Chacón quiere sustituir a Montilla o a Zapatero

La ministra de Defensa, Carme Chacón, ha faltado a la dignidad del cargo que ostenta en el gobierno de España al publicar un artículo en el diario El País donde se desmarca de la única nación española que reconoce la Constitución y que acaba de confirmar la sentencia del Tribunal Constitucional, para defender la idea nacionalista de una España como “nación de naciones” o plurinacional. Y lo ha hecho con claras críticas al Tribunal Constitucional, despreciando la Constitución Española que tiene la obligación de acatar y defender, y añadiendo una colección de descalificaciones al Partido Popular –al que suele pedir apoyo para su política de Defensa-, así como a la Esquerra Republicana de Cataluña, partido que comparte gobierno con el PSC de Montilla de la que ella misma es destacada dirigente.

Semejante actuación de la ministra de Defensa ha sido avala por el ex presidente del gobierno Felipe González, quien firma con ella dicho artículo titulado “Apuntes sobre Cataluña y España”, y que mantiene una intensa actividad política en el PSOE y en el debate político nacional ante la creciente debilidad del presidente Zapatero. Lo que ha permitido especular sobre la intencionalidad de semejante escrito donde los firmantes pretenden situarse en el camino de una presunta perfección o en el fiel de la balanza del debate catalán, presentando como los polos extremos a los independentistas de la Esquerra –a lo que no citan directamente aunque los aluden con claridad- y al Partido Popular al que le niegan el derecho de defender la Constitución Española y la sentencia del Tribunal Constitucional que ha dado la razón política al recurso del PP, declarando que no hay mas nación que la española.

De esta manera, la ministra Chacón reaparece en el debate catalán del estatuto del que huyó a Afganistán –para aumentar su colección de fotos con las tropas españolas desplegadas en el extranjero- para no asistir a la manifestación de Barcelona del día 10 donde se declaró el derecho de los catalanes a decidir su futuro y se proclamaba la nación catalana, a la vez que ella se promociona como la posible sustituta de Montilla al frente del PSC si se confirmara su derrota electoral en los comicios catalanes del próximo otoño.

Aunque la ambición de la Chacón parece mucho mayor y se sitúa a corto plazo en la vicepresidencia del gobierno de Zapatero (a la que aspiró en 2008) cuando se aborde la crisis del gobierno que ya está en marcha, para desde ahí optar incluso a la sustitución de Zapatero con vista a las elecciones de 2012, si finalmente el presidente decidiera abandonar el poder siguiendo sus misteriosas palabras de “me cueste lo que me cueste”, tras sus recientes fracasos en la política económica y social y en el estatuto catalán y una vez culminadas las rectificaciones pendientes.

Un reciente editorial (el pasado domingo) del diario El País abordaba esta posibilidad del abandono de Zapatero –“sea o no el candidato en las próximas elecciones”, decía- y especulaba con “el talento emergente” de sus posibles sucesores, en referencia no sabe bien a quien porque son muchos los nombres de los que aspiraran a dicho cargo como parece ser el caso de Rubalcaba, Blanco, López Aguilar, Solana (otro felipista) y la mismísima Chacón. Aunque el talento de la ministra Chacón –cuyos hilos de marioneta mueve con gran habilidad su esposo y asesor de Zapatero, Miguel Barroso- está por ver. Además su crítica abierta a la única nación española la sitúa, mal que le pese, más cerca de los puestos claves del PSC que de los del PSOE nacional.

Un partido donde la larga mano de Felipe González se está haciendo cada vez más patente e intrigante intentando primero condicionar la crisis de gobierno de Zapatero y después su posible sucesión si llegara el caso, para lo que cuenta con la ayuda de sus ministros felipistas, Rubalcaba, Chávez y Gabilondo, a los que acaba de incorporar a la propia Chacón- y sus fieles ex ministros de antaño los Solana, Almunia y Boyer, para tener el control de la situación en franca colaboración con los medios del Grupo Prisa que está metido hasta el cuello en estas intrigas de salón, y donde tan Cebrián como Iñaki Gabilondo parecen jugar un determinante papel.

El hecho llamativo de que, en el reciente homenaje a Pablo Iglesias, Felipe González se presentará como el guardián de la unidad del partido reclamando la “militancia pura y dura” a favor de Zapatero –mientras el presidente decía que no estaba deprimido-, no quiere decir que esté apoyando al actual líder del PSOE. Más bien al contrario González pretende mantenerlo bajo su control y sedado a la espera de su posible retirada para vigilar e influir en su sucesión que puede ser inmediata e intempestiva si, por ejemplo, se desatara una grave crisis financiera, o la huelga general alcanzara proporciones de éxito y revuelta social. Aunque lo que en realidad esperan González, El País y el resto de conspiradores es que Zapatero cargue con los desafíos del otoño que aumentarán su desgaste –la huelga general, la reforma laboral y de las pensiones, las elecciones catalanas y la aprobación de los Presupuestos de 2011-, antes de empujarlo hacia la retirada del cartel electoral del PSOE.

Naturalmente, Zapatero y su guardia pretoriana –Blanco, De la Vega, Alonso- saben estas maniobras de González y del Grupo Prisa, pero le dejan hacer, convencidos de que el hoy deteriorado presidente del gobierno tendrá una tercera oportunidad en las elecciones de 2012 porque ellos creen que Zapatero todavía se puede recuperar. Algo que los felipistas de antaño y los de ahora consideran imposible de arreglar.