Situación límite y esperanza en la UE

El Gobierno no dice la verdad a los españoles y vive angustiado por las pésimas noticias financieras que colocan a España en la zona global de rescate e intervención por parte de la UE, con una prima de riesgo en los 539 puntos, unos intereses en los bonos a 10 años del 6,67 % y la Bolsa de Madrid a punto de perder los 6.000 puntos, lo que sitúa a nuestro país en una situación límite. La que ha desatado todas las alarmas y provocado los viajes urgentes del ministro de Economía, De Guindos, a Berlín para entrevistarse con su homólogo Alemán, Wolfgang Schaubel, y de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría a Washington para conversar con la directora del FMI, Lagarde, y con el secretario del Tesoro de los EE.UU, Geihtner, y en ambos casos para pedir ayuda urgente para España.

En medio de esta tormenta, a la que se añade la negativa del BCE para que España salve a Bankia a través de la deuda pública como había anunciado De Guindos, el Gobierno intenta ganar tiempo, ofreciendo a Bankia apoyos paulatinos del Frob, a la espera de una ayuda milagrosa y más barata que venga de la UE (y que de momento veta Merkel), y para la que se empiezan a sumar apoyos como el del presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso, que se declaró favorable a la financiación de la banca española por los fondos de estabilidad de la UE sin que España pida el rescate, aunque luego el comisario Rehn puntualizó que eso es jurídicamente imposible. Mas fácil parece la propuesta de la Comisión de ofrecer a nuestro país aplazar un año, hasta 2014, el objetivo de déficit del 3%, siempre y cuando continúe con sus reformas y además suba el IVA y la edad de jubilación, dos “trágalas” duros e importantes para el Gobierno de Rajoy que además deberá avanzar a Bruselas los borradores de sus Presupuestos para 2013 y para 2014, lo que en cierta manera demuestra que España ya está, en la práctica política de la UE, casi intervenida.

Estamos pues en situación de alarma financiera porque si la prima de riesgo sigue subiendo -ante la pasividad del BCE- y los tipos de interés a 10 años de la deuda pública pasan la cota del 7 % -Grecia, Irlanda y Portugal sufrieron el recate de la UE al llegar al 8 %-, en ese caso el rescate financiero y la intervención de España por parte de la UE será imparable. Como difícil será para España el financiar a los tipos actuales el rescate de Bankia a través del Frob, una vez que el BCE rechazó la aportación de deuda pública a Bankia como capital, lo que deja la entidad madrileña al pairo, con la permanente fuga de clientes, su hundimiento en Bolsa (ayer cotizaba a 1 euro) y sometida al anunciado gota a gota del Frob.

Sobre todo después que el ministro De Guindos, en una alarde de excesivo optimismo, declaró que las ayudas del Frob a Bankia se harán según sus necesidades, dejando en ridículo a Goirigolzarri quien ya había anunciado una ampliación de capital de 19.000 millones y de un solo golpe, y rectificándose el ministro así mismo porque de su ministerio salió la noticia de que la capitalización de Bankia se haría con deuda pública. Lo que rechaza el BCE, lo considera imposible al día de hoy la Comisión y de lo que Merkel no quiere ni hablar porque la canciller se opone a que se abra en la UE cualquier grifo de financiación antes de lograrse el pacto fiscal de estabilidad. El ministro De Guindos también extendió su optimismo a la prima de riesgo a 539 y a los intereses del 6,67 % que pagará España por los bonos a 10 años, diciendo que España apenas va a necesitar emitir deuda nueva este año, aunque deberá atender la refinanciación de la ya existente que Rajoy calificó el pasado lunes de “monumental” y añadiendo que los problemas de la prima de riesgo vienen desde Grecia.

Sin embargo, en el Gobierno no lo ven todo perdido ni para la financiación de la banca española –Bankia es solo un caso- ni para solucionar los problemas de la prima de riesgo, y esperan que el “séptimo de caballería” de la UE llegue a tiempo -de ahí los viajes de urgencia lanzados a Washington y Berlin- y antes que los mercados nos arrojen por el precipicio del rescate y de la intervención oficial del Estado español. La primera columna de ayuda llega de la Comisión donde el voluntarista Barroso se declara favorable a que los bancos de la UE puede recibir ayudas de los fondos europeos de estabilidad porque, como dice el portugués, hace falta una “unión bancaria” para completar la pretendida “unión fiscal”, pero para ello hay que reformar la normativa de esos fondos, y la llave de dicha reforma está guardada en la caja fuerte de Berlín.

Hace falta el visto bueno de Merkel, a la que tanto cuida Rajoy sin mentar los eurobonos. Y ya podría España darse con un canto en los dientes si este debate llegara a la cumbre europea de finales de junio, una vez que se conozca el resultado de las elecciones griegas y también la auditoría externa que se está haciendo a la banca española. Intentado entonces las instituciones de la  UE un avance en tres frentes: en la estabilidad financiera que pide Rajoy; en las políticas de crecimiento que propone Hollande; y en la unión fiscal que exige Merkel. Un tridente áspero y razonable para la estabilidad y la recuperación de la confianza en la UE, donde España si se acaba imponiendo tiene mucho que ganar porque de lo contrario será intervenida y tendrá todo que perder.