Montilla y Mas ridiculizan a “la nación catalana”

El espectáculo que ofrecen los partidos nacionalistas catalanes y sus dirigentes, con el PSC y José Montilla incluidos por su deriva radical, empieza a parecerse a una ópera bufa por culpa de quienes, como Montilla y Mas, tienen responsabilidades políticas y presumen representar “la nación catalana”. La ocurrido en las últimas semanas da fe del esperpento al que Montilla acaba de incorporar un nuevo acto, presentando ante el Tribunal Constitucional -al que tanto ha denostado y al que amenaza con desobedecer sus decisiones- un nuevo recurso sobre competencias de la Generalitat. Y lo hace en la víspera de su llegada al palacio de la Moncloa donde espera recibir del presidente Zapatero promesas para burlar la legalidad que emana de la sentencia del Constitucional sobre el estatuto catalán.

Y por si algo faltara en el espectáculo ayer en el Congreso de los Diputados sus primeros protagonistas , Zapatero y Montilla, resultaron derrotados en la votación donde pretendían colar una crítica a la sentencia del Estatuto lo que constituía un acto ilegal e impropio del presidente del gobierno y líder del PSOE. Pero lo más llamativo de todo ello fue que su fracaso estuvo amparado por el embajador de Artur Mas en Madrid, Durán Lleida, por lo que finalmente CiU y ERC votaron en compañía del PP y de UPyD en contra de Montilla y Zapatero, y también en contra del Estatut. Para colmo de la confusión los de CiU se abstuvieron para permitir a Zapatero aprobar el techo del gasto público, a la vez que decían que los Presupuestos de 2011 no los votarán.

De manera que las floridas y patrióticas votaciones “unánimes” que se celebran en el Parlamento catalán se convierten en jocosos espectáculos de los nacionalistas a palos entre sí, cuando llegan al Congreso de los Diputados de Madrid. ¿Qué queda, pues, de la manifestación del pasado día 10, la que convocó Montilla por el Estatut, y que acabó convertida en un acto independentista en el que casi agreden al propio Montilla?

Ni la proximidad de las elecciones catalanas y el electoralismo rampante de unos y otros justifica semejante actuación de los Montilla, Mas, Durán Lleida, Puigcercós y Ridao, al que se suma con entusiasmo Zapatero -o puede que con maldad- quien hoy añadirá en la Moncloa otro capítulo a semejante culebrón. ¿Y estos políticos catalanes son los representantes de la “nación catalana”? Visto el carro de la farsa nacionalista no resulta extraño que un personaje como Joan Laporta pretenda convertirse en el nuevo líder independentista catalán.

No hay que remontarse demasiado en el tiempo para recordar como todos ellos, bajo la presidencia de Pascual Maragall, aprobaron en el Parlament, con toda la solemnidad y cantando “Els Segadors”, un Estatut que luego liquidaron en La Moncloa Zapatero y Mas, traicionando el de CiU su propio voto en el Parlament a cambio de la cabeza de Maragall y de la promesa –luego incumplida- que le hizo Zapatero de permitirle que fuera el nuevo presidente de la Generalitat si CiU conseguía más votos que el PSC, tal y como ocurrió. Pero Zapatero lo engañó –Madrid no paga traidores- y reactivó el pacto tripartito bajo la presidencia de Montilla tras aparcar el primer y fracasado (“cepillado” dijo Alfonso Guerra”) proyecto de Estatut. El que también habían aclamado destacados empresarios y medios de comunicación catalanes, los mismos que luego se tragaron la rectificación sin rechistar. Como se tragarán el segundo “cepillado” de la sentencia del Constitucional, después de aquel unánime editorial que publicaron contra el TC y la legalidad constitucional española, como lo ha dejado bien claro la sentencia del Constitucional.

Por todo esto no es de extrañar que estos dirigentes políticos catalanes, que se esconden detrás de los más radicales independentistas en las manifestaciones donde se insulta a España –y que luego se asustan ante el clamor en favor de la selección de futbol de España- no hayan conseguido que el Estatut, que consideraban tan importante para la “nación catalana”, fuera aprobado por la mayoría del electorado catalán, en vez de por el escaso 35 por 100 de los que fueron a votar. Como no consiguen entenderse entre ellos, ni votar unidos en Madrid lo que votan en Cataluña.

Los políticos nacionalistas son así, jaleán patrias y agravios, solo para permanecer en el poder, anteponiendo la “patria nacional” -que luego “cepillan” con la mayor facilidad- a la vida, la libertad, la democracia y la legalidad. Pero cuando luego llegan a Madrid se achantan y reculan. Ahí tienen, por ejemplo, al ex lehendakari Juan José Ibarretxe, con su desafiante “Plan Ibarretxe” y pretendido referéndum de autodeterminación ilegal que no se atrevió a convocar. ¿Qué ha sido de Ibarretxe?, fue derrotado por el pueblo vasco en las urnas, cesado como cabeza del cartel electoral del PNV, y anda fuera de la política después de tanto fanfarronear. Cada vez que Ibarretxe visitaba el palacio de la Moncloa ofrecía unas ruedas de prensa incendiarias y provocativas como la que seguramente nos brindará hoy Montilla, quien lleva el mismo camino que Ibarretxe y Maragall como muy pronto se verá.