Rajoy en TVE, mejor que en el debate

A pesar del empeño de TVE por distraer a los espectadores con unas espantosas imágenes de fondo a gran velocidad –las  mismas que esperemos que ilustren la próxima entrevista de Rubalcaba-, el líder del PP y candidato a la presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy, estuvo ayer bastante bien en esa entrevista pre electoral emitida por Televisión Española. Incluso mucho mejor, en fondo y forma, que en el pasado debate cara a cara con Rubalcaba. Y fue así por que Rajoy ofreció la imagen de un político sereno, confiado, que conoce muy bien la realidad española y por lo tanto está en condiciones a abordar problemas urgentes con iniciativas y propuestas bastante concretas. Aunque no desvelara, con la precisión que merece el caso, cómo piensa ajustar el déficit y al mismo tiempo impulsar el crecimiento sin subir impuestos; y cual será el verdadero alcance de su reforma laboral.

Pero dicho esto, el presidente del PP ofreció una buena imagen y  una perspectiva política y personal de seriedad y eficacia, con la promesa de que hará un gobierno competente para actuar dentro y fuera de España y buscar y conseguir la confianza necesaria para reactivar no solo la economía nacional y recuperar el empleo –lo que anunció que podrá llegar a lo largo de los dos primeros años- sino también para poder cumplir los objetivos de déficit del 4,4 % previstos para 2012, si la herencia del gobierno de Zapatero se lo permite.

La segunda cuestión que conviene destacar de esa entrevista fue sus referencias a su “independencia” de los poderes fácticos que tanta importancia tienen en nuestro país como son los grupos de comunicación, grandes empresas, bancos, y también los agentes externos, prometiendo en su caso no consentir que a España se la sitúe en una segunda velocidad europea, si llegara el caso que las naciones fuertes de la UE, como Francia y Alemania, quisieran imponer esa diferencia entre las naciones ricas y los países con dificultades, como es ahora el caso de España y otras naciones.

Y llamó mucho la atención que Rajoy dijera en sus declaraciones, a raíz de las críticas que recibe del PSOE, que a él le han dado “muy fuerte” en los últimos años tanto desde “dentro como desde fuera de su propio partido político”. Lo que constituye una clara alusión a los intentos de echarlo de la presidencia del PP que ha sufrido en los últimos años –y especialmente tras su derrota en 2008- por parte de dirigentes de su partido como ocurrió con el intento de golpe de mano fallido de Esperanza Aguirre, así como de sectores financieros, empresariales y mediáticos próximos a la extrema derecha o con pretensiones de controlar la política del PP  casi todos ellos apoyados de manera descarada por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Aguirre, que aparecerá en la noche del 20-N, como la gran perdedora de las intrigas internas del PP.

También, fue notable su reconocimiento al trabajo que junto a él han realizado en el PP en los últimos años cuatro mujeres a las que citó expresamente: Dolores de Cospedal, Soraya Sáez de Santamaría, Ana Mato y Carmen Martínez Castro. Persona esta última que no es conocida por el gran público español pero que es la persona que dirige la estrategia informativa y comunicación del PP, y por lo que se ve con bastante eficacia, además de con gran respeto a la independencia y libertad de expresión lo que no suele ser habitual.

Ayer en TVE española apareció un Rajoy distinto al que hemos visto muchas veces en la campaña electoral, que se sabe ganador de los comicios del 20-N y cargado con una gran responsabilidad. Y que promete mantenerse firme en la independencia de su responsabilidad política que si está avalada por una gran mayoría de ciudadanos le será mas fácil de preservar. Aunque en este país donde los poderes del Estado y los llamados poderes fácticos se mezclan con gran facilidad y promiscuidad lo de la “independencia” no parece un objetivo fácil de alcanzar -en el periodismo es una quimera- pero está muy bien que Rajoy lo diga alto y claro como aviso a navegantes por lo que pudiera pasar.