Rajoy bate el cobre y enseña el lobo español

El presidente Rajoy se está “batiendo el cobre” en el seno de la UE, el FMI y los EE.UU. y, a la vista de las últimas reacciones de Merkel y Barroso y de los dirigentes de la otra orilla del Atlántico, da la impresión que el Gobierno español está consiguiendo unos primeros resultados positivos aunque sean limitados y no logren espantar los ataques de los mercados que mantienen alta la vara de medir las costillas españolas con una prima de riesgo a 536 puntos, unos intereses al 6,5 % y la Bolsa por los suelos de los 6.089 puntos. Porque los mercados no entienden de la política y saben que España tiene problemas de financiación y liquidez. Lo que nos ha llevado al borde del precipicio del rescate y es en ese fatídico lugar donde los primeros dirigentes de la UE le han visto por fin las orejas al lobo español (que es mucho más peligroso que el griego) y han empezado a temerse lo peor para el euro y a reaccionar a nuestro favor aunque la única manera de espantar a la fiera es aportando, de manera inmediata, liquidez y financiación a España. Las buenas palabras o las buenas razones no sirven para nada si no van acompañadas de hechos “contantes y sonantes”.

Pero por algo se empieza y ayer dio la impresión que Merkel ha salido del búnker de Berlín para apoyar públicamente a España, pidiendo confianza en las reformas y estabilidad financiera de nuestro país, aunque insistiendo en su prioridad de ajuste fiscal. Y a la vez diciendo que no habrá “tabú” en ciertas reformas de la UE, de lo que se desprende que Alemania aceptaría la idea de promover en el seno de la UE una “unión bancaria” como la que ha propuesto el presidente de la Comisión Barroso y apoyado el gobernador del BCE Draghi, y para lo que haría falta que la banca de la UE -la española con sus urgentes problemas de liquidez ahí incluida- pueda financiarse directamente de los fondos europeos de estabilidad sin previo rescate de los Estados, y una vez que se reforme la normativa de esos fondos, lo que al parecer se abordará en la cumbre europea de finales de mes.

En el origen de estas declaraciones de Merkel está el empeño de Rajoy de que se priorice la estabilidad financiera de los países del euro como España que hacen esfuerzos de ajustes fiscales y de reformas estructurales, y por supuesto está presente el riesgo de un estallido de la deuda o de la banca española que pondría el euro al borde del abismo y con ello a todo el proyecto europeo. Al fondo de todo ello está la crisis de Grecia y sobre todo el peso específico de países como España e Italia cuya quiebra la UE no podría ni soportar ni salvar. De manera que en esto de la crisis de naciones como España se puede decir que “el tamaño si importa”, y que ello es nuestra “arma secreta” que ha obligado a Merkel y a las instituciones de la UE a reaccionar para evitar males mayores.

La ofensiva diplomática de Rajoy, donde se incluye el estreno de la vicepresidenta Saénz de Santamaría en Washington ante el FMI y el Gobierno de Obama, ha servido también para que, por fin, la Comisión de la UE de a España un año de prórroga, hasta 2014, para cumplir el objetivo de déficit del 3%, a cambio de ajustes como la subida del IVA y reformas como aplazamiento de la edad de jubilación. Una prórroga ante los problemas de España y los efectos negativos que la recesión imperante provocará en los ingresos del Estado.

Es verdad que la pésima gestión de Bankia por el Gobierno de Rajoy -como lo ha denunciado Draghi desde el BCE- y otros errores del Ejecutivo español nos han llevado a una situación límite, pero esa circunstancia también ha permitido -”no hay mal que por bien no venga”, dice nuestro refranero- forzar reformas urgentes en el sistema financiero español (como las aprobadas ayer en el Congreso con abstención de PSOE y CiU) y que los dirigentes de la UE le hayan visto por fin las afiladas orejas del lobo español.