Sortu, expulsada de las elecciones

ETA engañó y ridiculizó a Zapatero con el atentado del 30 de diciembre de 2006 que puso fin a las negociaciones con la banda terrorista y la respuesta del presidente, y también del PSOE, al ruido de sus pistolas ha sido la lucha policial y jurídica implacable contra la banda terrorista y con sus terminales políticas, llámense Batasuna o Sortu. Máxime cuando estamos en la pre campaña electoral y el Gobierno sabe que solo una decisión del anuncio del final de ETA se podría considerar como un paso positivo importante.

Todo lo demás, como el declarado por Sortu “rechazo” de una futurible violencia terrorista de ETA carece del menor valor, cuando los promotores de este partido que son los mismos dirigentes y asociados de Batasuna se han negado a “condenar” expresamente a ETA y sus crímenes porque muchos de sus dirigentes son los cómplices de semejantes atrocidades. De manera que las excusas y los juegos de las palabras, bordeando el marco de la Ley de Partidos, no les ha servido para nada, y no les servirá en el Constitucional si nos atenemos a situaciones similares anteriores.

Y todo ello a pesar que dirigentes del PSOE vasco como su presidente Jesús Eguiguren, o el propio Lehendakari, Patxi López, se habían declarado favorables a legalizar a Sortu, llegando el primero de ellos a acusar de cobardía a Zapatero por haber impulsado la acción de la fiscalía y de la abogacía del Estado contra el pretendido nuevo partido, que ha sido excluido del registro oficial.

Quienes así hablaban a favor de Sortu argumentaban que en el País Vasco se ven las cosas de manera distinta que a cientos de kilómetros de distancia –decía López-, lo que no es  argumento válido ni para la ley ni para el sentido común. Como tampoco era aceptable el afirmar que con estos pasos de ETA y Batasuna, por tímidos que fueran, se avanzaba hacia el final de la violencia, cuando la realidad y la reciente captura de comandos etarras y sus arsenales dan fe que la banda terrorista, lejos de querer disolverse, se mantiene organizada, rearmada y a la expectativa de una oportunidad para regresar al crimen y a la violencia.

Sortu lo tenía muy fácil: solo debía condenar a ETA y sus crímenes, sin matices y trucos -como el “rechazo futuro”-, exigiendo a los terroristas la entrega de las armas, y a la vez pidiendo el perdón de las víctimas. Pero Sortu no ha querido hacer semejante declaración porque era la enésima pantalla de Batasuna y de ETA, una banda acorralada por la eficacia policial franco-española, y por la falta de apoyo social y de oportunidades legales para actuar, en la vida pública y política, con la facilidad y el ventajismo violento que lo hicieron años atrás antes de la Ley de Partidos.

Y ¿ahora qué? Pues ahora toca denigrar los jueces de este país, escuchar el llanto de los “posibilistas” del PSE, o las amenazas de ETA y Batasuna, o simplemente esperar a ver por donde va el “plan B” o “C” de los batasunos por si se cuelan en las elecciones con agrupaciones de electores, o en las listas de EA –que se juega mucho si se presta a semejante parodia-, o de Aralar y otros partidos legales.

En realidad ETA y Batasuna están entre las pistolas y la pared de la legalidad y no tienen mas salida que rendirse o volver a las andadas en una España que les ha perdido el miedo y una Europa que no acepta ninguna vacilación ante cualquier tipo de violencia

Es cierto que al gobierno el anuncio del fin de la violencia les había venido muy bien políticamente, y  especialmente a Zapatero en su dramática despedida del poder. Pero ni siquiera eso habría tenido una incidencia especial en los procesos electorales en curso, porque ahora es la crisis de la economía y el paro lo que preocupa al conjunto de los españoles. Si además el Supremo dice no a ETA, Batasuna y Sortu, e impide a sus candidatos poder participar en las elecciones y perder otros cuatro años fuera de la legalidad y de la vida municipal pues todavía mucho mejor. Y eso es lo que acaba de hacer el Tribunal Supremo, lo que debe de repetir el Tribunal Constitucional y lo que deberán de consolidar las Fuerzas de Seguridad, y la fiscalía con una atenta vigilancia a cualquier puerta trasera por la que se pretendan colar.

Pero si ETA y Batasuna ante el rechazo del Supremo se lanzan por el camino del terror esa será posiblemente no solo la prueba de la impostura de Sortu y de su relación con ETA sino la última embestida de esa serpiente que está cerca de su obligado final. Y que se cuide y mucho el lehendakari Patxi López con sus declaraciones al respecto no vaya a ser que acabe perdiendo el gobierno y también las posiciones electorales del PSE en la próxima cita del mes de mayo que está al llegar.

Vamos a ver como reaccionan los líderes de Sortu y de Batasuna a la decisión del Tribunal Supremo de prohibir la inscripción de este organización en el registro de partidos y en consecuencia de impedir su presencia en los comicios municipales vascos del próximo mes de mayo, aunque aún les queda el recurso ante el Tribunal Constitucional. Pero sobre todo vamos a ver como reacciona ETA y si mantiene su “alto el fuego permanente” o si queda abortado una vez descubierto el truco o impostura de los dirigentes de Batasuna que montaron la pantalla de Sortu para intentar recuperar poder municipal, financiación y presencia pública y social.