Zapatero ha vuelto

Zapatero ha vuelto, es decir no se va ni anuncia su retirada y además ha decidido hacer unos pinitos en el extranjero con un sorprendente viaje a Túnez, Qatar y los Emiratos Árabes, cuando toda Europa está pendiente de Libia y el peso específico de nuestro país en la escena internacional anda por los suelos por el desprestigio de nuestra situación económica y social y la confusión que adorna las gestiones y declaraciones de nuestra ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez.

Zapatero busca fotos fuera de España para reafirmar que no se va mientras su Gobierno permanece en el mayor de los desconciertos, y en el PSOE se ha abierto una crisis permanente por la sucesión de su secretario general, quien ahora parece decirles a todos que no piensa irse, ni va a anunciar su retirada del cartel electoral de 2012, al menos hasta que pasen las elecciones autonómicas y municipales del mes de mayo, a las que se acercan los socialistas con moral de derrota.

La entrada de la oportunista Carmen Chacón en la carrera de sucesión de Zapatero podría tener un doble objetivo: el embarrar el debate hasta aplazarlo “sine díe”; o lanzar su propia candidatura. Y todo ello para frenar las ínfulas del sector felipista del PSOE que creían tener bien situado a Rubalcaba como vicepresidente primero y como sucesor –siguiendo la estrategia que Aznar utilizó con Rajoy- y que se ha topado con la guardia pretoriana de Zapatero entre la que se encuentran Blanco, Caldera y Chacón, a pesar de que varios barones del PSOE como Vara o Barrera no han cesado de impulsar la candidatura de Rubalcaba y de pedir a Zapatero que anunciara antes de las elecciones de mayo su retirada del liderazgo socialista.

Ni hay presidente –después de los errores cometidos y del desastre en el que se encuentra España-, ni hay Gobierno ni liderazgo en el PSOE, donde todo apunta a una crisis de envergadura, porque los perdedores de los comicios de las elecciones de mayo culparán a Zapatero de su derrota de manera inmisericorde y hartos de razón.

Mientras tanto el país bloqueado y sin nadie al timón, y el Parlamento dedicado al autobombo del 23-F o a los juegos florales como el debate de ayer sobre la política social en la que la única novedad fue ver como los nacionalistas de CiU y PNV criticaban con cinismo al mismo presidente del Gobierno que ellos mantienen al frente del poder y del caos nacional que nos invade.

El PP, por su parte, sigue con su discurso cansino y de una larga espera sin activar la moción de censura que Zapatero está pidiendo a gritos y sin ofrecer un pacto nacional con el argumento de que con Zapatero nada se puede pactar. Y así pasan los días y las horas a las espera de la campaña de las elecciones de mayo, mientras permanece pendiente de los tribunales el nuevo partido, Sortu, de Batasuna, y sobre todo mientras la crisis del Magreb pone en jaque nuestras reservas actuales de petróleo al tiempo que se disparan los costes de todos los carburantes y la inflación.

Lo normal, en una situación tan grave como la española, sería que la mayoría de la oposición apoyara una moción de censura y provocara la caída de este caótico presidente del Gobierno que se ríe hasta de su propio partido, y que es incapaz de liderar ni de arreglar nada. Pero los de CiU y PNV –que juegan al cuanto peor España, mejor para ellos- se han hecho cómplices de la situación y todavía tienen la desvergüenza de hacer discursos contra Zapatero como el que ayer pronunció Durán Lleida sin el menor rubor.