Zapatero está asustado

El presidente Zapatero está asustado y desbordado por la situación general de España y el hundimiento del PSOE. La cara que exhibió ayer en el Congreso de los Diputados durante la sesión de control al gobierno era un poema de terror, y su respuesta a Rajoy sobre el paro y la situación económica –presumiendo de la inversión de Ford en sus fábricas de Valencia- ofreció titubeos y gestos propios de quien está sometido a una incontrolable depresión anímica y política. Lo que provoca un contagio de desconcierto en su gobierno y partido que llega con nitidez a la ciudadanía, a los agentes sociales del país e incluso a las instituciones y primeros gobiernos de la Unión Europea donde nadie sale de su asombro por el caos y el desgobierno imperante en la nación española.

En estas condiciones, la pregunta que cabe hacerse no es si se deben o no adelantar las elecciones generales al mes de noviembre próximo, o si se debe agotar la legislatura. La pregunta que se plantea es la de si Zapatero puede seguir al frente del Gobierno, en las actuales circunstancias, o por el contrario debe dimitir inmediatamente convocando las elecciones o intentando la investidura de otro dirigente del PSOE llámese Rubalcaba, Bono o quien quiera que sea. Porque Zapatero está asustado, puede que enfermo y al parecer incapaz de dirigir el país, su gobierno y su propio partido.

Su declaración en los pasillos del Congreso diciendo que no estaba preocupado por la actuación de los “indignados” que en ese momento rodeaban el parlamento catalán y habían comenzado a agredir a diputados y gobernantes de esa Comunidad fue asombrosa. El presidente se paró, hizo un gesto como si pensara, y respondió: “no”. A los pocos minutos, cuando la noticia circulaba a toda velocidad por Internet, desde La Moncloa se rectificada al presidente y se decía que sí le preocupan las actitudes violentas pero no las pacíficas, sin mencionar el bloqueo del Parlament.

Zapatero volvió a negar la realidad como cuando negó la crisis económica, o cuando vaticinó el fin de ETA solo 24 horas antes que estallara una bomba en la T-4 de Barajas, o como cuando no quiso oponerse a la presencia de Bildu –con sus magistrados en el Tribunal Constitucional-, sin olvidar aquí su fracaso sobre el estatuto de Cataluña, o el hundimiento del PSOE en las elecciones del pasado 22 de mayo. Un reguero de fracasos y errores que debían haber provocado su irrenunciable dimisión.

Pero ahí sigue el hombre, agarrado al sillón presidencial de la Moncloa y a la secretaría general del PSOE, mientras se dice que, en la última encuesta electoral que tienen en su partido, el PSOE no llega a los 100 escaños si mañana se celebraran las elecciones generales, lo que supondría la mayor crisis política y electoral del PSOE desde el inicio de la transición.

Pero, ¿a que espera Zapatero para marcharse? Pero, ¿cómo se atreve a hablar de reformas económicas con esa mirada perdida, la cabeza confundida y todo derrumbándose a su alrededor? Pero, ¿acaso no entiende que cada día que pasa todo va a peor, y aquí incluidos España y el PSOE? Y lo que es todavía mas grave, ¿no hay nadie en el gobierno o en el PSOE que se atreva a pedirle su retirada completa de la escena política?

Pues parece ser que no. Ahora el objetivo de Zapatero es llegar al debate de la nación de los días 27 y 28 de este mes, el que será el debate de su entierro y su despedida. Luego esperará a que el día 3 de julio Rubalcaba asuma la candidatura electoral del PSOE, después deberá hacer una crisis de Gobierno para sustituir a Rubalcaba y mas tarde  irse de vacaciones o no se sabe qué hará. Lo que sabemos es que no está en condiciones no de agotar la legislatura hasta marzo de 2012 ni siquiera de llegar a unas elecciones anticipadas para noviembre, fecha que se nos antoja muy lejana. ¿Qué hacer con Zapatero? Esa es una pregunta que el PSOE debería contestar, ¡ya!