El PP rompe el Gobierno canario

Por fin una decisión clara y coherente del Partido Popular que lidera Mariano Rajoy al anunciar la ruptura de su pacto de gobierno con CC en las Islas Canarias, tras la decisión de este partido nacionalista insular de dar apoyo a los Presupuestos Generales de 2011 y estabilidad al Gobierno de Zapatero para lo que queda de la legislatura. Sin duda una noticia de gran envergadura que devalúa el debate anual de los Presupuestos del Estado para el próximo año donde, por otra parte, no existía más novedad que los pactos de compra de escaños de PNV y CC por parte de Zapatero a cambio de un sinfín de concesiones de corte económico, estatutario y soberanista que rompen la solidaridad inter regional y dañan la cohesión de España. Y que, en definitiva, solo sirven para prolongar la supervivencia y la agonía del presidente del Gobierno, como lo subrayaron ayer todos los partidos de la oposición contrarios a los Presupuestos.

La ruptura del Gobierno canario, además de dejar en minoría el ejecutivo de Paulino Rivero, se añade a la debilidad sobrevenida sobre Patxi López y su Gobierno en el País Vasco (quien también podría o debería sufrir el fin del apoyo del PP), un hecho que abre la caja de los truenos en Canarias donde ya veremos si el PSOE de las islas apoyará al Gobierno de CC o si intentará hacerse con su control. Aunque lo que sí está claro es que constituye una decisión firme y coherente que el PP debió tomar hace tiempo y extender a la retirada de su apoyo parlamentario a Patxi López en el País Vasco para poner al PSOE ante sus responsabilidades por causa del doble e indecente pacto con los nacionalistas de Euskadi y Canarias.

La decisión del PP en Canarias debió anunciarse justo antes de que Paulino Rivero llegara al palacio de la Moncloa para escenificar allí la venta de sus votos a cambio de favores y regalos. Así los populares habrían desactivado el discurso triunfalista de Rivero y CC, los que presumen que con su pacto con Zapatero ayudan a la estabilidad de España en plena crisis económica y consiguen para las islas Canarias grandes beneficios, acusando al PP de obstaculizar las mejoras importantes para esta Comunidad. Lo que pudo haberse evitado si los populares hubieran advertido a CC que un pacto con Zapatero rompería el Gobierno insular, como finalmente ocurrió porque la presencia del PP en dicho ejecutivo, mientras sus compañeros de viaje le daban apoyo a las políticas económica y social del PSOE, constituía una flagrante contradicción.

Asimismo, con esta decisión Rajoy toma la iniciativa política, aunque sea solo en el ámbito regional canario, y consigue darse un plus de autoridad y notoriedad que debería extender al País Vasco si quiere que su coherencia sea plena, por mucho que todo ello no le guste nada a Basagoiti y demás compañeros del PP vasco, por motivos distintos y más bien relacionados con el problema de ETA que con las políticas económicas y sociales. Lo que puede ser un error de Basagoiti porque todo anuncia que entre Zapatero y Otegui –“su hombre de paz”- se ha vuelto a reanudar la negociación, y que la cabeza de Patxi López está entregada al PNV como en su día Zapatero le ofreció a Artur Mas la de Pascual Maragall.

En todo caso, esta decisión de Rajoy en Canarias constituye un precedente para el PP que puede tener consecuencias en sus futuras relaciones con los partidos nacionalistas –por ejemplo con CiU, tras los inminentes comicios catalanes de finales de noviembre-, porque la coherencia no ha de ser sola económica y social, como aquí parece el caso. Sino también en eso que en el PP llaman los “principios y los valores”, por ejemplo en todo lo relativo a la soberanía nacional, y en el caso catalán al nuevo estatuto y al no menos importante problema del acoso de todos los nacionalistas a la lengua castellana en Cataluña.

En cuanto al debate Presupuestario nada nuevo ocurrió en el hemiciclo del Congreso porque cada uno sigue donde estaba, salvo la misteriosa alusión de la vicepresidenta Salgado sobre el próximo anuncio de nuevas medidas para el pacto de estabilidad y reducción del déficit (¿acaso el “plan B” que le pedía el gobernador del Banco de España?), y la insistencia de la titular de Economía de que habrá reforma de la edad de la jubilación de pensiones, el próximo campo de batalla político y sindical que se abrirá en España a remolque de las graves tensiones sociales de Francia.

En cuanto al discurso de Rajoy tampoco nada nuevo en su discurso salvo su consabida retahíla de las críticas y descalificaciones al Gobierno y a sus Presupuestos, pero sin que el líder de la oposición presentara sus propios Presupuestos del Estado con todo detalle y como alternativa. Algo que a lo mejor se guarda Rajoy para una moción de censura u otra ocasión. Quizás para cuando gane las elecciones generales como le anuncian las encuestas y entonces no tenga más remedio que levantar el velo de sus misteriosas políticas económica, financiera, energética, laboral y social.

Finalmente, vamos a ver cómo le sale a Paulino Rivero y Coalición Canaria su venta de escaños a Zapatero a corto y medio plazo. Y como quedarán sus relaciones con el PP tras esta sonada ruptura y previa traición de los nacionalistas canarios a sus pactos de gobierno con el PP en el ámbito insular, pero todo apunta de que el plato de lentejas que se acaban de comprar se les puede indigestar.