Rajoy, la herencia y la mayoría absoluta

Se cierra la legislatura en el Congreso de los Diputados con la aprobación del impuesto sobre el patrimonio- con la “sospechosa” abstención del PP- en vez de aprobar unos impuestos sobre las “sociedades patrimoniales” como se debería haber hecho, y con tres asuntos pendientes: los Presupuestos Generales para 2012, una vez que Zapatero se ha negado a prorrogar las cuentas públicas de 2011; el cierre de la reforma constitucional sobre el equilibrio de los Presupuestos, que aún está pendiente de que finalice el plazo (el próximo día 26) para ver si un 10 % de diputados o senadores imponen un referéndum, lo que no parece que sea posible; y finalmente el anuncio oficial de disolución de las Cámaras y la convocatoria de elecciones generales para el próximo día 20 de noviembre que se hará público a finales del presente mes.

La legislatura que acaba y presidió José Luis Rodríguez Zapatero ha dejado a España sumida en la peor crisis económica y social de los últimos años, con el récord europeo del paro, el creciente desprestigio internacional de nuestro país y el riesgo de una quiebra financiera. Un país que sufre el serio deterioro de la cohesión nacional por las invectivas independentistas y la ruptura de la solidaridad interregional, derivadas del nuevo estatuto catalán. Y todo ello sin olvidar que el gobierno saliente prácticamente ha “legalizado” a ETA a través de Bildu, y ha reabierto de manera irresponsable heridas de la Guerra Civil y serias tensiones ideológicas entre españoles en un tiempo en el que la unidad y la cohesión nacional se nos presenta como algo imprescindible para recomponer la situación.

Todo ello y el deterioro de la vida democrática conforma el grueso de la pésima herencia que recibirá el partido que gane las elecciones el próximo 20 N, que a tenor de las encuestas en curso será el PP de ahí que Rajoy se declare públicamente como el próximo portador de tan pesada carga. Y de ahí también los argumentos que desde el PP se presentan como inapelables para solicitar a los electores una mayoría absoluta a favor de Rajoy, a los que conviene añadir otro relativo a la situación interna del PP y al riesgo que aparezca en el entorno del Partido Popular un grupo ultra conservador al estilo de Tea Party de Estados Unidos, que está creando problemas de estabilidad y de liderazgo al Partido Republicano de ese país.

El argumento o la excusa de “la mala herencia recibida” solo le va a durar a Rajoy seis meses- como le ocurrió a Obama con la herencia de Bush-  de ahí la importancia de tener a su disposición una mayoría absoluta que le permita aprobar urgentemente los Presupuestos de 2012 así como las reformas y ajustes del déficit público (el nacional y el autonómico), del sistema financiero y el mercado laboral, como lo ha prometido. Lo que será mucho mas rápido y fácil de hacer si el PP no está sometido -si consigue la mayoría absoluta- al chantaje de los nacionalistas que bajo la presidencia de Zapatero pasaron de pedir mas dinero y competencias para sus Comunidades (como ocurrió en los gobiernos de  González en 1993 y Aznar en 1996), a exigir dinero, competencias y soberanía, como ha ocurrido en los pasados años.

Si a la presión de los nacionalistas, en caso que el PP no lograra la mayoría absoluta, se le añade la presión social y sindical la debilidad del gobierno de Rajoy será flagrante. Lo que obligaría a Rajoy a pactar con los nacionalistas y sindicatos y entonces aparecería en la escena política la revuelta interna en el PP por parte de su latente “tea party” que Esperanza Aguirre (con la ayuda de Álvarez Cascos, María San Gil y otros disidentes internos, además de su ruidoso y extremista “combo” mediático) siempre quiso liderar disfrazada de una Thatcher a la española que se dice “liberal”. La bronca que intencionadamente montó Aguirre contra el profesorado, de manera gratuita y en la víspera de las elecciones, constituye un aviso de Aguirre a Rajoy con la intención paralela de evitar que Gallardón llegue a ser diputado y ministro, porque Aguirre considera que el líder del PP debe mantener el pacto que en 2008 impidió que ninguno fuera candidato en las elecciones generales.

Naturalmente, si Rajoy logra la mayoría absoluta el Tea Party latente del PP se rendirá, los nacionalistas perderán fuerza en Madrid, los sindicatos se verán desautorizados y los Presupuestos, reformas y ajustes pendientes se podrán hacer a gran velocidad durante el primer semestre de 2012 como pretenden Rajoy y la dirección del Partido Popular.

Y desde luego España ofrecerá al mundo una imagen de mayor estabilidad política en los de la confianza que tanta falta hace dentro y fuera del territorio nacional.