Rajoy a solas con Rubalcaba

Hoy, por fin y a petición del líder de la oposición, Mariano Rajoy se verá con Alfredo Pérez Rubalcaba en el palacio de la Moncloa y con una amplia agenda por delante. Empezando por la crisis de las finanzas españolas y los resultados, aparentemente escasos, de las conversaciones bilaterales y multilaterales que el presidente ha mantenido en los últimos días en Chicago, París y Bruselas, y de las que se deduce que en el ámbito de la UE priman intereses de corte nacional y político –como los compromisos electorales de Hollande, o el horizonte electoral de Merkel- por encima de las verdaderas urgencias de la Unión Europea, como podían ser el caso de Grecia, por una parte, o los problemas de la estabilidad financiera de la deuda pública y los bancos de España, por otra.

Por ello Rajoy, que ha realizado un gran esfuerzo político y a la vez didáctico en la UE para explicar la situación españolas y la importancia de los ajustes y reformas llevadas a cabo en el país, puede tener la impresión de no haber sido escuchado o incluso de haber sido ninguneado por líderes políticos e instituciones de la UE, empezando por el presidente del BCE, Mario Draghi, quien a lo mejor se esconde detrás de un malvada estrategia que busca el que el Gobierno español solicite el rescate para los bancos, lo que le daría a Draghi larga mano en la política económica y financiera de nuestro país.

De esta situación y del caso de Bankia -muy al llevado por este Gobierno y por el Banco de España- hablarán Rubalcaba y Rajoy en pos de consensuar una acción única ante la UE y los mercados, a sabiendas que el PSOE prefiere la posición de Hollande y el PP la de Merkel, aunque no sería de extrañar que Rajoy se acercara mas al presidente francés, que de momento apoyo sus demandas sobre la necesidad de mas liquidez del BCE para España.

Luego están las llamadas líneas rojas o de desencuentro entre el PSOE y el PP como las relativas a la reformas laboral, de la educación y la sanidad, donde ya es tarde para pactar y donde no hubo voluntad de acuerdo por ninguna parte. Motivo por el que el enfrentamiento ha llegado a la calle y ofrecido una imagen de España con alta tensión social que tanto preocupa al Gobierno de cara a todos los que desde fuera están observando nuestro país. Pero lo que no ha de pretender el Gobierno es dirigir la política sin consenso y más tarde pedir a la oposición que no proteste ni salga a la calle.

Además Rajoy y Rubalcaba tienen sobre la mesa la crisis de la renovación del Tribunal Constitucional que amenaza con un plante si los políticos no llegan a un acuerdo. Lo mismo ocurre con el Defensor del Pueblo, o con el Consejo y la Presidencia de RTVE. Y a no perder de vista la obligada sustitución para el mes de julio del Gobernador del Banco de España, que dicho sea de paso está “hecho unos zorros” por su manifiesta incapacidad y los graves errores de su gestión. Y que ha sido desautorizado por el BCE y las instituciones que ahora avalan una inspección para la banca española, como consecuencia del caso Bankia en el que el Banco español ha cometido graves errores.

Rajoy se equivocó no aceptando la mano tendida que hace días y en plena tormenta financiera le ofreció Rubalcaba, y ahora que ha visto que fuera de España hace mucho frío y por más que nunca le haya gustado el actual líder de la oposición, el presidente deberá de recomponer esa relación y buscar una posición unánime ante los desafíos y problemas que se avecinan. Sobre todo si al final el ataque de los mercados se recrudece y Grecia se sale del euro. Cuestiones para las que la mayoría absoluta sirve para muy poco o para nada, porque hay mucho en juego y una posición unitaria -como la que por ejemplo se mantiene frente a ETA- puede ser esencial.