La paz social y cajas de los truenos

Dicen desde la Moncloa que el pacto hallado entre Zapatero y los sindicatos CC.OO. y UGT constituye un importante éxito político del presidente que garantiza la “paz social” en este tiempo difícil, y abre expectativas para la recuperación de la economía porque incluye un reforma importante del mercado laboral y permite dar a los mercados un doble mensaje de estabilidad dado que el punto crucial del acuerdo supone una reforma dolorosa e importante del sistema de pensiones.

Para completar el acuerdo, al que se habían sumado los partidos nacionalistas, CiU, PNV y CC, el presidente espera contar con el apoyo tardío y a regañadientes del Partido Popular que se opuso desde a ampliar la edad de jubilación a los 67 años, tal y como finalmente ha sido aceptada por los sindicatos aunque con matices de los 38,5 años de cotización para poder mantener la jubilación a los 65 años, entre otras muchas variantes.

Sin duda el acuerdo político del ajuste social del déficit –que para muchos puede ser todavía insuficiente- tendrá una buena acogida y era necesario. Pero este triunfo político de Zapatero llega tarde, con más de dos años de retraso, e incluye un duro varapalo a todo sus discurso sobre la “respuesta social” a la crisis financiera una vez que incluye un amplio recorte al “estado del bienestar” que en las actuales circunstancias españolas era insostenible.

Sin embargo, el pacto social que se escenificará en la Moncloa en los próximos días da aire a Zapatero en su larga y dolorosa salida del poder –que ya está en boca de todos los dirigentes del PSOE y aquí incluido el presidente del partido, Manuel Chaves– y permite al Partido Socialista acudir a las elecciones del mes de mayo sin una bronca social permanente, frenando la sangría de votos que el PSOE estaba sufriendo por la izquierda en beneficio de IU.

A la vez Zapatero ha conseguido, en los últimos días reforzar la base de su apoyo parlamentario con CiU, PNV y CC para lograr concluir sin problemas la legislatura, al tiempo que evidencia la soledad del Partido Popular.

Sin embargo, Zapatero tiene ahora ante sí un tercer escollo de gran calado como es la crisis del sistema financiero español, o de las cajas de ahorro especialmente que por lo que se va sabiendo van a necesitar mucho más que 20.000 millones de euros para salir de la gigantesca trampa, de ladrillo e inmobiliaria, en la que están metidas, porque se está hablando de 50.000 millones para reconducir la situación.

Una crisis en la que La Caixa ha tomado la delantera al resto de las Cajas anunciando su inmediata conversión en un nuevo banco “Caixabank“-, lo que le permitirá a la nueva entidad acudir a los mercados financieros en el primer lugar para conseguir su rápida capitalización accionarial. Sobre todo si La Caixa avanzara con rapidez en su conversión, y si consigue aclarar a los inversores cual será, a partir de ahora, el papel de los políticos en la nueva entidad. Un escollo esté muy complicado de sortear sobre todo cuando está de por medio el nacionalismo catalán.

Si Zapatero logra espantar el ataque financiero a España, las cosas irán mejor y el presidente podrá dar paso a su sucesor, o no, según lo que pase en las próximas semanas o en elecciones municipales y en las expectativas de dos serias cuestiones por resolver: “el fin de ETA; y la posibilidad que despegue el crecimiento económico español“.