Zapatero hunde el PSOE

No va a dejar títere con cabeza. El presidente Zapatero está acumulando desastres en su patética despedida y entre ellos el hundimiento del PSC-PSOE en Cataluña donde los socialistas han sufrido una severa derrota a manos de CiU y del PP lo que le permitirá a Artur Mas gobernar con una cómoda gran minoría, y ya veremos si con la sensatezque parece desprenderse su discurso moderado e integrador de ayer, tras proclamarse la victoria de CiU. De la misma manera las elecciones catalanas han incluido en sus resultados un ascenso notable del PP de Mariano Rajoy que está más cerca que nunca del palacio de la Moncloa, o de lo que quede de él tras la salida de Zapatero. Unos comicios estos donde los independentistas de la Esquerra se han hundido, a la vez que han fragmentado el independentismo en beneficio del pintoresco y radical Joan Laporta.

Pero siendo todo esto importante y de actualidad, lo que más preocupa ahora a los españoles es el riesgo de que Zapatero nos lleve a la quiebra del Estado y de la banca privada de nuestro país, porque este hombre no solo ha perdido toda la credibilidad como jefe del Gobierno sino que ha perdido la cabeza y da muestras de un patético agotamiento no solo de su mandato y proyecto político sino que además está agotado como líder del PSOE.

Por ello lleva a su partido al peor de los desastres. Y lo que ha ocurrido con el PSC-PSOE es responsabilidad de Montilla –un charnego converso al más radical nacionalismo que ha anunciado su dimisión al frente del PSC-, del disparate del estatuto corregido por el TC y del pacto contra natura del PSC-PSOE con los independentistas de ERC, que también se han llevado lo suyo. Pero mucha culpa de lo ocurrido al PSC-PSOE la tiene Zapatero con su “España plural” o confederal, o insoportable levedad diciendo eso de que la nación española era “discutida y discutible”, mientras le parecía indiscutible la catalana, y porque al igual que Zapatero nunca ha sabido lo que es España, tampoco sabe lo que es Cataluña. Y entre él, Maragall, y el catastrófico Montilla, han llevado el gobierno catalán y a todo el PSC a una situación imposible y a la vez explosiva al mezclar españolismo catalanista y lo más radical del independentismo nacionalista catalán.

Ese es el problema que queda ahora pendiente al PSC-PSOE donde vamos a ver como acaba este dilema, y si definitivamente no se rompe en dos partidos: entre los pro nacionalistas; y los pro españolistas. Porque en los últimos años y bajo el mandato de Zapatero el PSC se inclinó hacia el independentismo y precisamente por eso ha pagado el precio de la gran derrota que anticipa la derrota del PSOE en las elecciones municipales y autonómicas de 2011, donde el PSC se juega la alcaldía de Barcelona y de otras ciudades. De ahí que no sería de descartar que Zapatero anunciara su dimisión como el secretario general del PSOE, porque de lo contrario llevará a su partido a una catástrofe primero en los comicios municipales y autonómicos del año próximo, y luego en las generales de 2012, donde ya no será el candidato socialista, lo que se espera que anuncie en próximos días y especialmente tras la derrota catalana.

Es verdad que, como dijo Montilla en su penosa despedida, la crisis de la economía ha incluido en la derrota del PSC, pero ahí aparece otra vez la responsabilidad y la locura de Zapatero que negó la crisis, tardó dos años en reaccionar y cuando lo ha hecho lo hizo de manera timorata, y aún se niega a tomar la decisiones importantes por lo que el riesgo España sigue en primera línea del debate financiero internacional.

En relación con la victoria de CiU y la llegada de Artur Mas al palacio de la Generalitat tenemos que decir que esperemos que los discursos radicales de Mas sobre soberanismo, concierto económico y victimismo catalán –a sabiendas que es Cataluña la que está en deuda económica con el resto de España- cambien a su llegada al gobierno, aunque solo sea con la excusa de que la crisis económica debe ser la prioridad. Si no lo hace y si no tiene en cuenta al conjunto del pueblo catalán y no solo a los nacionalistas Mas se equivocará.

En cuanto al PP hay que destacar la victoria de Sánchez Camacho con sus 18 diputados, todo un record del PP catalán (uno más que Vidal Cuadras), lo que constituye un importante resultado para Rajoy y el PP que cada día están más cerca del palacio de la Moncloa y de la mayoría absoluta, una vez que Zapatero no cesa en su empeño de hundir el PSOE. El ascenso del PP en Cataluña se une a sus buenos resultados en el País Vasco y a todas las buenas expectativas que este partido tiene en Andalucía y en otras de las comunidades Autónomas gobernadas por el PSOE, como la Mancha, Baleares y Asturias donde Rajoy debe despejar el caso de Álvarez Cascos de una vez.

De los comicios catalanes hay que sacar otras dos conclusiones: por una lado el hundimiento de la Esquerra, tras la caída de sus “ídolos” Carod y Puigcercòs y la fragmentación del independentismo con la llegada de Laporta, que veremos lo que da de sí; y el progreso en votos aunque no en escaños de Ciudadanos, lo que obligará a Rosa Díez a reflexionar sobre la necesidad de llegar a pactos con esta formación catalana. Y finalmente cabe pensar que con la mayoría suficiente de Artur Mas para gobernar los catalanes entrarán en una fase de mayor sosiego y estabilidad, mientras que la permanencia de Zapatero en la Moncloa y al frente del PSOE deja a España y a los socialistas en una encrucijada muy difícil se solventar. Sobre todo si en los próximos días o semanas no hay noticias importantes sobre el futuro de Zapatero que se acerca a pasos agigantados al de Montilla y al de Maragall.