Gadafi se derrumba

Los líderes occidentales de la coalición de la OTAN que están en guerra con Libia, empezando por Obama, y tras él los primeros mandatarios europeos de la coalición -España incluida- ya han vendido la piel del oso Gadafi y lo dan por derrotado y hundido su régimen y su ejército. Y están a la espera de su captura o de su huida a algún país amigo del dictador, para poder instalar en próximos días o semanas al gobierno de los rebeldes de los que no se sabe gran cosa y muchos de los cuales han militado en altos cargos de la dictadura libia durante muchos años.

De la misma manera que estos mismos países occidentales han apoyado a Gadafi durante decenios a pesar, incluso, de haber promocionado y de haber participado de manera directa en el terrorismo internacional con el derribo de un avión de pasajeros. Pero Gadafi tenía petróleo y entonces se hizo la vista gorda y ahora se ha pasado en un abrir y cerrar de ojos de amigo y aliado –recuérdense las visitas y apoyos de Aznar a Gadafi (y de González y Zapatero)- a enemigo acérrimo a derribar, lo que parece que está al caer de un momento al otro.

A pesar de esta doble moral –la misma que se aplicó en su día con Irak, o con Túnez o Egipto- que practican todos los gobiernos occidentales, y que siguen practicando con otras dictaduras notables como las del Golfo Pérsico o incluso con China, la caída de Gadafi será una excelente noticia, y se suma a loas vuelcos producidos en Tunez y en Egipto, y anuncian casos similares en Siria y ya veremos si en Argelia o en Marruecos, país este último protegido por Washington y París que ha iniciado reformas urgentes para huir de las revueltas populares, a pesar de que aún este régimen autocrático (y casi teocrático) de Mohamed VI está muy lejos de las plenas libertades y no digamos de la democracia.

En todo caso no hay que olvidar que en las revueltas árabes ha jugado un papel determinante internet y las revelaciones de wikileaks, que pusieron al descubierto la corrupción de estos regímenes al hacerse públicos los informes de las embajadas de los Estados Unidos en dichos países.

De la misma manera que no hay que olvidar que los nuevos dirigentes libios reconocidos por Occidente no tienen cartas credenciales contrastadas aunque se supone que serán generosos con los aliados de la OTAN en materia de petróleo (España tiene allí muchos intereses). Y a no perder de vista en todo ello lo que puede ocurrir en los próximos meses en países como Siria donde la locura del presidente El Assad no parece tener límites, y el efecto que todo este maremoto del mundo árabe está produciendo en torno a los vecinos de Israel donde Palestina exige ahora su reconocimiento internacional, por mas que se oponga el gobierno del Tel Aviv.

Y sería deseable que estas naciones occidentales, con la participación de España aprovechen los cambios que se están produciendo en los países árabes del Mediterráneo para exigir a Israel que entre de una vez por todas por la senda del entendimiento y de la paz. Occidente y Estados Unidos no pueden hacer distingos en este momento crucial y puede que los cambios árabes sirvan de argumento y de palanca para arreglar el problema casi eterno del Oriente Próximo, empezando por reconocer a Palestina para evitar que Israel permanezca inmóvil y no haga nada definitivo por lograr la paz. A ver si lo de Gadafi sirve para algo mas que para recuperar los pozos de petróleo, porque los nuevos dirigentes de los rebeldes aún tienen mucho por demostrar.