Acción Solidaria sin bandera española

El presidente Zapatero ha salido de su escondite moscovita para felicitar y felicitarse por la liberación de los cooperantes catalanes de Acción Solidaria felizmente sanos y salvos, de lo que nos alegramos todos al tiempo que reconocemos la buena gestión de este largo y penoso proceso por parte del gobierno español. Francia intentó por las bravas la liberación de unos de sus rehenes en la misma zona y el secuestrado perdió la vida. Pero eso sí el gobierno español ha te nido que ceder al chantaje del terrorismo de Al Qaeda y resulta una infamia el comunicado hecho ayer por los secuestradores en el que se afirma que la liberación pagada y negociada por el gobierno de España es una lección para Francia, lo que no es verdad porque estos bandidos no son nadie para dar lecciones a ningún país democrático como el francés que seguramente tomará en su momento la represalia oportuna, lo que España también debería de hacer.

Pero dicho todo esto y lamentando que el presidente no aceptara preguntas sobre lo ocurrido, precio del rescate y el coste global de la liberación de los rehenes, tenemos que decir que la famosa caravana navideña de Acción Solidaria ha sido una frivolidad mezclada de imprudencia porque ya se sabían los riesgos que se corren en esas tierras por donde deambulaba la comitiva haciendo obras de caridad, amén de turismo y con un cierto aire de exhibicionismo adornados todos sus vehículos con banderas catalanas para dejar claro de que esa presunta misión internacional de ayuda a los pobres no era de una ONG española sino catalana. Porque al final no fue el presunto “ministro de Exteriores” de la Generalitat, el inefable Josep Luís Carod Rovira, el negociador ni el liberador de los secuestrados sino que ha sido el gobierno de España quien ha tenido que intervenir a favor de los rehenes.

En el mundo proceloso en el que vivimos hay que andar con pies de plomo y con todas las garantías y precauciones posibles, y cuando se viaja como lo hicieron los de Acción Solidaria por esos países conflictivos del norte y centro de África se ha de hacer con la coordinación del gobierno español y bajo la bandera de España y no haciendo el tonto y presumiendo de bandera autonómica para luego llamar a Madrid pidiendo socorro y la pertinente ayuda, que sin duda merecen porque son ciudadanos de España aunque ellos no se consideren como tales.

En cuanto lo de llevar comida a los pobres de África para eso está Naciones Unidas y su lucha contra el hambre que tiene la infraestructura necesaria para canalizar las ayudas de todo el mundo. Pero los “señoritos” de Acción Solidaria han querido hacer de Papá Noel y se han metido en unos gastos ingentes y superfluos –¿de dónde salió el dinero para esa operación?- e innecesarios y al final ni llevaron la comida a donde pretendían, ni consiguieron sus objetivos y luego sufrieron un calvario de nueve meses que nunca olvidarán Albert Villalta y Roque Pascual, y al Estado español le ha costado una ingente labor, un especial despliegue diplomático y de los servicios de información amén de un alto coste económico del rescate que Zapatero no quiere hacer público.

Esperemos que los promotores de Acción Solidaria hayan aprendido la lección política y social de su fallida aventura. Y que de ello tomen buena nota otras ONG que hacen viajes similares sin las garantías de seguridad necesarias y ajenas al control oficial y a las iniciativas de la cooperación internacional del gobierno de España y de todas las organizaciones internacionales que se dedican a ello, empezando por la ONU.

Si los cooperantes catalanes de Acción Solidaria quieren hacer obras de caridad que empiecen por Cataluña porque allí muchos inmigrantes oriundos de África, esos a los que les quieren obligar a aprender el catalán, que pasan  penurias y necesitan toda clase de ayuda, incluso alimentos, ropa y techo para dormir. Allí mismo en su país catalán tienen los cooperantes de Acción Solidaria muchos objetivos por cumplir en vez de desplegar costosas y vistosas caravanas por el norte de África.

O sea que bien está lo que bien acaba, pero Acción Solidaria tiene que reflexionar y que rectificar su política, su estrategia y su exhibicionismo de caridad. Y aprender que cuando se va por el mundo con pasaporte español hay que llevar la bandera de España que es el país, la nación y el Estado que en caso de crisis o problemas los puede salvar y rescatar.