Zapatero el “Jinete eléctrico”

Ha declarado el presidente Zapatero al diario El País que piensa reunirse con las 25 empresas más poderosas del Ibex –que ayer sufrió un desplome del 2,6 por 100 por la crisis financiera de Irlanda y Portugal- para relanzar la economía y el empleo. Pero antes de pedirles más esfuerzos a otros lo primero que debería de hacer el Gobierno es consolidar y mejorar estos sectores tan importantes de la economía española donde figuran bancos, empresas energéticas, constructoras y telecos, para que no causar muchos más destrozos de los que tenemos encima, y para que no se pierdan más empleos, puedan aumentar las inversiones, tranquilizar a los ahorradores del Ibex y a los fondos extranjeros que están en la Bolsa española. Y sobre todo para crear un ambiente de estabilidad y confianza sobre los pilares de nuestras más importantes empresas e instituciones financieras a fin de que España no entre en el infernal tobogán donde ya está Irlanda y al que se acerca Portugal.

Tomemos el ejemplo del sector eléctrico, aparentemente liberalizado en España y en la Unión Europea, donde impera el intervencionismo de este Gobierno adornado del discurso demagogo de los beneficios del sector (que por lo general tienen su origen fuera de nuestro territorio, o están lastrados por las amortizaciones pendientes en hidráulicas y nucleares), como si fueran los malvados ricachones de esta película, y los que además contaminan cuando no suben “caprichosamente” las tarifas (a sabiendas que las españolas son las más bajas de la UE) cuando la realidad es bien distinta, como bien conoce el ministro de Industria, Miguel Sebastián.

El que debería de hacer un esfuerzo para pactar de una vez el esperado Plan Energético Nacional y ofrecer seguridad jurídica y estabilidad a todo el sector en lugar de permanecer bloqueado, mientras crea incertidumbre o lanza ocurrencias –el coche eléctrico y la bombilla de bajo consumo-, cuando los problemas son mucho más graves y necesitan sobre todo que el responsable de Industria cumpla sus compromisos, abarate el coste de la energía a los españoles aparcando los bonitos discursos “verdes” -como el de Zapatero en Corea- que son propios de otros tiempos pasados.

O rebajando costes sobredimensionados que se desprenden del famoso decreto del carbón nacional con el que el Gobierno pretende aplacar a los mineros de Rodiezmo, mientras provoca más parados al bloquear –sin compensación alguna- las centrales de carbón importado que abaratan el coste de la energía frente al carbón nacional, y de las que viven miles de ciudadanos que trabajan en dichas centrales, en el transporte y empresas auxiliares, sin olvidar que el carbón nacional contamina mas. Y que en la Unión Europea tienen una clara política contraria a este regreso al pasado, de ahí que Endesa, Iberdrola y Gas Natural, en defensa de sus derechos, hayan recurrido el decreto del carbón ante los tribunales de la UE lo que no debe ser motivo para que el ministro Sebastián tome represalias.

Hace falta una política energética estable y segura. Y hace falta que este gobierno pague sus deudas al sector. Por ejemplo en el Déficit de Tarifa que en el caso de Endesa se asemeja con sus 7.500 millones de euros al monto que este gobierno pretende “regalar”, o aportar, al salvamento de Irlanda desde la incierta balsa o nave española perdida en la tormenta de la crisis económica y financiera actual. A ver si al final Zapatero espera hacer con esta deuda “eterna”, que lastra los balances de las eléctricas, algo parecido a lo que Gallardón hace en Madrid cuando asegura que no pagará a los proveedores de la ciudad porque el presidente del Gobierno no le permite renegociar su deuda.

En los momentos de incertidumbre financiera y empresarial que vivimos hacen falta medidas serias y estables y sobran discursos de brotes verdes y renovables imposibles de financiar que suben el precio de la electricidad y dañan al conjunto de los ciudadanos. Y hace falta un marco jurídico más seguro y menos intervencionismo y demonización de las empresas de este sector porque los inversores internacionales tienen otras alternativas y solo nos faltaría que, a la dura crisis del sector de la Construcción y a los problemas vigentes de las entidades bancarias, se le sumara aquí y ahora un nuevo gran problema en el sector de la energía y especialmente en el eléctrico, poniendo en solfa a la gran mayoría de esas grandes empresas del Ibex con las que Zapatero quiere dialogar para relanzar la economía.

En la espléndida película de Sydney Pollack “El jinete eléctrico“, Robert Redford da vida a un idealista de la pradera americana que fue campeón mundial de Rodeo y se gana la vida iluminando con bombillas propias de un árbol de Navidad sus paseos a caballo sobre una magnifico ejemplar que luego pondrá en libertad como canto a la ecología y el mundo animal. Pues bien da la impresión que Zapatero –“nuestro Bambi de la pradera”- pretende ser el “Jinete eléctrico” e iluminado frente al sector energético español, pero se olvida que la película que se está estrenando en España tiene otro argumento más cercano al cine de terror. Y si no que se lo pregunten a los irlandeses que viven su particular “Pesadilla en Dublín”.

Este Gobierno debería en vez de pedir a todos ofrecer algo o por lo menos no crear más problemas de los que existen. Y el ministro Sebastián tiene que hacer un esfuerzo adicional y una demostración de práctica política, porque una cosa es “aprender economía en dos tardes” (como pregonaba) y otra aplicarla desde el gobierno con la diligencia que requiere el caso del sector de la energía que además es estratégico y esencial. Y que puede y debe ayudar también en la respuesta a la crisis económica y social de este país, sobre todo si mantienen con éxito su negocio, atraen y mantienen a sus inversores nacionales y extranjeros y ellos les permite invertir más en nuestro país y crear empleos que es lo esencial.