Los impacientes contra Rajoy

Lo peor que podría hacer Mariano Rajoy como presidente en ciernes del Gobierno de España es perder los nervios y correr detrás de los insaciables mercados o de un PSOE derrotado que lo apremia y sigue con la cantinela del programa oculto, mientras se debate en una penosa lucha interna por la herencia de Zapatero. Ni siquiera debe Rajoy acelerarse detrás de la canciller Ángela Merkel que, con clara descortesía e intromisión en la soberanía nacional española, se ha permitido decir al próximo presidente gobierno lo que debe hacer a toda prisa, como se desprende de su apremiante telegrama de “felicitación” a Rajoy.

Más valía que la canciller le hubiera reconocido al líder del PP que España entra en una etapa de estabilidad política -que ya la quisieran para sí los gobiernos tecnocráticos de Grecia e Italia-, y le hubiera anunciado su disposición a crear en la UE un espacio de seguridad financiera que pusiera a resguardo a los países que sufren el ataque de los mercados sobre su deuda pública. Algo así como la aprobación de los eurobonos de los que ya empieza a hablar la Comisión Europea y que llegan bastante tarde y posiblemente ahora que Francia han comenzado a verle las orejas al lobo de la especulación que se acerca a su propia deuda y valoración.

Y que se cuide Rajoy de hacer confidencias a los líderes europeos en la próxima conferencia de los partidos conservadores de la UE, sobre las primeras medidas económica que piensa adoptar cuando asuma la presidencia del Gobierno, porque las pueden encontrar al día siguiente en la portada del Financial Times, o de cualquier otro medio quedando en pésimo lugar ante los españoles.

Mal que nos pese hay que respetar los plazos de la legalidad para el traspaso de poderes y entender que muchas de las medidas que habrá que adoptar lo serán en consecuencia a la herencia recibida que todavía estar por ver y en la que no se descartan sorpresas.

En cuanto al adelanto de la lista del gobierno, algo que en España no suele ocurrir porque el modelo del “gabinete en la sombra” no existe fuera de Gran Bretaña, se puede decir otro tanto: paciencia. Y si estamos hablando del titular de la cartera o la vicepresidencia de Economía con mas motivo una vez que no solo se trata de una persona sino de todo un equipo a coordinar y esa selección, que además incluye variantes como el Banco de España, la CNMV y otros órganos reguladores, merece una serena reflexión y la mejor decisión posible.

Además, si este país no tiene arreglo por un problema de quince días ante los mercados y nuestros posibles rescatadores es que no hay solución posible diga lo que diga Rajoy en unas horas o sea quien sea su ministro económico.

Es verdad que los silencios y la parsimonia ante las decisiones es algo que se le atribuye al líder del PP y en algunos casos pasados con bastante razón. Pero las impaciencias de ahora, interesadas por unos y otros, pueden esperar un par de semanas. Y será a partir de la formación del nuevo gobierno cuando se conozcan y se valoren las personas que lo integran y el momento de esperar un anuncio importante de primeras decisiones económicas del equipo de Rajoy que, en esas fechas, no podrán retrasarse ni un minuto más.