El castillo de naipes de Zapatero

Cuando Zapatero llegó al poder declaró que la política no le iba a cambiar y además pensó que él sería el motor de un cambio histórico y providencial: revisando los pactos de la transición y provocando un vuelco en la herencia de la Guerra Civil, con su ley de la “memoria histórica; luego liderando una reforma del modelo del Estado para pasar del ámbito autonómico al confederal –por vía del estatuto catalán y burlando una reforma constitucional; y logrando la histórica paz con ETA; además de la progresión de los derechos civiles y sociales, desde un óptica pacifista, con su Alianza de las Civilizaciones y la retirada de las tropas de Irak. Y todo ello adornado de su “convencimiento” de que la crisis financiera internacional de finales 2007 en nada afectaría a España, como dijo en la campaña electoral de 2008, tildando de “catastrofistas” las advertencias del PP.

Los hechos prueban que el liderazgo de Zapatero fracasó en todo y que su ilusorio castillo de naipes se derrumbó. Que sus propios compañeros de partido le piden su relevo urgente mientras se disputan el liderazgo del PSOE, una vez que el país se acerca a los cinco millones de parados. Que la paz con ETA acabó en baño de sangre a bombazos. Que su España plural terminó con una sentencia del Tribunal Constitucional que derribó la pretensión nacional del estatuto catalán. Que su pretendido estado del bienestar galopante se puso al servicio de los mercados. Que ha metido a España en la guerra Libia donde feneció su pacifismo y la Alianza de Civilizaciones. Y que la pretendida revisión de la transición y de la Guerra Civil quedó en casi nada y su juez estrella Garzón procesado por presunta prevaricación en este y otros casos.

Estos son los hechos y no interpretaciones. Quedan eso sí en su haber progresos en derechos civiles como las bodas gays, la igualdad para la mujer, lucha contra la violencia de género, asistencia a los mayores y la recuperación de un cierto tímido laicismo frente al poder y la influencia de la Iglesia Católica en España. Y si hablamos de libertades, como la de expresión, conviene subrayar que Zapatero ha primado en los medios de la comunicación audiovisual de España el “berlusconismo” empresarial y editorial con la información sumisa y la telebasura, con aportación gran cultural.

La presidencia de Zapatero ha sido un rotundo fracaso y se puede saldar con un daño irreparable al PSOE -que ya ha perdido Cataluña y tiene en crisis el PSC- partido al que puede conducir a la situación que los socialistas tenían en 1979. Y aunque es verdad que él no es el culpable de la crisis financiera internacional y de sus graves consecuencias en España por causa de la economía del ladrillo, servicios y especulación, no es menos cierto que este presidente no conjuro ese riesgo, negó la crisis y no adoptó ninguna medida hasta mediados de 2010, cuando los mercados le avisaron de la probable quiebra de España. Entonces se lanzó, asustado, al ajuste social del déficit y a reformas estructurales en contra del citado estado del bienestar (jubilados, pensiones, sueldos, funcionarios, despidos, etc).

Ahora la pública revelación de las actas de la negociación con ETA se convierten en otra pesadilla y en prueba de la temeridad con la que Zapatero abordo cuestiones graves y fundamentales del Estado y la vida española como se vio en el estatuto catalán, la crisis económica, su pacifismo de salón, etc. Todo un compendio de desastres que el PSOE pagará en las urnas por culpa no solo de Zapatero sino también de la propia complicidad de todos sus altos cargos del partido que permitieron semejante desvarío. El que algunos de sus viejos barones denunciaron con timidez en su momento, y que ahora se vuelve contra todos sin que ni siquiera a estas alturas se produzca la destitución final de Zapatero o una merecida rebelión. Y si el daño causado al PSOE por su líder es difícil de calcular –habrá que esperar los resultados de las elecciones de mayo y las de 2012-, el daño causado a España es mas fácil de adivinar porque a la vista está en la desolación y desesperanza en las que ha sumergido a este país.

Y todavía se permite este “bambi progresista” y de cartón arroparse con los mas ricos del país, como lo hizo hace poco en La Moncloa, para que le amparen ante su partido y ante el pueblo español. Y hasta eso le ha salido mal a Zapatero, mientras intenta sacar la cabeza de entre los escombros de su castillo de naipes artificial desde donde todavía intenta controlar su sucesión, como un “zombie” desconcertado que no sabe hacia donde va.