Rajoy optimista pero sin resultados concretos

Ha dicho Rajoy al término de la cumbre europea de la UE que “La deuda española” está garantizada” y no ha dado prueba alguna o argumento de que eso sea así. Y todo ello después de que el presidente español se haya paseado por  Paris y Bruselas y haciendo señales de humo y desesperación al BCE. El presidente español Mariano Rajoy ha insistido una y otra vez en la necesidad que la Unión Europea a través del BCE o de los Fondos de Estabilidad Financiera permitan la financiación de la deuda y de la banca española que están en situación desesperada.

Pero una vez mas no sabemos que ha pasado y tenemos dos versiones enfrentadas, la que no hubo acuerdo del Consejo en pos de un apoyo claro a España y que no fue atendido el meritorio “miserere” del presidente Rajoy como el pretendía, mientras, mientras crece la sospecha de que algunos malvados dirigentes de la UE, con Alemania ahí incluida, quieren que España de la cara y que si tiene problemas solicite, al menos, el rescate financiero de sus bancos, lo que en la realidad supondría la intervención de las autoridades monetarias europeas en la política económica y financiera de España, una clara pérdida de soberanía y un indiscutible fracaso y descrédito para el gobierno de Rajoy. Y luego está la versión oficial y optimista, además de críptica, de Rajoy cuando dice que la deuda española está garantizada. Pero ¿por quien?

El presidente Rajoy, tras la tormentosa cumbre “informal” de la UE en Bruselas donde el pulso Hollande-Merkel sobre los eurobomos tapaba todo lo demás y dejaba a España en un segundo o tercer plano, declaró al final de la reunión a título de excusa al poco caso que se le hizo que “la cumbre o era decisoria” y que el BCE es independiente y no puede recibir órdenes del Consejo de la UE. Pero si eso es así entonces ¿a cuento de que sus urgentes y lastimeros discursos sobre la angustia española?

Veremos que dicen y hacen hoy los mercados sobre España, pero da la impresión que Rajoy ha enseñado demasiado sus cartas y tras los resultados de la cumbre su jugada, ya pública, es muy débil y está al descubierto por lo que hay que temerse lo peor. Además, esa idea que Hollande comentó en París de permitir a la banca española financiarse directamente y sin pasar por los Estados a través del Fondo de Estabilidad de la UE, ese último atajo inventado por España, parece haber topado de nuevo con Merkel que sigue diciendo a todo que no y ello a pesar de los apoyos que España le ha dado a Alemania para retrasar el debate de los eurobonos, que si estarán en la cumbre europea de finales de junio pero no se sabe bien si como punto de partida como quiere Francia o de llegada como pregona Alemania.

Sin embargo, a nosotros lo que nos preocupa es España y la cruzada intensiva lanzada por Rajoy en Chicago y Bruselas pidiendo o suplicando ayudas financieras inmediatas de la UE para ayudar a nuestro país en la deuda pública y en la banca que ahora va a ser investigada y que parece estar peor de lo que se dice como se desprende de las palabras del ministro De Guindos quien ayer declaró que Rodrigó Rato se equivocó fusionando Caja Madrid con Bancaja y sacando Bankia a Bolsa. A buenas horas reacciona el ministerio de Economía.

¿Que va a pasar con España en las próximas horas? No se sabe, pero está claro que el apoyo de Rajoy a Merkel no ha servido para nada o para poco y que estamos en manos de ese hierático personaje y con cara de Buster Keaton que se llama Mario Draghi, y al que solo le interesa intervernir el sistema financiero español y para eso y ha mandado por delante a sus inspectores que veremos lo que hacen y lo que encuentran. Y mientras tanto España a esperar la furia de los mercados y a pagar desmesuradas tasas de interés a mas del 6 %, mientras Alemania colocaba ayer 4.600 millones de su deuda a poco mas del O % de interés, lo que es escandaloso como lo dijo Hollande y el propio presidente del Parlamento Europeo, el alemán Martin Schulz.

Rajoy ha hecho su trabajo y ha advertido a los líderes europeos del riesgo financiero de España, pero no da la impresión, a menos a corto plazo y a la espera de lo que haga Draghi, de haber logrado gran cosa y seguro que se teme algún sobresalto, empezando por la posible  intervención del sistema financiero español, que sería un principio de rescate de España, con control de nuestras política economica y financiera y la consiguiente pérdida de soberanía y de prestigio nacional. Y para Rajoy un fracaso del que Rubalcaba espera lograr réditos políticos en la oposición, a pesar que ayer estuvo solícito y apoyando la posición oficial española ante sus colegas socialistas de la UE, reunidos en Bruselas.

En cuanto a la batalla de Hollande contra Merkel, lo primero que se puede decir es que la canciller ha perdido el primer asalto porque ha perdido la hegemonía absoluta de la que disfrutaba en tiempos de Sarkozy. Y para empezar ha aceptado el inicio de políticas para favorecer el crecimiento a través del BEI y fondos de inversión europeos, los llamados “bonds”. Sin embargo, la canciller se resiste a los eurobonos, pero Hollande no suelta la presa y este debate ya está sobre la mesa del Consejo de la UE y aunque no parece que será una solución a corto plazo para la estabilidad financiera europea -entre otras cosas porque como dice Merkel los Tratados no lo permiten ni lo contemplan- todo indica que poco a poco se avanzará para su implantación final. Lo que si está claro es que Merkel ya no manda ni impresiona como antes, aunque menos impresionan España y Rajoy, lo que debería hacer reflexionar al presidente español y empujarle hacia el lado de Hollande porque está visto que Alemania -como se ha comprobado con Grecia- no quiere ayudar a nadie y está muy cómoda como está financiándose a cero de interés mientras se hunden todos los demás. En cuanto a los griegos nada bueno, salvo palabras, salió de Bruselas mientras los distintos Estados y las instituciones europeas empiezan a estudiar las posibles implicaciones de la salida griega del euro, lo que repercute con dureza en los mercados de capitales y en la Bolsa de Madrid de manera especial porque a la incertidumbre helena se añade la española que es de una mayor trascendencia y gravedad.