Cuidado con el salario mínimo

El Gobierno del presidente Rajoy no debe olvidar en su política de ajustes, recortes y reformas que detrás de los números que se manejan están las personas y sus familias, y entre ellas algunos que habitan zonas cercanas a la pobreza y la desesperación. De ahí que debería seleccionar muy bien sus ajustes y recortes y de priorizar los que deben ser ejemplares y afectas a los segmentos más desahogados o acomodados de la Sociedad. Porque existe la impresión que al Gobierno le preocupa más mandar mensajes a la UE y a los mercados que a los ciudadanos de a pie, y eso puede ser un error que tendrán que lamentar, máxime si se refiere a un sector de la sociedad que apenas incluye en las cuentas públicas del Estado como es el caso del salario mínimo interprofesional.

Por ello la noticia según la cual el Gobierno piensa congelar el salario mínimo interprofesional, situado en 641,40 euros, en el Consejo de Ministros de este viernes es una mala noticias porque afecta a los sectores más desafortunados de la sociedad española, trasmite un mensaje muy negativo que afecta al consumo y crea un ámbito de desasosiego social que se verá aumentado cuando lleguen los nuevos y más importantes ajustes del déficit y las reformas como la del sistema laboral y estructura públicas que anuncian la subida del paro en los primeros meses de 2012, cuando ya estamos en la anunciada recesión.

Los sindicatos –que han avanzado la noticia tras reunirse con la ministra de Empleo Fátima Báñez- han criticado esta congelación, la primera desde 1980, y a ellos se han sumado el PSOE y otros partidos de la oposición y todos ellos con bastante razón, una vez que la subida del IPC que en 2012 afectaría al salario mínimo no pasaría del 1,5 euros por persona, lo que aplicado a los 180.000 trabajadores que reciben ese salario apenas alcanza los 250.000 euros anuales, una cifra con la que no se arregla nada pero que si transmite una alarma social por cuanto estamos hablando de los ciudadanos más desfavorecidos de la sociedad.

Máxime cuando el país está inmerso en no pocos escándalos de corrupción –Gürtel, Nóos, Campeón, Eres, y hasta 700 casos más que aún investiga la Fiscalía Anticorrupción- y están recientes las más que escandalosas indemnizaciones y sueldos de gestores de Cajas de Ahorro y Bancos que reciben, o van a recibir, ayudas del Estado. O cuando aún existen duplicidad de cargos públicos y algunos gestores de las empresas públicas ruinosas o innecesarias. Cuestiones todas estas por las que habría que empezar, en vez de abordar en este primer Consejo de Ministros la congelación del sueldo -de los más bajos de la UE- de nuestros trabajadores más desamparados.

La política no debe renunciar a su función social en favor de la economía a palo seco que ignora la realidad social. Como cabe esperar que los gobernantes ordenen sus prioridades de mayor a menor y no contrario como parece ser el caso, por ello el Consejo de Ministros del viernes, el primero decisorio de la era Rajoy, ha de medir muy bien sus pasos y decisiones para no entrar con mal pie alarmando con ello al conjunto de la sociedad.