Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

Merkel en la trampa española

Ángela Merkel llega a Madrid en un momento difícil para España y para la Unión Europea, y lo hace de manera decidida porque el presente y el futuro del Euro pasa por el riesgo del estallido del sistema financiero español y de su intervención por la UE -lo que José María Aznar aseguró que estaba al caer-, algo que pretenden evitar las instituciones europeas y los principales gobernantes de la UE, como Ángela Merkel y Nicolás Sarkozy, que están pillados en el tamaño –en esto si importa- del agujero financiero español.

Aunque parezca un sarcasmo, la gravedad y el alcance de la crisis financiera de España es lo que nos puede salvar, por más que ello les repugne -políticamente hablando- a Francia y Alemania, que a buen seguro tienen de Zapatero la misma opinión que tienen los españoles, y hasta en su propio partido: que es un desastre, miente y carece de la menor capacidad política para gobernar este país.

Pero en París y en Berlín saben que el rescate de España abriría la puerta del ataque frontal al Euro y no lo pueden permitir, y ello es el motivo de la visita de Merkel a Madrid, cargada de regalos y de elogios a las tardías y escasas reformas de Zapatero. Sabedora la canciller de que si la UE deja España a su suerte ello podría poner en peligro a la moneda europea. “Los tenemos pillados” dirá entre carcajadas el temerario habitante de la Moncloa. Y la verdad es que en ello hay algo de verdad. Es lo mismo que ocurre con los bancos que solo dan créditos a las empresas más les deben, por mal que estén, porque si se hunden se tragarán toda su deuda.

España, como muchas empresas en crisis, antes vivía de rentas y ahora “vive de sus deudas”. Y la canciller Merkel, que domina el escenario político y económico europeo –incluso por encima de Francia- conoce el peligro Zapatero y la trampa española en la que está pillada la Unión Europea. Y viene a Madrid, después de no pocos desencuentros con Zapatero, a tragar quina, armarse de paciencia, pero también a advertir que las reformas españolas son insuficientes, que hay controlar los salarios para relacionarlos con la productividad y sobre todo poner un cortafuegos definitivo a la crisis del sistema financiero, del que cada día se conocen más y aterradores datos. por lo que no sería de extrañar que sea cierta –y que Merkel lo proponga en Madrid- la idea de un súper crédito extraordinario de la UE a España, por más que sería interpretado como un el principio de un rescate camuflado del país. Porque el largo cuento de la lechera que convertía nuestras Cajas de Ahorro en poderosos Bancos a los que iban a acudir en tromba todos los fondos del mundo se empieza a desmoronar. Ayer el presidente del BBVA, Francisco González, reconoció que su entidad puede que tenga que ayudar a alguna de las cajas en crisis.

Y luego queda el capítulo del paro, donde Merkel podrá ofrecer empleo en Alemania a los jóvenes parados –y desesperados- que tengan cierta cualificación, lo que nos retrotrae a las emigraciones dramáticas del franquismo, precisamente a Alemania de manera especial y significativa.

Reformas, finanzas y paro, y un poco de propaganda e imagen para espantar el fantasma de los insaciables mercados que ven en España un bocado fácil de abordar. De momento parecen estar algo más tranquilos o parados, pero como son insaciables seguro que volverán. Sobre todo porque la crisis política e institucional de España, la cuarta pata de la silla rota española, esa no tiene el menor arreglo y ahí ni los consejos, los dineros o los trabajos que ofrece la señora Merkel pueden aportar algo de confianza o de tranquilidad al tormentoso e inestable debate político español.

El que empieza con la crisis interna de liderazgo del PSOE y sigue con los disparates confederados de los vascos y catalanes, ofreciendo una imagen lamentable del conjunto del pueblo español. Porque el problema de España es principalmente de identidad nacional, y luego viene todo lo demás. Imaginamos que todo eso ya lo sabe la señora Merkel, pero a nada que ponga un poco de atención a lo que vea y escuche durante su estancia en España lo podrá comprobar.

Sobre el autor de esta publicación