Golpe de timón a estribor

Ha dicho la vicepresidenta Sáenz de Santamaría que el Gobierno buscará consenso para las grandes reformas en curso que se van a acelerar, primero la de bancos y cajas este viernes, luego vendrá la laboral (con huelga general incluida, según Rajoy) y después nuevos ajustes fiscales a nivel nacional, autonómico y local que la vicepresidenta está coordinando para sacar de “la asfixia” a este país. Son medidas todas ellas que gustan al mundo conservador de la UE –Merkel, Sarkozy, Monti, Agencias de calificación, FMI y BCE- y de España de manera especial, como se ve en ahora en los aplausos de Botín a Rajoy y en los guiños a la Conferencia Episcopal.

Pero que están en línea y tienen la excusa del proyecto de “unión fiscal” de la UE porque, según la vicepresidenta, los intereses de la deuda se lo comen las ayudas a las empresas, familias y gastos sociales, por mas que otros cualificados analistas insisten en que el exceso en el ajuste provoca más recesión, menos recaudación, mas deuda y mas intereses. Quizás en el término medio esté la virtud. Pero el gobierno tiene prisa y quiere llegar al día “D” de la presentación de los Presupuestos (el 31 de marzo, para después de las elecciones andaluzas y asturianas) con casi todo recortado, a sabiendas que el enfermo –el pueblo español- está sedado y no va a protestar demasiado por la amputación del gasto social una vez que ya tiene metido en el cuerpo el miedo a que la gangrena que hoy sufre invada todo el cuerpo nacional.

Asistimos, pues a un esperado giro a la derecha con la llegada del PP al poder, algo lógico y de esperar, que el Gobierno justifica con el argumento de que su política coincide con las exigencias de la UE –Merkel y compañía-, para evitar el rescate de España y lograr la presencia de este país en la primera velocidad del euro. Y todo ello de manera acelerada y radical porque, como declaró a República.com Alfonso Alonso, portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, “el PSOE ha limpiado la caja” y su herencia es bastante peor de lo anunciado en el traspaso de poderes. Se ha visto en el déficit (8%), paro (5,3 millones) y recesión (menos 1,5 % para 2012). Lo que le sirve a Rajoy para presentarse en la UE ante sus homólogos europeos y con cierta indiscreción como un “héroe” que lucha contra la hidra de varias cabezas que habitaba en los sótanos de la Moncloa de Zapatero y ahora se presenta con toda su fiereza y esplendor.

El giro a la derecha o estribor del PP se completa con vuelcos en cuestiones donde el PSOE rompió el consenso –ahora y también hace años, como en la elección del Poder Judicial- y ahí están los anuncios de Gallardón y Wert sobre el aborto y la “Educación para la Ciudadanía”, que ahora se llamará “Educación cívica y constitucional”. Dos ministros estos que vienen del ala centrada o mas “progresista” del Gobierno (amigos del Grupo Prisa) y que han sido encargados de cumplir esta parte mas “confesional” del programa del PP, lo que no deja de ser una maldad de Rajoy. Y esto es solo el principio de lo que les espera a Gallardón y Wert.

El Gobierno ha puesto por delante la reforma financiera de la laboral, para aparentar un ajuste fino a las Cajas y Bancos (y a los gestores financieros) antes de la reforma laboral, como diciendo que aquí nadie se va a librar de las largas y afiladas tijeras del nuevo inquilino de la Moncloa, lo que todavía está por ver. La vicepresidenta así lo anuncia con voz de mando y de firmeza, convencida de la necesidad de estas decisiones radicales que miran a estribor y están inmersas en la lógica imparable de una exigente UE y de un partido, el PP, sin duda conservador.