IVA, paro, ETA y el pánico oculto de Rajoy

Algo muy grave debe estar pasando en España para que este Gobierno que preside Mariano Rajoy esté anunciando una serie de medidas muy graves y duras que aumentan el numero de sus promesas incumplidas (el jueves rectificó su política sobre los presos de ETA y el viernes declaró que subirá el IVA en 2013), mientras la economía española y las empresas se hunden y el paro alcanza la dramática cifra de los 5.640.000 personas sin empleo, más de 1.700.000 hogares en los que nadie tiene trabajo y más del 52 % de los jóvenes sin ninguna actividad.

¿Qué está pasando para estas rectificaciones en cadena, graves y aparentemente improvisadas, al margen del aumento sin control del paro? Pues aunque el Gobierno no lo explica cabe imaginarse lo peor. Por ejemplo, que Rajoy teme que ETA vuelva a atacar, lo que supondría que el terrorismo se añadiría a los ya muy graves problemas de España, ofreciendo la imagen de un país perdido y desarbolado. Porque de lo contrario no se entiende este cambio de posición tan radical –y anunciado por su cuenta por el ministro de Interior- que ha indignado a dirigentes del PP y muchos españoles sin que nadie haya explicado el “por qué ahora” de este vuelco de la política antiterrorista, que parece una concesión a ETA.

Luego está lo de la subida del IVA para 2013, a pesar de todas y cada una de las contundentes declaraciones de Rajoy -¿recuerdan al presidente diciendo que no se le pueden subir “las chuches” a los niños?-, De Guindos, Montoro, Cospedal, Aguirre y muchos más, negando hasta la saciedad la subida del IVA, como antes negaron la del IRPF, o los recortes en Sanidad y Educación, o lo de no facilitar el despido, etc. ¿Por qué ahora lo del IVA para 2013 con tantos meses de antelación y tanto desgaste político? Sólo caben dos explicaciones: un feroz ataque de los mercados está al caer contra España y con ese anuncio el Gobierno quiere insistir en que piensa cumplir el objetivo de déficit del 3 % que estaba previsto para 2013, y que el FMI solo ve posible para 2018 en lo que a España se refiere. A la vez anunciando la subida para el año próximo el Gobierno cree que así se reactivará el consumo este año de 2012 –por ejemplo en compra de pisos o coches, etc-, pero sobre todo revela que el Gobierno considera que se siguen destruyendo empleo y empresas, y que sus planes de recaudación de 2012 para cumplir con el objetivo de déficit de este año del 5,3 % no son creíbles, ni posibles.

Por ello el Gobierno está buscando e improvisando alternativas, a ver que pasa. Entre otras cosas por causa de la ausencia de crédito que impide salvar a las empresas, y por la propia crisis bancaria a la que nadie se atreve a meterle el diente.

Esta avalancha de rectificaciones inexplicadas del Gobierno, que a buen seguro no le gustan nada al Ejecutivo ni a Rajoy pero que las toman porque no tienen otra salida, hacen imaginar una gran tormenta sobre el cielo español que viene de fuera, o provocada desde dentro para amparar, en medio del ruido generalizado, otras rectificaciones (como la posible privatización de en hospitales en y otras empresas públicas de toda España) con el argumento de que es mejor ponerse una vez rojo que ciento amarillo.

Sin embargo también existe la impresión de que a Rajoy el país se le va de las manos como el agua, y de que el momento es extremo. Y en estas circunstancias ¿qué se puede hacer? En España poco mas porque lo esencial, políticas de crecimiento y ayudas financieras a bancos y empresas deben venir de la UE y del BCE, si Merkel da su brazo a torcer, cambiando de plano su demencial ajuste urgente del déficit. Para ello habrá que esperar las elecciones francesas de 6 de mayo, o la cumbre del crecimiento que ha pedido Monti. Y al fondo de todo ello está la crisis del “feroz” sistema financiero internacional, europeo y español, en la que hay que imponer un control implacable porque de lo contrario nunca saldremos de esta dramática situación. ¿Qué está pasando en España?

Sólo lo sabe una parte del Gobierno y Rajoy. Puede incluso que ellos tampoco lo sepan, lo que sería mucho peor. De ETA si sabrán algo pero de eso tampoco quieren hablar ni explicar su cambio de posición.