Andalucía impulsa a la oposición del PP

El presidente Rajoy ha salido para Seúl –donde verá a Obama- cual alma que lleva el diablo y con un severo revés electoral en Andalucía y Asturias donde su partido no consigue gobernar a pesar de las buenas expectativas que les anunciaban las encuestas y de la euforia expectante de sus huestes –sobre todo en el Sur- que ha quedado sumida en una digna victoria como partido con más votos y escaños, pero insuficiente para gobernar. Lo que por otra parte incluye el cuarto intento fallido de Javier Arenas (que se equivocó en un ataque de soberbia no asistiendo al debate electoral de Canal Sur TV) para llegar a la presidencia de la Junta de Andalucía. Lo que abrirá un relevo al frente del PP andaluz y facilitará el regreso de Arenas al PP nacional de Madrid, hoy en manos de una acogotada Cospedal, que no sabe hablar ni hacer análisis políticos como se vio ayer, y que tiene buena parte de responsabilidad de lo ocurrido este fin de semana sobre todo en Asturias.

El PP no movilizó sus potenciales votantes del Sur, y la izquierda andaluza demostró una vez más su clara mayoría social y política con un PSOE (y un Griñán) que resistió bien el ataque del PP y que le ofrece a Rubalcaba un triunfo en su estreno de secretario general, reforzando su liderazgo (adiós definitivo a la Chacón) en el partido y como jefe de la oposición, aunque gran parte de todo ello se lo deberá a IU que obligará a un giro a la izquierda en el gobierno de Andalucía. Como también refuerzan a Rubalcaba los resultados de Asturias donde ganan, pero puede que no gobiernen si el Foro pacta con el PP, después del espantoso ridículo que hizo Álvarez Cascos en su tierra adelantando elecciones para perderlas y quedar peor que estaba. Ahora Cascos deberá “suplicar” al PP un pacto de gobierno si no quiere quedar en la oposición e iniciar el final de su aventura asturiana.

A nivel nacional la victoria de la izquierda en Andalucía abre una dura semana para el Gobierno del PP porque este resultado va a impulsar la huelga general contra la reforma laboral, y ya veremos si condicionará los Presupuestos de 2012 que el viernes aprobará el Gobierno de Rajoy bajo la atenta vigilancia de la UE y de los mercados de capitales, tras la agresiva diatriba de Mario Monti que los italianos han debido de rectificar y que este lunes veremos qué efectos provoca en la Bolsa y la prima de riesgo de España.

Como contrapunto del renacer en Andalucía de Rubalcaba está el hecho positivo de una cierta recuperación del PSOE y en conjunto de la oposición en su función de contrapoder, porque la victoria absoluta del PP en el Sur le habría otorgado a Rajoy un inmenso control y dañado seriamente al primer partido de la oposición. Lo que tampoco le conviene al PP ni a España en general, máxime a la vista del giro independentista de Convergencia en Cataluña, donde será necesario algo más que un entendimiento entre PP y PSOE si Artur Mas se empeña en ir por esa pendiente –que ya recorrió sin éxito ERC- que no lleva a ninguna parte salvo a una desestabilización de su propio Gobierno catalán y a nuevos problemas de cohesión nacional española, en los tiempos de crisis que vivimos y en los que, más que nunca, hace falta unidad.