Artur Mas juega al chantaje catalán

Si son ciertas las encuestas que circulan sobre las elecciones catalanas del próximo domingo se podría decir que el partido ganador de los comicios no será CiU sino la abstención, y si además los independentistas y sus socios del gobierno tripartito se estrellan en la noche electoral, pues con toda la razón del mundo se podrá decir que el caso catalán, sus chantajes y todos sus despropósitos contra las libertades y la propia democracia no interesan ni a los propios catalanes, como ya ocurrió con el famoso estatuto catalán que solo fue aprobado por el 36 por 100 del censo de esa Comunidad.

Y que se cuide Artur Mas con sus chantajes y sus conciertos y monsergas con las que amenaza con romper la unidad nacional y la solidaridad entre regiones españolas no vaya a ser que renazca la guerra del cava pero esta vez a lo grande y de manera profunda y a la vez definitiva y entonces los catalanes sabrán que, en contra de lo que allí se pregona, Cataluña vive a costa del resto de España y no al revés porque es donde está su clientela, sus visitantes y sus recursos financieros.

No vaya a ser que de una vez por todas y desde todos los rincones de España se prohíba o se pida que no se compren productos catalanes de toda índole y no solo él cava, que se exija que el IVA permanezca en el lugar donde se contrata –y que no se lo lleven luego a Cataluña-, que los bancos catalanes tengan que dejar el resto del territorio español, que las empresas energéticas controladas por fondos catalanes no puedan contratar clientela en el resto de España, que los automóviles que allí se fabrican no se vendan fuera de esa Comunidad, ni ningún producto de origen catalán, que el resto de españoles no pase vacaciones de invierno o verano en Cataluña, etcétera, etcétera, y entonces aprenderán el mentiroso de Artur Mas, y sus aliados de ERC que Cataluña vive del resto de España y no al revés.

Y que la balanza comercial entre Cataluña y el resto de Comunidades es muy favorable a los catalanes y está muy por encima del presunto déficit fiscal, que en cuanto le quiten el IVA que no es suyo vamos a ver cómo queda.

El victimismo catalán, la persecución y sanciones del idioma castellano, y los insultos y descalificaciones a los españoles en general que emanan de CiU, ERC y demás minorías nacionalistas, tienen un límite y podrían tener un punto final si estos falsos demócratas y ciudadanos insolidarios siguen por el camino que van. Porque por ahí llevan a Cataluña a la ruina y a sus partidos a un estrepitoso final como el que ya les espera a los radicales del independentismo, y como le acabará llegando a CiU si no rectifican de una vez por todas y empiezan por su nueva demanda del concierto económico porque para empezar es inconstitucional. Y lo único que van a lograr es que todas las grandes entidades financieras –ya verán lo que pasa cuando las cajas de ahorro se conviertan en bancos- y empresas catalanas abandonarán sus sedes en ese territorio insolidario y las trasladarán a las otras capitales españolas y españolistas que son donde está la gran mayoría de su clientela.

Esos discursitos chantajistas y pre independentistas de Artur Mas pueden acabar muy mal para él y para Cataluña. Y que no se crea que va a tener al gobierno nacional español a su alcance y chantajeado como ocurrió con González en 1993, con Aznar en 1996 y ahora con Zapatero desde 2004. Porque la crisis económica es la prioridad y une mucho y porque una vez que se esfume el fantasma de Zapatero, que se esfumará, cabe esperar un gran pacto PP-PSOE que dejará en la marginalidad a CiU y PNV y ya no podrán chantajear a nadie, por mucho que lloren, pataleen o amenacen.

Todo en esta vida tiene un límite y ya está bien de lamentos y chantajes en España e incluso en Europa donde las aventuras nacionalistas no tienen la menor cabida y menos en plena crisis de estabilidad financiera y social. Y no hace falta cambiar la ley electoral para acabar con semejantes chantajes sino que basta un pacto entre los grandes y pequeños partidos españolistas para que los nacionalistas queden fuera de juego en Madrid. En cuanto a la indecente persecución del idioma castellano en Cataluña que atenta tal y como lo ha dicho la ONU contra los Derechos Humanos, las libertades y la legalidad constitucional, eso también se va a acabar porque la indignación contenida en el resto de España, por el abuso, la injusticia y la violación de la legalidad contra nuestro idioma puede estallar de manera espectacular.

Vamos a ver cuántos catalanes votan el domingo. Y normal parece que los del tripartito fracasen de manera espectacular por haber jugado en contra de la Constitución y a favor del independentismo, de la mano irresponsable de Montilla y ERC. Pero eso que beneficia a CiU no le da ni a Mas ni a Duran Lleida un ápice de legitimidad para ejercer chantajes políticos, insultar al resto de España con mentiras victimistas, como las del déficit fiscal y el concierto, y mucho menos persiguiendo y multando a quienes utilizan el Castellano que es el idioma oficial de España como dice la Constitución. Además ahí está lo de la imposición del “pan con tomate” en los hoteles como ejemplo de su locura, catetismo y arbitrariedad. Pues con su pan se lo coman, pero ni un chantaje más.