Zapatero “justifica” los nuevos 68.260 parados

El incremento del paro en 68.260 personas no parece que sea un motivo de gran preocupación para el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ni tampoco para sus ministros, que han buscado justificaciones de la noticia para consolarse diciendo que en febrero de 2009 y 2010 el paro fue aún mayor. Como colofón Zapatero anunció desde Túnez que el empleo empezará a recuperarse en el segundo semestre del presente año.

Mas de 68.000 personas en paro en el mes de febrero es un drama personal, familiar y nacional de grandes dimensiones que nos empuja hacia los cinco millones de parados y por nada del mundo caben excusas, justificaciones o consuelos y menos aún profecías fantásticas sobre la recuperación de los puestos de trabajo, cuando todo apunta a que la crisis de la economía española va de mal en peor, con la subida del IPC y del Euríbor.

Además, si los parados de este febrero son menos que los registrados en años anteriores, ello solo se debe a que cada vez quedan menos empresas, porque han desaparecido miles de ellas. De manera que no cabe la menor justificación por parte del Gobierno sino la máxima preocupación no solo por lo que está pasando, sino por la manifiesta incapacidad de los actuales gobernantes ante la crisis.

Desde la oposición, Mariano Rajoy declara que España necesita un “cambio total de la política económica”, sin decirnos con todo detalle en que consistirá ese cambio. El líder del PP parece resignarse ante la situación general -la que seguramente favorecerá al PP de cara a las elecciones de mayo- sin proponer ninguna iniciativa de urgencia y de choque al resto de los partidos de la oposición, o incluso al Gobierno.

La conclusión de todo ello nos conduce una vez mas al pozo de la resignación o de la desesperación, sin que en el horizonte se vea un haz de luz o de esperanza para todos los parados, los empresarios y el conjunto de la ciudadanía. Lo único que nos queda, pues, es esperar que un cambio de Gobierno en las elecciones generales de marzo de 2012 –dentro de ¡un año!- salvo que una debacle del PSOE en las elecciones municipales y regionales de mayo provoque el inmediato adelanto al otoño de los comicios generales, provocando en ese caso el cese y la salida fulminante de Zapatero del poder.

Algo, el cese de Zapatero, que empieza a ser una necesidad nacional y también una cuestión urgente para el PSOE, que ve como su secretario general los conduce a una estrepitosa derrota de imprevisibles consecuencias para el presente y el futuro del Partido Socialista. Pero mientras tanto el paro no cesa de crecer y con él crece el drama que afecta a millones de ciudadanos españoles que no saben a dónde mirar ni que hacer mientras permanecen a la espera de no se sabe qué.