González y Zapatero tras Rubalcaba y Chacón

Ya podrían Rubalcaba y Chacón mirarse en el espejo socialista de Francia en casi todo. En el debate de sus primarias y en el contenido de todos sus discursos, propuestas y programas políticos, como los que ayer hizo públicos el candidato del PSC a la presidencia gala, Francia, François Hollande. Todo eso que el PSOE ha despreciado hasta el momento con primarias trucadas y con un pre congreso sin debate de ideas y programas, basado en el protagonismo de dos políticos fracasados y corresponsables del mal gobierno de Zapatero al que pertenecieron, y de las graves derrotas del PSOE en mayo y noviembre donde los socialistas perdieron el poder regional, local y nacional del partido.

Estamos ante un congreso de urgencia del PSOE manipulado por un Zapatero que intenta evitar que le pidan responsabilidades e impedir una “tercera vía” que propicie un cambio profundo en este partido y aporte ideas y líderes no contaminados con el viejo felipismo que abandera Rubalcaba, y el zapaterismo de la nada que ahora encarna Chacón, con el solo argumento del cambio generacional.

En Francia hay otro nivel, y otro país donde la democracia logra una altura envidiable para los españoles del sur de los Pirineos. Allí todo gira en torno a las ideas y los programas por delante de las personas. De líderes incluso no carismáticos como Hollande que ayer presentó las bases de su programa electoral para las elecciones presidenciales de Francia donde deberá de enfrentase a Nicolas Sarkozy. Hollande ofreció un programa político “contra los mercados”, a los que había prometido refundar Sarkozy, pero esta vez poniendo el acento en la banca a los que promete obligar a separar las operaciones de crédito de las especulativas, prohibiendo los “productos financieros” ajenos a la economía real, y obligando a un duro control de “stock options” y “bonus”, a la vez que se une al impuesto para las transacciones financieras (que defiende Sarkozy) y promueve una nueva agencia de calificación europea.

Es verdad que en los discursos de Rubalcaba hay mas contenido que en los de la Chacón y por eso el viejo felipista acusa a su adversaria de hablar de un cambio vacío, hueco y huérfano de ideas. Temeroso el ex ministro de Interior del sorprendente ascenso que la catalana ha registrado en el recuento de compromisarios que el felipismo había esperado doblegar con gran facilidad. Pero el aparato de Zapatero se ha volcado con Chacón y ha conseguido dar esta sorpresa en la parte previa del Congreso, donde Rubalcaba cree que ganará en el debate de las ideas y propuestas, lo que no lo tiene tan claro porque Chacón también presentará las suyas mientras pone el acento en el cambio generacional y la apertura del partido a los militantes y la sociedad.

Basta ver las reiterados ataques del diario felipista El País a Chacón para comprobar la inquietud que está provocando el ascenso de la catalana. El domingo, el editorial de El País se decía a propósito de Chacón que solo se ocupa de cuestiones internas del partido pero que no tiene programa de oposición ni de gobierno, y recordaba a título de lastre que todo el equipo de Zapatero apoya a la catalana, tras criticar ‘El País ‘su forma de gobernar, “su errática selección de colaboradores, su falta de densidad política, y la superficialidad que los ciudadanos percibieron en sus vaivenes”.

Y cabe preguntarse ¿por qué tanta pelea para pasarse, seguramente, unos ocho años en la oposición? La respuesta es bien sencilla: en el vigente modelo bipartidista español el primer partido de la oposición sigue teniendo gran influencia y cuotas de poder, incluso cuando el que gobierna obtiene mayoría absoluta como ocurre ahora con el PP. Y es esa posición con sus resortes en la vida política, judicial, social, económica, mediática y empresarial, es la que se disputan Rubalcaba y Chacón como legítimos herederos del bronco felipismo y el fatuo zapaterismo. Quizás, sin saber ninguno de los dos que de aquí a las elecciones de 2015 puede llegar un nuevo líder del PSOE en esas primarias que ahora prometen. Aunque todo apunta a que la pelea de Chacón y Rubalcaba está envenenada con cuestiones personales mas que políticas y tiene sus raíces en otras desavenencias de Zapatero y González, entre las que figuran el hecho de que Zapatero no guardó las espaldas del felipismo cuando llegó al poder. Y ahora González y los suyos quieren hacer lo mismo con Zapatero desde la oposición, expulsando al zapaterismo (Chacón incluida) del aparato del PSOE.