Rajoy reta a la Comisión y “pregona” a España

Dos cuestiones: el Gobierno mantiene un pulso a cara de perro con la Comisión de la UE porque Bruselas no dice nada en relación a rebajar o flexibilizar los objetivos de déficit para España en 2012, mientras Rajoy oculta el déficit de 2011 y los ajustes de los presupuestos que presentará el 30 de marzo; la segunda cuestión (imaginamos que para adornar la primera) es el catastrófico y masoquista discurso político del presidente del Gobierno español, con el que Rajoy pretende hacerse la víctima y presentarse como el paladín de las reformas y ajustes españoles, hablando de una España arruinada, un sistema financiero por los suelos y de ninguna perspectiva de recuperación hasta el medio plazo (y ¿qué entiende Rajoy por el medio plazo?) Si son cinco años, todos calvos y ancho camino para la revuelta social.

Hay algo de infantil en la pública batalla que se está librando entre Madrid y Bruselas, como en “La guerra de los botones”. Pero también hay mucho en juego porque nadie descubre sus cartas y, en contra de lo que se esperaba ayer, la Comisión solo dijo que espera para 2012 en España una recesión del -1 % del PIB, cuando el FMI hablaba del -1,7 % y el Banco de España del    -1,5 %. Rajoy dijo ayer en Roma que será superior al -1 %. Entre bobos anda el juego.

También sobre el déficit de 2011 hay diferencias. Portavoces de la Comisión -que no dieron la cara- dijeron hace poco a Reuters que el gobierno de Rajoy está inflando el déficit de 2011 y que no se creían que llegara al 8 %; mientras Rajoy dijo ayer que supera el 8 % y ronda los 90.000 millones, lo que de ser cierto supondría que está por encima del 8,5 % camino del 9 %.

Al final la Comisión dice que España no está tan mal como dice Rajoy para pedir flexibilidad en los objetivos de déficit de 2012; y Rajoy dice que está mucho peor de lo que se piensa la Comisión por lo que habrá que hacer mas ajustes y más sacrificios que han de ser tenidos en cuenta por la Comisión, para fijar ese objetivo de déficit de 2012 en más del 5 %. Y no en el 4,4 % previsto. No obstante Rajoy dice que hablará con la Comisión sobre el objetivo de déficit para 2012, y que España cumplirá. Aunque el que ya ha hablado es el presidente del BCE que se opone a flexibilizar el objetivo de déficit para España porque alertaría a los mercados y subiría la prima de riesgo y el coste de la financiación.

Lo que sorprende en todo esto es el discurso cenizo y lastimero de Rajoy que habla en Londres o en Roma –dando los tres cuartos al pregonero internacional- de una España arruinada, con tremendo paro, sin solución económica a corto plazo, con una banca con grandes dificultades y un futuro negro que solo se verá “a medio o largo plazo”, pero sin decir que es lo que Rajoy considera medio plazo ¿acaso 3 o 5 años?

Con semejante discurso difícilmente habrá inversión en España, ni para la banca ni para nadie, ni subirá el consumo, y nos bajarán las notas las agencias de calificación y florecerá la revuelta social, porque se les dice a los ciudadanos que no hay salvación sino mas bien ajustes, como los que se anunciarán a finales de marzo. Es el discurso de la desesperación y de meter miedo, divulgando así la mala fama de España. Aunque, por otra parte, se pretenda salvar la fama De Rajoy y del Gobierno como los grandes reformistas, “gente seria” –como gusta decir al presidente- además de añadir que los Presupuestos de 2012 que presentará el 30 de marzo van a ser “razonables, sensatos, realistas y prudentes”.

Un poco de seriedad y ya está bien de meter miedo y de hablar mal de este país, fustigándose la espalda con el gato de las siete colas. Ya sabemos que la situación es mala, la estamos viviendo y sufriendo, pero ¿a cuento de que pregonarnos por medio mundo? Seguimos pensando que en Moncloa solo hay una obsesión que es la de cortar y aprovechar la crisis para reformar a favor de muchas posiciones conservadoras, y puede que no haya otra solución a la vista de lo que exigen Merkel y la UE (que no han firmado dicha carta de “los doce”, por lo que veremos que ocurre en la cumbre de la UE de primeros de marzo). Pero el discurso de la ruina y del fatalismo no conduce a nada bueno y alienta el incendio social en línea con la idea de “de perdidos al río”. Rajoy dice que no teme las revueltas de la calle, porque el pueblo español es responsable. Pero desde luego no es masoquista ni se deja asustar ni asfixiar.