Rubalcaba de las mil caras

El llamamiento de Zapatero al BCE y la instituciones de la UE para que frenen la especulación financiera que ha llevado España a la cota de los 500 puntos de prima de riesgo y al umbral del  rescate financiero de nuestro país, que ayer pagaba intereses del 7 por 100 en la última emisión de bonos públicos, resultada ayer bastante patético. Y ofrecía la imagen de un presidente agotado y de un Partido Socialista abrumado por el cúmulo de las malas noticias que inundan las últimas horas de la campaña electoral española.

Horas donde el candidato del PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba está intentando movilizar a los indecisos socialistas y hacer efectivo el llamado “voto oculto” del PSOE para ver si consigue remontar las últimas encuestas electorales que sitúan al PP en los 198 escaños y al PSOE en los 116, lo que sería un auténtico desastre para los socialistas que quedarían por debajo del resultado peor que obtuvieron desde el inicio de la transición: 118 escaños en 1977.

En pos de esa reactivación del llamado “voto oculto” del PSOE el candidato Rubalcaba ofreció anoche otra exhibición de su teoría de las “mil caras” –que atribuye a la crisis económica- para ver si justifica los graves errores del PSOE y de su gobierno del que ha formado parte. Y lo hizo a lo largo de la entrevista oficial de TVE –donde se ralentizaron los fondos vertiginosos que le pusieron a Rajoy en el día anterior- que parecía más una entrevista sobre el programa del PP que sobre el del PSOE, sin una sola pregunta en relación con los problemas internos de los socialistas.

Una oportunidad, puede que la última, en la que Rubalcaba se apoyó en declaraciones de Cospedal, Aguirre y Rajoy –sobre todo en la entrevista de El País donde se manipularon las palabras del candidato del PP sobre la “dependencia”- buscando demostrar que existe un programa oculto del PP donde se prepara un duro ajuste social como respuesta a la crisis, metiendo miedo a dependientes, pensionistas y en las políticas de educación y sanidad. Repitiendo en suma lo que van diciendo a diario en los mítines electorales y con la sola intención de amortiguar el alcance de la derrota del PSOE que todas las encuestas y analistas dan por segura. Porque, al margen de las personas como Zapatero o Rubalcaba, lo que los ciudadanos quieren es el cambio político a ver si cambian algo la situación y se puede salir del torbellino infernal en el que todos estamos inmersos.

Y no sólo por la crisis económica sino por la fractura importante de la cohesión nacional –otro tema no planteado en la entrevista- que desde el pacto del Tinell, pasando por la Guerra Civil, hasta el estatuto catalán fueron objeto de las políticas de los gobiernos socialistas, y figuran como una de las causas de la crisis, porque sin cohesión nacional difícilmente se podrá salir del famoso túnel donde habitamos.

¿Habrá conseguido Rubalcaba reactivar su electorado indecisos? El domingo a partir de las ocho de la tarde se sabrá, pero todo apunta a que de las pretendidas mil caras de Rubalcaba hay una que nadie puede olvidar que es la cara de terror que ayer mostró Zapatero implorando la ayuda del BCE. El mismo Zapatero que había dicho que no había crisis económica en España. Y esa cara  de miedo y preocupación es la que se adivina en Rubalcaba tras su colección de variadas caretas, que caerán como el telón de esta larga e insufrible campaña electoral en la noche del 20-N que está al llegar.