Rajoy abronca a Rosa Díez

Estábamos tan pasmados como el Rey con lo de su yerno que casi nos olvidamos que hoy, a partir más o menos de la una de la tarde, deja de ser presidente del Gobierno Zapatero, y que Dios pille confesados al Consejo de Estado de este Reino, porque allí ha de sentar sus posaderas este infausto personaje, junto a la que fue su vicepresidenta De la Vega de la que hace tiempo que nadie sabe nada. Estábamos todos absortos en la investidura de Rajoy y en el desfile de las damas autonómicas del PP -¡que elegante estaba la condesa de Bombay!- con Aguirre abanicándose con la mano en la platea y echándole mal de ojo a Gallardón, que no anda sino que levita por los pasillos del Congreso, que ya al anochecer sonó un trueno y no llovía. ¿Qué pasó? Pues que de pronto vimos serio y muy enfadado a Mariano Rajoy, dándole un reiterado rapapolvo a Rosa Díez por culpar a la Ley Electoral de no darle a ella más que cinco diputados y por decir que hay que acabar con la corrupción de la clase política, pero denunciándolo de tal manera que se oyó como una acusación general.

Y es que esta Rosa se pasa con demasiada facilidad y da lecciones de patriotismo, de democracia, de europeísmo y de muchas cosas más a izquierda, derecha y centro, y juega a ser comodín de todas las apuestas y todas las salsas, y se nos presenta como la enviada especial de Pedro J. en la Cámara y como la dueña y señora de las esencias nacionales, lo que ya empieza a cansar. Y díjole un Rajoy enfurecido –que también tiene su carácter- eso de que ya está bien de señalar y de dar cursillos de todo y a todos, después de decir a los cuatro vientos y rectificar que ella nunca aceptaría un diputado del FAC. Ese don Enrique Álvarez (Cascos) que le habló a Rajoy de trenes de baja velocidad que surcan montes asturianos y para los que pide AVE o un convoy similar, cosa que debió pedirle al ahora presidente asturiano, Paco Cascos, cuando fue ministro del Fomento y se olvidó de sus paisanos con tanta facilidad.

Tronó pues el de Pontevedra diciendo que no se toca un pelo a la ley electoral –lo que no es del todo bueno- y que la corrupción no es la norma general de los políticos por más que casos los hay, lo que tampoco se puede olvidar. Pero volvió la Rosa con espinas a por uvas de Rajoy y don Mariano implacable la volvió a fustigar, mientras el PP aplaudía y a Soraya se le encendían los ojos de entusiasmo mientras tocaba las palmas, porque hace tiempo que están en el PP muy cansados de tanto oportunismo fucsia y de esa manera de hablar y de reñir a unos y a otros, como si ella fuera la dueña de la única verdad.

Había pasado Rubalcaba de puntillas por la Cámara con su paso para dos, ofreciendo mil consensos, parabienes a Rajoy, y unos pellizcos de monja pero sin querer molestar. Se había enervado Durán Lleida pidiendo concierto fiscal, pero sin llegar más lejos, y habían pasado Cayo Lara y sus portavoces varios sin mucho desentonar, y todo fue sobre ruedas, y Rajoy estaba encantado de lo bien que iba a quedar, cuando llegó Rosa Díez y ¡ay dolor! Se rompió el encanto y Rajoy estalló. Y decía la señora ¿por qué se cabrea usted conmigo, si todavía no es presidente? Pues por eso, hija. Y porque ya está bien, y porque una cosa es hablar allí en la Cámara en el nombre de la soberanía popular y otra es pretender hablar, como lo hizo, en el nombre de los votantes del PP.

¡Ay que se va Zapatero! ¡Ay que se va ZP, Bambi, ceja, Alianza de Civilizaciones, la tumba de Franco, la nación española que era discutida y discutible, el Estatut que diga el Parlament, el Tinell, la negociación política (sí, política) con ETA, el récord del mundo del paro, la España de la Champion, el índice Nikei al amanecer, el indulto al banquero, los misiles a Rota, el freno al fiscal real, y tantas y tantas cosas que figuran en el debe de esta por fin agotada pesadilla nacional. ¡Ay que se va Zapatero! Y qué silencio en el PSOE. Y Rosa va calentita sin entender bien por qué a llorarle a Pedro J. para que le riña al PP. Pero Pedro está con Jano haciendo las maletas de la Moncloa y preparando su próximo libro sobre las mail y unas noches con el mago ZP.