Obsesión del PP con Rubalcaba

El estreno del vicepresidente Rubalcaba en el Congreso de los Diputados y el marcaje que le han hecho los portavoces del Partido Popular eran más o menos esperados y cumplieron las expectativas de espectáculo mediático que de ello se esperaba. Aunque nada de lo dicho ni de las acusaciones de unos contra otros sirve a la sociedad, ni ayuda a solucionar los problemas importantes que tenemos en este país. Ayer, sin embargo, la noticia más importante fue la reducción del déficit público por la subida del IVA, y por supuesto la muerte de Néstor Kirchner que provoca un terremoto político en Argentina.

Pero volviendo a España, si los dirigentes políticos nacionales del nuevo Gobierno del PSOE y la oposición del PP consideran que la bronca política y electoral constituye la prioridad de sus iniciativas, en un país como el nuestro sumido en la crisis económica, la montaña del paro y la debilidad del sistema financiero, se equivocan profundamente. Y se alejarán los dos de los ciudadanos que viven angustiados con sus problemas familiares y laborales y que, como se aprecia en las encuestas, consideran a la clase política española el segundo problema del país por detrás del paro.

Las artes dialécticas, manipuladoras y descalificadoras de Rubalcaba son harto conocidas y si se empeña en ese camino –acusando como hizo ayer al PP de seguir la estrategia de los “delincuentes” en la corrupción (sic)- su posición institucional de número dos del Gobierno de España se verá muy devaluada y su liderazgo como aspirante a sucesor de Zapatero reducido a un populismo de corte bronquista y dicharachero que bien poco aportará al PSOE política y electoralmente. Pero allá él, que se considera tan listo y el rey de la comunicación, con sus modales.

Pero también se equivoca el PP si cae en la trampa de abandonar el flanco de Zapatero, que es el primer responsable de la mala situación española, y se obsesiona con su número dos poniendo en valor a Rubalcaba con todos sus ataques y olvidándose del número uno, porque uno de los objetivos de Rubalcaba y de Zapatero es convertir al vicepresidente en una pantalla protectora de Zapatero (y del PSOE).

Y también se equivoca el PP con su regreso al discurso de los GAL de mediados de los años noventa, porque de lo que hay que hablar ahora es de la economía y del paro y de poco más. Ya se equivocó el PP con ayuda explícita de Zaplana, Acebes y Aznar- en la legislatura 2004/2008- al seguir la obsesión y el dictado del diario El Mundo sobre la falsa conspiración de los atentados del 11-M, porque semejante disparate ancló al PP ante los ciudadanos en el recuerdo nacional de las mentiras de la guerra de Irak y de la autoría del 11-M, y formó parte de las causas de la derrota electoral de Rajoy en marzo de 2008. Y ahora, otra vez, por la obsesión de El Mundo con el GAL, el felipismo y Rubalcaba (a la vez que protegen a Zapatero), el PP corre el riesgo de caricaturizar el fondo del debate nacional.

De ahí que la sesión de control del Congreso de ayer fuera previsible y no defraudara a nadie, aunque terminó con un empate o combate nulo. Pero eso como estreno y crítica al nuevo Gobierno por parte de la oposición no está mal, pero si se convierte en la antesala de un debate permanente con los mismos mimbres y argumentos se equivocará la oposición. Creyendo que convirtiendo a Rubalcaba en su objetivo primordial lo debilitan a él y al PSOE. Más bien ofrecerán protagonismo y notoriedad al vicepresidente y dejarán de lado al autor y responsable de la crisis económica, social y de cohesión nacional.