Violencia y política

Cuando todavía no se han apagado los rescoldos del incendio político y criminal de la matanza de Tucson (Arizona), a mano de un enloquecido, donde murieron seis personas y resultaron gravemente heridas otras trece y entre ellas la representante del Partido Demócrata Gabrielle Giffords, en nuestro país está dominando el debate político la brutal agresión sufrida por el consejero del gobierno la Comunidad de Murcia, militante del PP, Pedro Alberto Cruz. Quien el pasado sábado fue salvajemente agredido por tres violentos personajes, uno de ellos detenido, que al parecer podrían actuar por animadversión política tal y como lo ha denunciado el Partido Popular, abriendo en España un debate sobre la violencia y la política. Porque desde el PP no se ha dudado en señalar al PSOE como responsable del clima de crispación política en Murcia que ha podido dar a las a los agresores de este consejero murciano que permanece internado en un hospital, por causa de sus heridas aunque mejora su situación.

Afortunadamente, la agresión murciana por la que el PP solicita el cese del delegado del Gobierno en dicha Comunidad autónoma no tiene el alcance criminal de la de Tucson. Pero en uno y otro caso han aparecido discursos que relacionan la violencia en el entorno político con la crispación que se produce en ciertos medios de comunicación y grupos políticos –en el caso de la representante Giffords, se ha señalado al Tea Party y a su dirigente Shara Palín, o a medios muy próximos a la derecha radical como la cadena Fox de televisión-, y se mezcla en el caso español con el malestar creciente entre los ciudadanos por causa de la crisis económica y del paro.

Pero ha sido la acusación del PP al PSOE y a su delegado del Gobierno por el ataque al consejero Cruz, lo que ha encendido los ánimos del debate y un cruce de acusaciones entre unos y otros, señalando Rajoy y Cospedal al ministerio de Interior, donde Rubalcaba además de condenar los hechos y de solidarizarse con el PP se ha apresurado a conseguir la detención de uno de los agresores implicados en el ataque.

Pero he aquí que esta discusión ha tenido otra deriva porque el ministro de la presidencia Ramón Jaúregui ha aprovechado este debate para anunciar la próxima creación de un “consejo estatal de medios audiovisuales” para ver si logran frenar la “agresividad, descalificación y banalización” que impera en varios medios audiovisuales de comunicación –donde Telecinco se lleva la palma- y ante lo que ha saltado, como si se dieran por aludidos, algunos de los ruidosos comentaristas de Intereconomía, denunciando la cercanía de una censura al estilo de la de consejos audiovisuales como los que imperan en comunidades como Cataluña.

Vamos por partes, lo ocurrido en Murcia es grave e inaceptable y debe ser el último caso de semejante género de brutalidad. Los partidos políticos en la graves circunstancias económicas y sociales por las que atraviesa nuestro país deben de ser ejemplares en sus comportamientos y su ejemplo –lo que dista mucho en lo que a jubilaciones y privilegios se refiere-, y los medios de comunicación tienen que estar a la altura de las circunstancias, lo que en algunos casos resulta difícil de imaginar porque están de moda y favorecen las audiencias tanto la basura y la ordinariez televisiva como la crecida de los tertulianos bronquistas de la extrema izquierda y derecha.

Lo que no puede convertirse en la escusa o el argumento pretender colar una nueva ley mordaza o algo parecido, que se salga de los solos límites del código penal. Otra cosa puede ser el trato que esos medios y sus principales responsables reciben por parte de las instituciones públicas y los partidos políticos, así como por los grandes anunciantes del país que avalan todo ello. Pero hasta esos tratos de presunta connivencia deben de estar marcados por la libertad de opción de todos. Empezando por la de los espectadores que siguen semejantes esperpentos y que son los verdaderos responsables de esta creciente y a la vez boyante obscenidad. Pero cuidado con tocar los limites de la libertad.

2 comentarios
  1. Celia_ex says:

    Todo es cierto y limitado.También son votos de descontentos con IU, con su funcionamiento interno de cooptación y endogámico, y donde prefieren antes una confluencia con el Psoe que con los ciudadanos.

  2. Ciudadano says:

    Hombre es la primera vez que se esta aireando la corrupción endemica, incluida la de Podemos y esto me hace ser optimista, pero sigo sin creer en los reyes magos y me gustaría saber de donde va a salir el dinero para subir los salarios y pagar la electricidad a los habitantes del patio de Monipodio, en que se ha convertido Grecia, me gustaría que no me obligaran a ponerlo yo, en forma de préstamos que no piensan devolver.
    Saludos

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