Se mantiene el eclipse

La visita del Papa Benedicto XVI lo ocupa todo en los medios de comunicación y eclipsa las parcas y pobres medidas del Gobierno contra la crisis económica y con las que el Ejecutivo yacente de Zapatero intenta recaudar un poco mas, a ver si las grandes empresas le adelantan parte del pago de sus impuestos y se anima la compra de nuevas viviendas con una escasa y temporal reducción del IVA del sector. O sea nada nuevo y la Bolsa sigue cayendo al ritmo de las malas noticias sobre el crecimiento mundial, mientras el PP permanece oculto y todo queda relegado a la campaña electoral del otoño que viene imparable y un tanto sombrío.

Ha dicho el Papa ante las monjas que hay que combatir el “eclipse de Dios” que provoca el laicismo agresivo, o los avances científicos y tecnológicos sin limites cuando lo cierto es que en este mundo en crisis y plagado de guerras, enfermedades, problemas sociales y ruina, lo que eclipsa la labor y el prestigio de las religiones son sus propias y evidentes carencias relativas a su falta de modernización y de adaptación a los tiempos modernos. Porque como poco esta Iglesia católica se ha quedado anclada en la mitad del siglo XX, y ha perdido el tren del vigente siglo XXI, y con ello creyentes, vocaciones e influencia, aunque en lo que a España se refiere, y como vimos ayer el Papa si mantiene su influencia sobre todos los poderes del Estado español y sobre todas las ideologías, la izquierda del PSOE incluida, que como gesto de progresismo pretende que el Benedicto XVI bendiga la conversión del Valle de los Caídos en un centro de reconciliación nacional de la Guerra Civil.

En realidad el mencionado eclipse de Dios viene marcado sobre todo por el mal ejemplo de sus prelados, su lujo y ostentación, por el modelo de monarquía absolutista de la Iglesia, y la marginación de las mujeres entre otras muchas cosas, en las que habría que incluir esas organizaciones medio ocultas donde se integran y organizan los sectores mas opulentos de la Sociedad, el Opus Dei, Legionarios de Cristo, Comunión y Liberación, los Kikos, etc. La Iglesia de los pobres, de los que sufren y los desheredados de la tierra no se ha visto en el viaje del Papa a Madrid, ni se ve en los cenáculos romanos del poder Vaticano. O sea, mas democracia, más libertad, más ejemplo, más pobreza y más modernidad y “agiornamiento” ayudarían a eclipsar el “eclipse de Dios”. Pero nada de eso figura en la agenda de Benedicto XVI.

Como nada nuevo aparece en las agendas políticas del PP y del PSOE, porque todo está preparado para estrenar en los dos meses de la campaña electoral que se abrirá a finales de septiembre. De manera que estamos todos en el eclipse general y a la espera de que salga el sol del otoño porque da la impresión que en España no pasa nada, que  todo el mundo está contento y que con el resultados de las elecciones que se acercan nuestro país va a recuperar todo su prestigio, la confianza internacional, la Bolsa, la prima de riesgo, la inversión extranjera, el crecimiento, la caída del déficit y el empleo general. Las elecciones, dicen en el PP, lo arreglarán todo y es lo mismo que piensa el PSOE y por eso las han querido adelantar.