Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

Zapatero: palo y zanahoria para ETA

Zapatero sigue esperando el milagro de la rendición de ETA antes de su abandono del poder, y para ver si con ello consigue un vuelco electoral a favor del PSOE, y por eso retrasó su anuncio de retirada hasta el último minuto, hasta que los dirigentes regionales de su partido le obligaron a decir adiós para evitar un desastre electoral en mayo y que los comicios regionales y locales no se convirtieran en un plebiscito sobre el propio Zapatero y su pésima gestión de la crisis económica, lo que de todas las maneras será algo inevitable.

El presidente buscaba un nuevo comunicado de ETA en el que se anunciara que la “tregua permanente” actual es la “definitiva” -aunque no se decida la entrega de las armas- y por ello Zapatero había incrementado por una parte la presión policial sobre los terroristas y, por otro lado, daba oportunidades a  Batasuna para que no quedara fuera de las elecciones para ver si así ETA daba el definitivo “paso atrás” que hace días les pidió Zapatero.

Pero los plazos electorales se agotan y este gobierno se enfrenta a la disyuntiva de: forzar la máquina judicial para expulsar a Bildu de los comicios municipales vascos de mayo, a la vista de los últimos informes policiales; o hacer la vista gorda con el argumento -expuesto por Rubalcaba- de que no se pueden ilegalizar “coaliciones” -pero sí a EA por ayudar a ETA-, descubriendo así el truco de la Ley de Partidos que permitiría a Batasuna estar en las elecciones, como hace cuatro años Zapatero les dejó estar bajo las siglas de ANV y con la ayuda de Garzón.

La escapada de Troitiño, como la de De Juana Chaos, o la de Ternera -un interlocutor habitual del presidente vasco del PSOE, Eguiguren-, huele que apesta. No se entiende que un juez de la Audiencia Nacional haya cometido este atropello, en pleno escándalo de la opinión pública y sin haber pedido al fiscal o al Tribunal Supremo su opinión sobre el caso. Podemos estar ante otra sugerencia oficial del gobierno al magistrado en cuestión, como cuando el juez Garzón hacía la vista gorda sobre ANV, siguiendo las instrucciones y los ritmos negociadores de la anterior y luego fallida tregua de 2006.

El Gobierno, y sobre todo Zapatero, juegan con ETA al palo y a la zanahoria, una de cal y otra de arena, a ver si consigue doblegar a la banda para que anuncie el final de la violencia. O por lo menos a una parte de ETA, porque circula el rumor de fuertes tensiones internas dentro de la organización terrorista, e incluso de que algún dirigente podría estar colaborando intencionadamente con la policía para facilitar el final del proceso.

Frente a la opinión pública Zapatero y Rubalcaba exhiben el palo policial del acoso a ETA, y frente a Batasuna estos dos personajes enseñan la zanahoria de la legalización de Bildu y la fuga de Troitiño. Un hecho aún mas asombroso cuando este ministro del interior tiene fama de escuchar y de espiar -”yo lo sé todo”, presumió una vez- con suma facilidad, como se ha denunciado reiteradamente desde el Partido Popular. Las escuchas ilegales de Garzón a Gurtel -que tienen al magistrado a punto de sentarse en su juicio ante el Tribunal Supremo-, recurridas por la fiscalía muy a pesar de su flagrante ilegalidad dan idea de cómo las gasta Zapatero en todo esto y hasta qué punto ha ido a por todas en su obsesión de lograr la rendición de ETA a sus pies tal y como se apreció en el chivatazo policial del caso Faisán, donde la responsabilidad de Zapatero es clara y superior a la de Rubalcaba.

Las recientes palabras de ánimo de Zapatero a Eguiguren -el negociador del PSOE con la banda y declarado amigo de la legalización de Batasuna- eran más que un guiño al presidente del PSE-PSOE, eran un aviso a los batasunos de que él aún no ha renunciado a la negociación final.

En todo este embrollo el PP está desconcertado porque no tiene la suficiente información de lo que está ocurriendo y por una parte aplaude la represión policial contra ETA y por la otra habla de negociaciones secretas y se indigna con los guiños a Bildu del Gobierno y la fuga de Troitiño pero sin certezas que les permita una denuncia frontal que el propio Rajoy no se atreve a hacer, aunque sí la hagan otros dirigentes del PP como Mayor o Aznar.

Acusaciones que desde el Gobierno y el PSOE califican de utilización malévola del terrorismo en la campaña electoral, algo de lo que saben mucho los socialistas y Rubalcaba porque fue el ahora vicepresidente primero quien en día 13 de marzo de 2004, en la jornada de reflexión previa a las votaciones de las elecciones generales de 2004, utilizó el atentado de la masacre de Madrid para atacar al gobierno y provocar un vuelco en el resultado electoral, como luego ocurrió y con la frase de “los españoles no se merecen un gobierno que les mienta”. Algo que ahora podrían repetir desde el PP frente al PSOE y Zapatero hartos de razón y no solo sobre el terrorismo de ETA, sino también sobre la crisis económica, el paro, la situación financiera y el posible rescate de España y por los problemas creados en la cohesión nacional.  Zapatero juega a la desesperada con ETA al palo y la zanahoria en pos de un milagro electoral, veremos qué le responden dentro un mes los ciudadanos cuando les toque ir a votar.

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