Cuidado con las prisas y con los ajustes

“No por mucho madrugar, amanece mas temprano”. Cuidado con las medidas en tropel y atropelladas del nuevo gobierno porque da la impresión que el Gabinete de Rajoy está preso de la urgencia y corre el riesgo de equivocarse, o de pasarse de frenada y de entrar luego en conflictos no deseados o en rectificaciones que darían un pésimo ejemplo y mala imagen del nuevo Gobierno. Sin pausas sí, pero cuidado con la prisas, porque lo de gobernar no puede ser una carrera contra el tiempo y las dificultades o entre ministros, a sabiendas de que no se puede perder el tiempo pero tampoco se ha de actuar con ligereza. Sobre todo cuando las medidas del ajuste y las reformas que nos anuncian tienen un indiscutible coste social.

Y si la prudencia y el temple deben ser condiciones esenciales en los planes del Gobierno, lo mismo habría que decirles a los altos dirigentes de la CEOE, como el tal Arturo Fernández quien, fiel a su estilo “aguirrista” y provocador, está envenenando en público el diálogo social necesario para la reforma laboral. De manera que prudencia y paciencia, son cualidades que en estos tiempos no se deben desdeñar.

Y ello a pesar que sabemos que estamos en recesión, como lo ha reconocido el ministro de Economía, Luís de Guindos –de cara a los dos próximos trimestres- y que pronto nos anunciará el titular de Hacienda, CristobalMontoro, que el déficit de 2011 es mayor del 6 % anunciado por la ex vicepresidenta Salgado por lo que el monto final del ajuste del gasto público de 2012 deberá superar con creces los 16.500 millones de euros anunciados en principio por el presidente Rajoy, si queremos alcanzar los objetivos de la eurozona de la UE del 4,4 % para finales del año próximo.

En esta tesitura, y mientras se analiza el alcance de la deuda del Estado, el Gobierno se prepara para tomar medidas urgentes y a estudiar los posibles recortes de los Presupuestos en cada uno de los departamentos ministeriales. Asimismo, y además de la ley de estabilidad presupuestaria, es posible que el próximo viernes se anuncie la congelación de los salarios de los funcionarios, aunque se revalorizarán las pensiones según lo previsto, y se adoptarán algunas primeras medidas para demostrar, como ha declarado la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, un nuevo estilo de gobierno.

El que pretenden poner en marcha un ritmo trepidante y agotador en contraste con los ocho últimos y lánguidos meses del gobierno de Zapatero. Y en muchos casos dando la impresión que vamos a entrar por el camino de la improvisación o de recortes por doquier sin tener en cuenta que cada juste lleva detrás incluidos muchos y muy dolorosos problemas de índole social, familiar y personal. De manera que no estaría mal que entre las primeras medidas del gobierno se incluyan algunas para los ciudadanos que no tienen ningún ingreso en sus casas, como en su momento lo prometió Rajoy.

Porque una cosa son los números y otra bien distintas las personas que representan. Y cuidado con la que se anuncia como una nueva cifra del déficit del Estado para 2011, porque si es tan alta como se lo temen los miembros del Gobierno ello obligará a aumentar el nivel de los recortes del gasto público o en su defecto a buscar un acuerdo con la UE para relajar el objetivo de déficit de 2012, una opción que nadie debería descartar, si no queremos entrar en la vía del estallido social.