Rajoy debería revisar su estrategia

Mariano Rajoy debería de revisar el conjunto de su estrategia política, empezando por la relación de su partido con los grandes empresarios españoles, por más que el líder del PP se ocupe mas de la pequeña y mediana empresa. Sobre todo una vez que el presidente del Banco Santander haya pedido a Zapatero en la Moncloa y ante los primeros empresarios del país -y ante la opinión pública- que no adelante las elecciones, como lo pide el PP, y que tampoco abra el proceso de su sucesión al frente del PSOE, abanderando una clara intervención del primer banco del país en la vida política y electoral española y también en el interior del PSOE.

Lo de Botín, apoyado por dos habituales aduladores del poder, como Del Pino y Villar Mir, constituye una novedad y un enfrentamiento directo y abierto con el PP. Y no estaría nada mal que desde ese partido Rajoy se diera cumplida respuesta a esta intromisión de la banca -que no está para tirar cohetes- en la vida política, para que entre otras cosas veamos como ejerce Rajoy su liderazgo y si está en línea con actuaciones que abordan de una manera directa y comprometida los grandes problemas de la actualidad como lo hacen, aunque sea de manera discrepante pero con un liderazgo claro y decidido, dos grandes dirigentes europeos como son Sarkozy y Merkel. Aunque lo habitual de Rajoy en estos casos es eludir la confrontación y mirar hacia otro lado.

Y todo ello y a pesar de que en España los cosas siguen mal y van a peor porque nos hemos metido en la guerra de Libia y los problemas de Portugal nos traen a la memoria el refrán de “cuando las barbas del vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”. Y si miramos atentamente lo que ocurre en el paro, el IPC,el crecimiento cero, el déficit y las Cajas de Ahorro, veremos que la excitación informativa por los destellos que emanan los bombardeos sobre Libia, o las sangrientas revueltas de Siría, Yemen o Barhein, el drama nuclear de Japón, y la crisis de Portugal, no solo no nos benefician sino que mas bien empeoran nuestra situación, empezando por el precio del petróleo y el nuevo gasto militar.

Quienes sí considera que todo el estallido internacional les bien son Zapatero y el PSOE porque el ruido informativo se traslada fuera de nuestras fronteras y el público mira a otra parte, se distrae y se olvida de la campaña electoral y de los graves problemas de nuestra nación. Aunque cabe suponer que al final la realidad cotidiana se impondrá y la fuga hacia el exterior de Zapatero solo será un espejismo inútil, un ganar tiempo para aplazar los problemas de su gobierno, de su partido y los suyos personales, que no son pocos.

Pero a pesar de que todo esto es así, el Partido Popular ha encajado el golpe del impacto informativo internacional y se ha quedado como parado, perdido y confundido y puede que obligado a una rectificación de su estrategia electoral, porque la precampaña de las elecciones de mayo quedó sepultada por todo el ruido exterior en el que además el PP se ha dejado algunas plumas. Por ejemplo en su política de apoyo a las centrales nucleares tras lo ocurrido en Japón, o tras la rectificación de Ángela Merkel de esta política en su país. Y también con el pie cambiado le ha pillado al PP la entrada de Zapatero en la guerra de Libia, por más que Rajoy insista en hablar de “la guerra de Zapatero”, porque el PP es guerrero por naturaleza ideológica y como se dice popularmente “se apunta a un bombardeo” con facilidad.

Si era “el partido de los trabajadores”, como dijo Cospedal presumiendo defender el estado del bienestar frente a los recortes sociales del déficit emprendidos por Zapatero, bien podría el PP haberse abstenido en lo de la guerra, o al menos condicionar su posición a que España se integrara en un mando de la OTAN para no entrar directamente en guerra con un país árabe del Magreb como ha ocurrido. Pero eso era tanto como pedirle peras al olmo del PP, bajo cuya sombra espera pacientemente Rajoy a ver si se le cae en las manos el fruto del poder.

Las cosas en España no han cambiando y van a peor, eso es verdad. Pero a Zapatero y al PSOE les ha beneficiado el dramático espectáculo internacional y entre otras cosas les ha permitido aparcar el debate sucesorio de Zapatero, por mas que los barones de este partido estén indignados con semejante situación, que los coloca a la sombra del poder de la Moncloa.

Una inesperada oscuridad que también oculta la oposición del PP y su campaña de desgaste de Zapatero que habían empezado a trasladar hacia el vicepresidente Rubalcaba de mala manera, con malas artes y siguiendo las consignas y las presiones que la cúpula del PP recibe a diario de los mas que ruidosos medios de comunicación de la extrema derecha, por donde circulan los mas tontos dirigentes de los populares en busca de fama y notoriedad. Desde esos púlpitos han salido las conspiraciones varias y la cacería desarbolada de Rubalcaba que conviene al muy lenguaraz vicepresidente mas que a los populares, que han caído de bruces en sus juegos de palabras, hasta convertirlo en el héroe de las bases populistas del PSOE (donde le cantan y lo aclaman).

¿Cómo hacer oposición en plena guerra y rebeliones de los árabes, problemas nucleares de Japón y crisis de Portugal? El PP debe recomponer su estrategia y su mensaje político y social, por mas que las encuestas le sigan ofreciendo una ventaja sustancial, porque el liderazgo de Rajoy sigue mal en las encuestas y el PP se presenta a los ojos de muchos españoles como un mal menor.

De momento todo apunta a que se ha reducido la campaña electoral y retrasado hasta después de las vacaciones de Semana Santa. Asimismo el escándalo de los “ERE” de Andalucía le ha permitido al PP empatar sus escándalos en Gürtel –la imagen de Camps con Fabra juntos en Castellón era todo un “poema”-, pero poco mas. Pero lo que mas  desconcierta a los populares es la ocultación del debate económico y social con la crisis internacional. Y lo que les deja en evidencia y mala oposición es que sí apoyen al gobierno de Zapatero para ir a la guerra y no para abordar los grandes problemas económicos y sociales de España a la espera del desgaste del gobierno aunque los daños los reciban el conjunto del pueblo español. Una contradicción esta última que puede estar en la base -además de otros intereses particulares- del apoyo dado por Botín a Zapatero, y que merecería una clarificación o respuesta por parte del propio Rajoy que, aunque tenga a favor las encuestas electorales y sus consejeros le animen a callar y no entrar en polémicas que le podrían salpicar, pero que también podrían reforzar su liderazgo si de una vez por todas da un puñetazo sobre una mesa y se decide a actuar.