acatará.

O sea, algo de luz en el largo túnel del horizonte español y menos poder e influencia de Alemania que debe empezar a entender que la UE no es de su propiedad y que Europa es algo muy serio como para ponerla en peligro por su obsesión de austeridad.