Las improvisaciones de Rajoy

Al PP todavía no se les ha pasado el susto de Rubalcaba y no saben por dónde tirar o por dónde salir en sus apariciones políticas y ante los medios de comunicación. Lo que es peor,  se han enredado en los disparates del alcalde de Valladolid, De la Riva, y en el espectacular sueldo de Cospedal, y en vez de llevar la iniciativa están todos a la defensiva y a remolque de las provocaciones del PSOE y empiezan a nadar en la descoordinación, falta de criterio y falta a la verdad. ¿Por qué ha ocultado González Pons que la UE ha encargado a la comisaria Ashton que explore la reapertura de una relación comercial con Cuba? Puede que Pons, que quiso sustituir a Camps,  ahora esté pensando en sustituir a Cospedal y por eso hace estas cosas, y además no atiende a la prensa como debiera.

En todo caso hemos pasado de las ocurrencias y las improvisaciones de Zapatero que en muchos casos acabaron en rotundas rectificaciones, a toda una cadena de ocurrencias y de improvisaciones de Rajoy y de sus más destacados colaboradores, los que cada día nos traen una receta nueva, sin presentar un plan conjunto claro, verificable y evaluable del PP para hacer frente a la crisis económica que sufrimos y donde el PP no ha aportado nada nuevo ni realizable.

Ya sabemos, eso sí, que el PP se opone a ampliar la edad de jubilación y que se presenta como el partido de los trabajadores, como dice la super rica de Cospedal de la que ahora ya sabemos por qué no se quiere ir a La Mancha, ni dejar la secretaría general del PP (dineros son calidad). Pero lo del nuevo goteo permanente de ocurrencias económicas contra la crisis no tiene un pase. El otro día Cristobal Montoro nos dice que hay que suprimir o reducir la cooperación internacional y las subvenciones a RTVE  –¿por qué no empieza el PP por hacer lo mismo con Telemadrid o el Canal Nou valenciano?- , luego Sáez de Santamaría declara que hay que eliminar a la mitad de los funcionarios contratados, y ayer mismo Rajoy propone un cambio sustancial en las Autonomías pero no un plan concreto.

Y todo a voleo, o a ojo de buen cubero, pero sin presentar de una vez por todas tres documentos completos y finales que estamos esperando y que el PP o no tiene, o no se atreve a hacerlos públicos: su verdadero plan de la reforma laboral; sus Presupuestos Generales para 2011; y sus recetas para abordar la crisis latente de la Banca española, desde donde ayer el presidente del Santander, Emilio Botín, lanzó mensajes provocadores al señalar que hay que subir la edad de la jubilación –lo contrario de lo que dice el PP- para enviar señales positivas a los mercados. Cuando Botín sabe o debería saber que los mercados, como dice Moodys, están mucho más preocupados por la banca de España que con las pensiones.

Pero el PP y Rajoy ya se sabe que hacen actos de aparición testimoniales, pero se niegan a explicar con rigor y claridad su programa económico y sus alternativas a los problemas planteados. Convencidos, eso sí, de que los daños de la crisis los pagarán electoralmente el Gobierno de Zapatero y el PSOE, lo que parece lógico y razonable sobre todo si se confirma que los próximos meses todavía van a ser para los españoles mucho peores de lo que ya son.

Pero la ventaja electoral no resta un ápice de responsabilidad al PP por su escapismo político y falta de claridad y seriedad como primer partido de la oposición. Pero eso es lo que hay, y por ello- al margen de las encuestas- la desafección de los ciudadanos que huyen de Zapatero en relación con el líder del PP, Rajoy, al que muchos votarán con resignación, y puede que muchos no voten en beneficio de Rosa Díez o de la abstención, porque de aquí a la jornada electoral todavía queda mucho tiempo por pasar.