De Wikileaks al Tripartito

Muy pronto vamos a ver al PP y a su presidente de honor José María Aznar en las portadas y titulares de los medios de comunicación a propósito de la última revelación del portal de denuncias de Internet que dirige Julián Assange y se llama Wikileaks sobre los horrores, crímenes y torturas, de la guerra y ocupación de Irak por las fuerzas aliadas que bajo el mando de los Estados Unidos participaron en esa contienda. Los nombres de Bush y de Blair, y también el de Aznar, aparecen política y moralmente implicados en esas atrocidades, y no digamos Donald Rumsfeld el que fuera el secretario de Defensa americano que dirigió la guerra.

Primero fueron las mentiras de las presuntas armas de destrucción masiva de Sadam Hussein que nunca aparecieron, y ahora emergen las masacres y torturas, de las que tuvimos noticias en Abu Graib y amplían su territorio ofreciendo la cifra espeluznante de más de 100.000 iraquíes muertos en ese conflicto, y de ellos 66.000 civiles según lo revela Wikileaks, mientras llama la atención el silencio cómplice de Barak Obama. Y ya veremos si dice algo al respecto Zapatero o si se calla y otorga como hizo con Sarkozy a propósito de la expulsión de los gitanos rumanos de Francia. Quien ha hablado alto y claro pidiendo las oportunas explicaciones e investigación ha sido el número dos del gobierno británico, Nick Clegg, mientras desde el Pentágono denuncian la publicación de los hechos diciendo que ponen en peligro la seguridad de mucha gente. La de los iraquíes torturados y la de los muertos desde luego que no.

Aznar debería pedir disculpas por las mentiras de la guerra de Irak, por los abusos posteriores y por las mentiras del 11-M. Pero el guerrero político español está dedicado al negocio y al entusiasmo de los movimientos más extremos del lado conservador de la política, lo que además le reporta no pocos beneficios económicos y notoriedad. Y Rajoy, que no habla de nada, pues menos aún de cosas que le comprometan a él o a su partido, como la guerra de Irak y sus horrores. Rajoy por no decir no dice casi nada y todos sus discursos y mítines políticos están llenos de palabras vaporosas que además pretenden ser simpáticas o ingeniosas, como cuando habla de un defensa que da patadas para referirse a Rubalcaba, o cuando dice que lo importante no es la marinería sino el rumbo y el capitán, para descalificar a Zapatero. ¡Genial!

Pero ese es el discurso del líder de la oposición que lo mantiene con aires de vencedor en las encuestas electorales, como la última que le acaba de regalar el diario El Mundo donde le dan una ventaja de 12 puntos sobre el PSOE, pero que huele a chamusquina porque este diario, que tanto cuida a Zapatero, odia a Rubalcaba por encima de todo, aunque lo encumbra sin cesar de tanto criticarlo y ponerlo en valor.

La oposición sigue ausente porque los problemas están en el gobierno y el PSOE donde ahora tienen dos prioridades: la negociación con ETA para legalizar a Batasuna antes de las elecciones de mayo de 2011, donde se va proceder a la definitiva inmolación de Patxi López a los pies del PNV; y las elecciones catalanas donde estamos asistiendo a un espectáculo genial de travestismo desvergonzado de José Montilla, envuelto en la bandera de España, que busca desesperado el voto charnego. El mismo Montilla que lidero en Barcelona una manifestación a favor de la independencia donde para colmo casi lo corren a palos, o el que vino hace poco a Madrid a la fiesta nacional y que reniega del Tripartito con ERC e IU-ICV, diciendo que es irrepetible. El que no va a repetir es él que se dará un sonoro batacazo electoral en los comicios del 28 de noviembre, a los que acude disfrazado de Supermán. Solo le falta decir que es del Real Madrid y pronto lo vamos a ver tocando las palmas y rezando junto a Benedicto XVI. La derrota de Montilla será el primer fracaso electoral del gobierno de Rubalcaba quien dirá eso de no hay mal que por bien no venga para, acto seguido, sentarse con Artur Mas para pactar, a ver si consiguen aislar al PP un poco más.