Amaiur debe tener Grupo Parlamentario

Aunque Mariano Rajoy ha dicho que sus prioridades son esencialmente el paro y la economía, el líder del PP y presidente en ciernes del Gobierno, no puede obviar la política y la calidad de la democracia porque ambas dos están entre las causas del deterioro económico, social e institucional de España. Y está muy bien que Rajoy diga que piensa gobernar para todos y abierto a los pactos y consensos, y que otro tanto haya declarado el nuevo presidente del Congreso de los Diputados, Jesús Posada. Y si esto es así y por mucho que moleste a los demócratas la existencia de ETA y su entorno político, y la negativa de la banda a disolverse y entregar las armas, incluso a no pedir perdón a las víctimas, pensamos que sería injusto desde el punto de vista democrático y un error político impedir que Amaiur obtenga un Grupo Parlamentario propio en el Congreso, tal y como lo ha insinuado el nuevo portavoz del PP, Alfonso Alonso.

Esta coalición, donde no solo están los antiguos miembros de Batasuna, ha logrado en las pasadas elecciones 333.628 votos y 7 escaños, situándose como la quinta fuerza política del Congreso en escaños y la sexta en votos, y en ambos casos por delante del PNV. Y esa realidad, mal que nos pese, no puede ser obviada por ningún reglamento y menos cuando que en otras ocasiones, como ocurrió en la pasada legislatura con IU, se pasó por alto la norma a favor del pluralismo y la eficacia y para no convertir el Grupo Mixto de la Cámara Baja en un “batiburrillo” de voces dispares, en donde además Amaiur se llevaría la parte del león, en presencia e intervenciones y en menoscabo del resto de las minorías. Ni podría hacerse una excepción con UPyD para dar a este partido (con o sin la ayuda del FAC asturiano) un grupo propio y al mismo tiempo, y con otra excusa, negárselo a Amaiur.

El Pueblo ha hablado y el Pueblo es soberano, y no los reglamentos que no dan a los representantes de los ciudadanos la voz que les corresponde. Por ello habrá que hacer una generosa interpretación de los reglamentos, o en su caso simplemente se deberá de reformar el reglamento para que no se imponga el silencio a nadie, si se discrimine a unos de otros, por radicales o extremas que sean o parezcan sus posiciones.

Ya sabemos que Amaiur viene al Congreso a publicitarse, a pedir ventajas para los presos de ETA, negociaciones políticas con la banda para lograr su desarme y su disolución, independencia del País Vasco y más cosas. Pero están en su derecho y sería un error de los demócratas su aislamiento o su discriminación, máxime si el error queda reducido al Partido Popular que en ese caso haría uso legítimo pero indebido de su mayoría absoluta. Y mal principio tendría el presidente del Congreso Jesús Posada si se apunta a ese camino de discriminación que ha señalado Alonso el portavoz del PP.

Además, semejante exclusión no solo no sería democrática sino que daría a Amaiur argumentos y oportunidades a la hora de denunciar lo ocurrido, y ello con el agravante de que tampoco nadie los iba a silenciar porque en el seno del Grupo Mixto los independentistas vascos cuentan con apoyos muy importantes de Gbai, ERC y BNG por lo que la tentación aislacionista que tantea el PP está condenada al fracaso aunque Amaiur no consiga el Grupo Parlamentario que exige, y que ha pretendido lograr retirando su diputado de Navarra (para preservar su 15% de votos en el País Vasco). De manera que sería democráticamente bueno que los abertzales consiguieran tener su Grupo Parlamentario en el Congreso de los Diputados y no como concesión del PP o de los grupos democráticos de la Cámara, sino como un derecho que han ganado en las urnas y que un reglamento -que se ha interpretado en otras ocasiones con generosidad- debe permitir impidiendo el bloqueo de la coalición para reducir su protagonismo, lo que además nunca se iba a lograr.