Rajoy 2012

Parece que José María Aznar ha sacado de su letargo veraniego a los dirigentes del Partido Popular con motivo de la crisis de Melilla, y entre ellos a Mariano Rajoy que ayer presentó en una entrevista su plan de gobierno para el caso en el que gane las elecciones generales de 2012. Una declaración general sobre políticas económica, social, de educación, autonomías, energía y justicia que no están mal aunque faltas de precisiones y detalles pero que no sirven para mucho en el momento actual porque faltan dieciocho meses para la cita electoral de 2012. Y lo que se esperaba de Rajoy era otra cosa más actual y más urgente como saber que planes tiene el PP para el otoño entrante y que iniciativas pueden presentar a corto plazo para abordar la crisis de la economía y otras cuestiones de índole más político como las relativas a la cohesión de España. De la misma manera que convendría saber que hará el PP de cara al periodo electoral que se acerca con candidaturas tan discutidas como las de Francisco Camps en Valencia y Francisco Álvarez Cascos en Asturias. O si María Dolores Cospedal se irá a su candidatura de Castilla La Mancha y entonces habrá un nuevo secretario general en el PP, o si Alberto Ruiz Gallardón será candidato al Congreso de los Diputados en 2012, etcétera.

Pero Rajoy nos habla de 2012 pero no de 2010 porque considera que la iniciativa del PP en el difícil momento español depende solo de los errores de Zapatero y no de la acción del Partido Popular. Hubiera sido más interesante escuchar a Rajoy sobre el que sería su Presupuesto General del Estado para 2011, y como puede colaborar en esta importante decisión que ha de condicionar el despegue de la economía española en los próximos meses. O que piensa a propósito de subir la edad de jubilación de los españoles, o de la reforma laboral en curso sobre la que suele decir que no hay que abaratar el despido libre sino mejorar el empleo, pero sin destapar sus cartas que sin duda esconden más facilidades para el despido. Si deja claro su oposición a subir los impuestos y su disposición a bajar la fiscalidad de empresas y autónomos, o a controlar el gasto público y de las autonomías, y por primera vez habla de energía nuclear.

Pero sobre todo se echa de menos, ante la debilidad presidencial de Zapatero y de su gobierno, alguna iniciativa política de empaque que escape del simple electoralismo y la larga espera que forman parte de la estrategia esencial del PP por encima incluso del interés general de España porque dieciocho meses de espera son demasiados y está claro que algo hay que hacer y no solo esperar al deterioro y desgaste del contrario. Por ejemplo, de todos es sabido que estamos en una grave crisis nacional económica, social y de cohesión territorial y que todo ello necesitaría de una respuesta poderosa, de un gobierno excepcional de amplia mayoría y de la búsqueda de la confianza en los gobernantes para mejorar la situación financiera y las expectativas de crecimiento.

Ante semejante situación cabe imaginar, en un país serio y responsable, un pacto entre los dos grandes partidos mayoritarios o incluso una gran coalición PP-PSOE, lo que al día de hoy parece imposible de llevar a cabo porque la credibilidad de Zapatero es igual a cero, y porque el PP considera que semejante pacto o gran gobierno supondría darle un balón de oxígeno al PSOE. Aunque también supondría presentar el PP y a Rajoy ante los españoles como un partido y un líder responsable, lo que le sería tenido en cuenta por el cuerpo electoral. Especialmente a Rajoy cuyos índices de desconfianza están aún más bajos (un 84 por 100) que los de Zapatero (un 79 por 100), entre otras cosas por esa actitud de pasividad y larga espera que adorna al jefe de la oposición.

Otra posibilidad de iniciativa del PP sería ofrecer al resto de la oposición un plan de acción para la recuperación económica y para los Presupuestos de 2011, intentando así forzar la mano del Gobierno en las votaciones parlamentarias del otoño. Pero ya estamos otra vez en medio de la permanente campaña electoral en la que entramos este otoño –elecciones catalanas en noviembre, municipales y autonómicas en mayo de 2011 y generales en marzo de 2012-, y en la confrontación que los nacionalistas de CiU y PNV mantienen viva frente a los partidos estatales por cuestiones soberanistas que han desempolvado y avivado desde que Zapatero llegó al gobierno con su discurso temerario de la “España plural” que quiere decir confederal. Pero eso no le quita al PP ni a CiU ni al PNV la responsabilidad de plantear un plan de acción global conjunto en contra de la crisis.

La tercera opción que le queda al PP es la de presentar una moción de censura que sería el momento preciso, y no ahora, para que Rajoy nos hablara de sus propuestas para 2012 y a ser posible de su equipo de gobierno porque esta cuestión es otra muy importante que les gustaría conocer a los españoles. De los equipos de Zapatero ya tenemos demasiada información y nada buena, pero ¿con quién cuenta Rajoy para gobernar este país? El líder del PP ha roto su silencio estival para hablarnos de 2012 pero seguimos en la espera sobre su plan de acción política en lo que queda de 2010.