El Gobierno de Rajoy

Mientras en el PSOE andan disputándose la túnica o la herencia de Zapatero y felipistas y zapateristas se culpan mutuamente de la derrota del 20-N, en el Partido Popular todo son parabienes y los únicos problemas a la vista son los que pueden desprenderse de las expectativas de sus primeros dirigentes para ocupar un puesto en el primer gobierno de Rajoy. Un gobierno que se enfrenta a una profunda crisis económica y social en la que puede fracasar por errores propios, o por las inclemencias externas como se ha visto de entrada en los mercados de deuda y la Bolsa que no han querido valorar positivamente la estabilidad política que España ha conseguido con la mayoría absoluta del PP, cosa que no pasa ni en Grecia ni en Italia donde sus gobiernos tecnócratas están pendientes de unos frágiles e inestables apoyos parlamentarios.

La primera cualidad del próximo gobierno de Rajoy será la de incorporar un núcleo político de la máxima confianza del líder, siguiendo la línea recta que Rajoy adoptó tras la derrota electoral de 2008, cuando decidió romper con los restos del aznarismo donde anidaba el discurso del rencor y de la derecha extrema que espantaba a los votantes del centro agitando la siniestra teoría de la conspiración del 11-M, que tanto daño le hizo a Rajoy en 2004 y 2008, y que luego sirvió a esos “conspiranoicos” para intentar derribar a Rajoy del liderazgo del PP tras la derrota electoral de 2008, apoyándose en los medios de comunicación de la derecha extrema y en la deslealtad de Esperanza Aguirre que se prestó a liderar aquel fallido golpe de mano.

Fue entonces cuando Rajoy sustituyó a Zaplana, Acebes, San Gil y demás aznaristas radicales por Sáenz de Santamaría, Cospedal, González Pons, Basagoiti, etc. Y ello le ha permitido recuperar el centro político en estas elecciones y alzarse con la victoria tras el hundimiento del PSOE. Su discurso moderado y conciliador tras la victoria electoral confirma este giro al centro del PP.

La segunda cualidad del nuevo gobierno de Rajoy será la calidad y cualificación de sus ministros, en clara diferencia con lo que han sido los gobiernos de Zapatero sin experiencia o preparación política u universitaria suficiente para ocupar los cargos para los que muchos de sus ministros fueron designados. Una selección por méritos y experiencia parece constituir una condición esencial para entrar en el nuevo gobierno de Rajoy que veremos si incluirá porcentajes de cuotas de sexo o regionales, pero que será exigente con la preparación de sus ministros y especialmente en lo que a su equipo económico se refiere.

En cuanto a los nombres de sus futuros ministros nadie sabe nada con certeza y en Madrid no cesan de circular apuestas en las que se incluyen los nombres de Sáenz de Santamaría, Montoro, Soria, Cañete, Pastor, Mato, González Pons, González Páramo, Becker, Piqué, Gallardón, Basagoiti, García Margallo, De Guindos, etc, todos ellos altamente cualificados por experiencia y preparación. Y algunos mas que aparecerán desde la filas del PP o incluso de entre ciudadanos independientes –han sonado los nombres de Pizarro y de Imaz-, posibilidad que Rajoy reconoció como tal.

Finalmente conviene recordar las recientes alusiones de Rajoy a su “independencia” de los llamados poderes fácticos, cualidad esta que ha salido reforzada por la mayoría absoluta que acaba de lograr.