Rubalcaba al rojo vivo

El cartel electoral de “Alfredo P. Rubalcaba, candidato a la presidencia del Gobierno de España” sobre un fondo de color rojo intenso, o al rojo vivo, ya está en circulación como un guiño de giro a la izquierda del PSOE y con un rictus de seriedad premeditado de Rubalcaba que contrasta con la eterna –y ya desaparecida- sonrisa de Zapatero. Nosotros hemos puesto como telón de fondo del cartel en nuestra portada la imagen del que fuera su maestro y ex presidente del Gobierno, Felipe González, que además ha sido su protector y su promotor como sucesor de Zapatero, además de inductor de la suspensión de las primarias en las que pretendía colarse, por la gatera de la Moncloa, la inefable Carme Chacón.

Sin embargo a Rubalcaba le ha molestado y mucho que González le dijera ayer que debe dejar ¡ya! el gobierno de Zapatero para dedicarse de lleno al partido porque la alargada sombra del ex presidente pesa sobre su espalda tanto o mas que el lastre del fracasado Zapatero, una vez que el viaje de la pretendida renovación del PSOE acaba de manera estrepitosa con el fin del zapaterismo, que ha cosechado una importante derrota en las elecciones locales y autonómicas del mes de mayo y que puede aumentar su descalabro en las generales de marzo de 2012 o noviembre de 2011 si finalmente se produce el adelanto electoral que reclama el PP.

La presencia de Rubalcaba al frente del cartel electoral del PSOE constituye un regreso al felipismo, sin González, y sobre todo el triunfo de la vieja guardia socialista tras la que ha sido una etapa temeraria y marcada por la levedad y frivolidad del equipo neófito de Zapatero. Pero para dar credibilidad al cambio de candidato e intentar recuperar el electorado del PSOE, lo que está por ver, hace falta mucho mas que a un Rubalcaba vestido de rojo y con la cara de preocupación. Hace falta un giro a la izquierda del PSOE, un programa novedoso- incluidas reformas democráticas como las que piden los del 15-M-, y un equipo de fuste que haga olvidar a los gobiernos temerarios y de escaso fuste de Zapatero y estas tres premisas –giro a izquierda, programa y equipo- son las que Rubalcaba está preparando en Ferraz para salir lo antes posible, libre de ataduras y ya fuera del Gobierno, a la arena política.

Sabiendo, como sabe, que su experiencia política y su lengua mordaz le permitirán lograr muchos titulares en los medios de comunicación, oscureciendo a Zapatero y en pos de buscar el cuerpo a cuerpo con Rajoy. El que tendrá su momento estelar en los debates electorales televisivos si se celebran como siempre ha ocurrido en los últimos años.

En el PP dicen no temer a Rubalcaba y ya están haciendo un inventario de sus puntos débiles y declaraciones tanto en los gobiernos de González como de Zapatero, para dar una imagen fracasada y de cómplice de los expresidentes. Pero no cabe la menor duda de que en la sede central del PP hubieran preferido a Chacón, porque saben que la aún ministra de Defensa no aguantaría un mano a mano con Rajoy, mientras que Rubalcaba, a pesar de los pesares, siempre será un hueso duro de roer para el líder del PP.

Sin embargo y al día de hoy el enemigo número uno de Rubalcaba no es Rajoy sino la crisis económica. Y ese es un enemigo intangible y casi imposible de batir porque se ha colado por millones de hogares españoles y no parece que en los pocos meses que quedan la mala tendencia de la economía y del paro vayan a cambiar. Aunque también es cierto que Rubalcaba, a pesar de los problemas, tendrá su oportunidad y dejará de ser el eterno y malvado segundón para por una vez, y en la peor circunstancia posible, ser él y nadie mas. Además su objetivo principal no es ganar las elecciones, que da por perdidas, sino impedir que el PP  logre la mayoría absoluta y a ser posible que quede en las manos de los nacionalistas para poder gobernar.

En cuanto a su salida del Gobierno todo apunta, como lo ha dicho González, que será inevitable aunque falta por ver si será inmediata a su nominación oficial de candidato –prevista para el próximo día 9 de julio- o si al contrario lo hará después de las vacaciones de agosto. Lo que si está claro es que Rubalcaba no seguirá pegado a Zapatero ni a González, como también parece claro que será el quien decida la fecha electoral por más que a Zapatero todavía le quede esa potestad. A partir de ahora mandará en casi todo Rubalcaba como se empieza a ver y pronto se comprobará.

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