España espera mucho de la cumbre de la UE

Mañana debería ser un gran día para Europa y para España si los primeros gobernantes de la Unión, que lidera el “directorio” de Merkel y Sarkozy en su rol de todopoderosos cónsules del territorio continental europeo, logran el esperado gran acuerdo que ofrezca soluciones y estabilidad a los tres problemas mas urgentes que tenemos planteados: el segundo rescate de Grecia, el Fondo de Estabilidad Financiera Europea y la recapitalización de la banca.

El ambiente político y financiero que rodea la cumbre del miércoles no está exento de tensiones tanto políticas como personales. Sarkozy en la cumbre del pasado domingo le reprochó a Cameron (a quien le ha estallado una bronca anti UE por parte de los euroescépticos de su país) su empeño en dar lecciones a la eurozona y le espetó que había perdido una excelente oportunidad de callarse. Berlusconi, reprendido por Merkel, Sarkozy y Van Rompuy se declaró molesto y afirmó que no necesita lecciones de nadie (aunque el italiano acusó el golpe y su gobierno prepara nuevos ajustes). Zapatero se quejó de que Merkel colocara a España junto a Italia cuando pidió nuevas medidas de ajuste y, al contrario, se felicitó de las palabras de Sarkozy en las que afirmaba que nuestro país no estaba en primera línea de peligro, al tiempo que pedía que España no fuera sometida a la “humillación” de una quita del riesgo de la banca española en su deuda soberana.

Las diferencias entre los lideres del rescate (Merkel y Sarkozy) y de los países que deben, o que pueden, ser rescatados (Portugal, Irlanda, España e Italia) es notable. Aunque estos últimos están a merced de los primeros. Como diferencias existen entre los grandes a la hora de cuadrar ese gran círculo infernal de los problemas de deuda, banca y ajustes del déficit, con los fondos europeos del BCE, el fondo de estabilidad (aprobado en el mes de julio), y otro fondo que se quiere articular con ayuda de fondos privados y soberanos de países ajenos a la UE (China, por ejemplo) para recompra de deuda soberana de la banca, con la garantía del nuevo fondo europeo de estabilidad que, según las noticias que llegan de Berlín, puede alcanzar la cifra de un billón de euros.

La complejidad del problema financiero es muy elevada y necesita de altas dosis de imaginación, buen cálculo y audacia política. Y todo ello con el objetivo de establecer un poderoso cortafuegos contra el riesgo de contagio de la crisis griega al resto de países “periféricos” de la UE donde Portugal, Irlanda, Italia y España permanecen en una amplia zona de peligro, aunque el gobierno de Roma se lleva ahora la palma del riesgo por las simuladas reformas de un Silvio Berlusconi que han sido severamente criticadas por los líderes de la Unión.

En nuestro país, los resultados de la cumbre europea del miércoles van a tener a buen seguro impacto en la cita electoral del 20-N. Si todo sale bien los mercados relajarán el cerco a nuestro país –excitados como están en la caza de Italia- y Zapatero (si no sufre rebajas o quitas de deuda) volverá a Madrid como un triunfador en la porfía y Rubalcaba y González sumarán este resultado al anuncio del fin de ETA para relanzar su campaña electoral que está a la vuelta de la esquina. Si por el contrario la cumbre fracasa y se disparan los mercados y los riesgos el hundimiento del PSOE será realidad el 20-N, dejando a este partido por debajo del pésimo suelo que le cantan las encuestas.

Aunque lo importante a corto plazo no es tanto la campaña electoral como los efectos que las decisiones europeas puedan tener para España, tanto en nuestro sistema financiero, como en la deuda pública, la economía y el paro. No en vano estamos inmersos en el ojo del huracán aunque sabemos que un desastre para España e Italia obligaría a una Europa dividida en dos velocidades o a un fracaso general de toda la Unión lo que nadie considera al día de hoy como una posibilidad aunque el riesgo existe y esperemos que por poco tiempo si el miércoles la cumbre de la UE logra un gran acuerdo y consigue triunfar.