Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

Mejor un referéndum

Bien pensado y como el calendario electoral lo permite a lo mejor no estaría mal que los españoles aprobaran en un referéndum la reforma constitucional sobre el equilibrio del déficit que han propuesto Zapatero y Rajoy, tras sus reuniones secretas, provocando sorpresa y malestar en el PSOE y en otros partidos y medios políticos y sociales. Y decimos que no estaría mal lo del referéndum porque esta clase política, que se ha revelado incapaz de hacer frente a la crisis, no puede ser depositaria exclusiva de decisiones importantes que afectan a todos los españoles y que están provocando una auténtica rebelión en el PSOE en contra de esta medida y de Zapatero.

Fiel a su condición de político temerario, improvisador,  y rectificador habitual de sus decisiones Zapatero ha vuelto a hacer otra de las suyas -y no será la última- al pactar con Rajoy, y de espaldas al PSOE (y toda España) una reforma constitucional que garantice el equilibrio presupuestario y elimine la posibilidad de déficit en las administraciones del Estado español.

La decisión del presidente sin la previa información a su partido y grupo parlamentario, e incluido el candidato Rubalcaba –quien hace poco presumía de ser el líder del PSOE-, está provocando una rebelión en cadena dentro del grupo socialista del Congreso de los Diputados a la que se han sumado dirigentes y destacados militantes del Partido Socialista que consideran inaceptable la propuesta, lo que incluye dos consecuencias: una rebaja y la rectificación de la citada reforma de la Constitución, para no fijar una cifra o techo único del déficit en caso de no crecimiento, con lo que se desvirtúa la propuesta inicial; y a una nueva crisis de liderazgo en el PSOE que deja tocado a Rubalcaba y que sumerge a este partido en un profundo caos ideológico y de descontrol, en vísperas de las elecciones generales del 20-N.

Desde luego si la rebelión de los socialistas conduce a la celebración de un referéndum –a petición del 10 por 100 del Congreso de los Diputados, es decir de 35 diputados- sobre dicha reforma constitucional entonces asistiremos a un nuevo varapalo interno a Zapatero desde dentro de su propio partido, como cuando le obligaron a hacer la crisis de Gobierno en octubre de 2010, luego a anunciar que no sería candidato en las elecciones generales y finalmente a exigir a su pupila Chacón que se retirase de las primarias, para dejar el terreno libre a Rubalcaba.

Pero la rebelión taimada y discreta de los dirigentes y los barones del PSOE contra Zapatero siempre fue incompleta porque en el otoño de 2010 le debieron de obligar a salir completamente del poder, dejando sus dos cargos públicos de la presidencia del Gobierno y la secretaria general del PSOE. O por lo menos del último convocando de urgencia un congreso extraordinario del partido y no solo para dar mas poder al candidato Rubalcaba, sino también abrir un gran debate ideológico y programático como consecuencia de los efectos demoledores que en la izquierda social y en el estado del bienestar está provocando la crisis económica y los problemas de la deuda española anclada y dominada por las políticas del euro.

Todavía están a tiempo en el PSOE de convocar el citado congreso si la rebelión continúa. E incluso, y si quisieran, de forzar a Zapatero a una rectificación de tronío para no adelantar las elecciones hasta el día 20-N, como prometió para dejarlas –ante la desesperación del PP- para el mes de marzo lo que aún sería posible porque hasta ahora no hay convocatoria electoral oficial. De manera que cuidado con esta caja de los truenos de la reforma constitucional no vaya a ser que, al final, ni haya la reforma anunciada ni tampoco haya elecciones generales a finales de noviembre.

Lo asombroso de esta rebelión interna contra Zapatero es que a Rubalcaba le haya pillado de por medio mientras no pocos dirigentes del PSOE y destacados militantes como Josep Borrell, Antonio Gutiérrez, Tomás Gómez, muchos diputados, o ministros y dirigentes o critican abiertamente a Zapatero, exigen un referéndum sobre la reforma de la Constitución y algunos anuncian que no irán en sus listas electorales como lo han hecho Bono, Chávez, Salgado o Guerra.

Y al fondo de todo ello el autor de dos piezas de teatro de la máxima actualidad, Ruina de España y El Hundimiento del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero quien después de su desastrosa presidencia pretende salir de la Moncloa con el título de “el gran reformador”, aunque semejante blasón lo sea a costa de haber hundido la economía española y de haber hecho el “trabajo sucio” de los mercados para minar las bases del estado del bienestar, dejando de paso y como consecuencia hundido al PSOE. Y con el agravante, como dijo ayer Borrell, de que nada garantiza que todas estas reformas vayan a permitir a corto o medio plazo que este país salga de la crisis, empiece a crecer o consiga espantar a los mercados especuladores. Y menos aún si las reformas quedan en papel mojado o son derrotadas en referéndum nacional, como el que están promoviendo algunos desde dentro y fuera del PSOE y que tampoco hay que descartar porque en estos asuntos que afecta a todos los españoles es bueno que se convoque a los ciudadanos para votar. Algo que también debería defender el PP aunque en la derecha creen que todo lo que sea dar la razón al poder financiero es lo correcto y además ni Rajoy ni sus dirigentes están por la mejora de la vida democrática y menos aún por el uso del sufragio universal.

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