El traslado de los restos de Franco

Durante la pasada campaña electoral Zapatero (e imaginamos que Rubalcaba y otros miembros destacados del Gobierno y el PSOE) estuvo tentado, para influir en el resultado electoral y ofrecer un guiño a los votantes de izquierda, de hacer pública la decisión de la llamada comisión del Valle de los Caídos favorable a que se exhumen y trasladen a otro lugar los restos del general Franco que están enterrados en la citada basílica. Al final Zapatero decidió no adelantar la decisión de la citada comisión –en su mayoría bajo el control del Gobierno- porque ello podría volverse contra ellos por la burda maniobra electoralista que incluía.

Pero Zapatero no ha querido marcharse sin pedir que saquen del Valle de los Caídos los restos del dictador y por eso ayer se hizo público el dictamen de la comisión favorable a su traslado, con el objetivo de que la última decisión le caiga en manos al gobierno de Rajoy, a sabiendas que la Iglesia Católica, que es responsable de la basílica, como la familia del general tienen mucho que decir al respecto.

Estamos, pues, ante una nueva maniobra política de Zapatero en su despedida como lo ha sido la legalización de Bildu para lograr que ETA anuncie su final, ante un gesto con el que pretende vestir su “izquierdismo” tapando de paso el mal sabor de boca que deja con la desastrosa derrota del PSOE, su recortes sociales, el indulto a un banquero, o la acogida del escudo anti misiles.

Estamos pues ante una iniciativa y un nuevo debate que divide a los españoles como todas las iniciativas de la llamada “Ley de la Memoria Histórica” con la que Zapatero ha querido revisar en los pasados años la responsabilidad y la represión de la dictadura de Franco en los tiempos que siguieron a la Guerra Civil. Algo que se eludió durante los pactos de la transición y que se evitó con la ley de amnistía a favor de la reconciliación que aprobaron tanto el PSOE como el PCE, entonces dirigidos por Felipe González y por Santiago Carrillo. Lo que suponía que la iniciativa de Zapatero no sólo buscaba una tardía “revancha” política sino también “acusar” a la izquierda que facilitó la transición de haber renunciado a esta revisión de los años de la dictadura.

En relación con la cuestión del Valle de los Caídos y el acuerdo de la mencionada comisión de solicitar el traslado de los restos de Franco el problema, una vez planteado, puede tener fácil solución si la familia del general solicita el traslado de los restos al panteón familiar de El Pardo donde además pidió ser enterrado el propio general. Ese sería un gesto que facilitaría una solución al asunto ahora planteado en un país que tiene demasiados problemas por delante como para abrir nuevas heridas y fracturas sociales.

Además, la idea de convertir el Valle de los Caídos en homenaje a todas las víctimas de la Guerra Civil tiene sentido, de la misma manera que si se avanza en esa dirección no parece lógico que se mantengan en la basílica los restos de un general que dirigió a una de las partes de la guerra y que sobrevivió a la contienda. Prueba de que esto es así lo atestigua el hecho de que lo comisión que ha debatido este asunto no solicita el traslado de los restos de José Antonio Primo de Rivera, que sí fue víctima del conflicto. De una Guerra Civil que, de una vez por todas, debe pasar a la Historia de España para que las generaciones presentes y futuras entiendan el horror de ese enfrentamiento fratricida que nunca más se habrá de repetir.